Los republicanos quieren aprobar una ley que permite recabar datos genéticos de los trabajadores

El Congreso de Estados Unidos estudia un proyecto de ley que otorgará permiso a las empresas para penalizar a aquellos empleados que se nieguen a participar en pruebas genéticas. Nada más superar la primera votación en la Cámara baja, la normativa ha recibido el rechazo de casi 70 organizaciones que alertan de que, en el caso de convertirse en ley, violaría el derecho a la privacidad de los ciudadanos.

“El cambio sería dramático”, asegura la carta firmada por asociaciones que abarcan desde la Academia Americana de Pediatría hasta la Sociedad de Genética de EE UU. El texto asegura que en el caso de que los empresarios puedan sancionar económicamente a sus empleados, también “tendrán permiso para coaccionarles hasta que revelen información genética privada”.

La ley eliminaría así las protecciones para aquellos trabajadores que no quieran revelar, por ejemplo, una enfermedad hereditaria —tanto suya como de un familiar—, les obligaría a actuar en contra de su voluntad en el caso de no querer conocer esa información, vulneraría las protecciones a la intimidad de los trabajadores y los pacientes, y abre la posibilidad de que las compañías utilicen después esos datos para discriminar en contra de un trabajador.

El texto impulsado por una congresista republicana asegura que los trabajadores que participen en programas de salud dentro de sus empresas podrían verse obligados a elegir entre someterse a pruebas genéticas —y entregar esos resultados—, o sufrir una penalización económica. Según datos de la Fundación Kaiser, el 49% de los estadounidenses obtienen su seguro médico a través de la empresa donde trabajan —la compañía subvenciona una parte y el trabajador otra. El coste medio de una póliza familiar era de 18.000 dólares en 2016, por lo que la penalización superaría los 5.000 dólares anuales.

La legislación estadounidense prohíbe a las empresas recabar ningún tipo de información genética de sus empleados. El proyecto de ley intenta salvar ese obstáculo al hacer que las pruebas formen parte de los programas para mejorar la salud de los trabajadores cuando participen en ellos de forma voluntaria. La controvertida ley pretende incluir dentro de esos programas la recolección obligatoria de datos genéticos, al interpretar que ya han accedido a ese programa voluntariamente.

La Asociación Americana de Genética Humana (ASHG) ha rechazado públicamente el proyecto de ley porque “da permiso a los empresarios a realizar preguntas invasivas sobre su salud y la de sus familiares, incluidas las pruebas genéticas que se hayan realizado, las de sus parejas y las de sus hijos”. Otras 70 organizaciones han solicitado en una carta abierta a los congresistas que impidan el avance de la legislación porque consideran que viola las protecciones de la privacidad y contra la discriminación.

“Los programas en el ámbito laboral tienen toda la capacidad necesaria para promover hábitos saludables dentro de las leyes vigentes”, añade la carta firmada por decenas de asociaciones. “No hay ninguna necesidad de recabar y conservar información genética e historiales médicos para ser más efectivos”.

Hay dos leyes federales de EE UU que prohíben a las empresas recabar ningún tipo de información genética de sus empleados. La primera, la Ley para Americanos con Discapacidad, impide que las compañías presionen a sus trabajadores para que compartan datos genéticos que puedan revelar enfermedades personales o de sus familiares. El objetivo es prevenir que las compañías discriminen después contra los empleados gracias a esta información. La segunda, la Ley Contra la Discriminación por Información Genética, amplía esa protección a todo el historial médico del trabajador y de su familia.

La reforma sanitaria impulsada por el expresidente Obama en 2010 también se creó con la finalidad de impulsar la prevención de enfermedades y la salud de los estadounidenses a través de las empresas. Para ello, concedió el permiso a sus dueños para cobrar entre un 30% y un 50% más por la póliza médica a los empleados que no participaran en programas de salud en el ámbito laboral.

Según la ASHG, la ley a debate interpreta este permiso de manera que los empresarios puedan incluir los test genéticos como parte de esos programas de salud y después penalizar a los trabajadores que no quieran compartir los resultados. “Si se aplica esta ley, obligará a los estadounidenses a elegir entre recibir atención médica y mantener la privacidad de sus datos genéticos e historial de enfermedades”, declaró el director de políticas de la asociación, Derek Scholes.

El superordenador español entra al taller para salvar más vidas

La Torre Girona del barrio de Pedralbes de Barcelona fue desde la segunda mitad del siglo XIX el lugar de veraneo de una familia acomodada con el mismo apellido. Manuel Girona llegó a ser alcalde de la ciudad. Varias décadas más tarde el edificio pasó a formar parte de las instalaciones de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC). En la pequeña iglesia que se construyó en el recinto en los años 40 del siglo pasado ―anodina en cuanto a su arquitectura― hoy se encuentra una de las grandes calculadoras de la investigación europea, el 129º ordenador más potente del mundo, según la lista Top 500. Búsqueda de tratamientos personalizados contra el cáncer, simulación de órganos y previsión en tiempo real de los niveles de contaminación son algunas de las etiquetas que definen los millones y millones de cálculos que fluyen por los procesadores de la máquina.

El MareNostrum III tiene menos de cinco años. No por ocupar 170 metros cuadrados se libra del ritmo de envejecimiento aceleradísimo de la informática: algunos teléfonos móviles de hoy tienen una capacidad equivalente a la de los superordenadores más potentes de hace 20 años. Esta semana empezará el desmantelamiento para que su sucesor, el número IV, tome su lugar. Será doce veces más potente teniendo en cuenta el número de operaciones que será capaz de ejecutar cada segundo: 13.700 billones. En la versión actual son unas 1.000 billones. El director asociado del Barcelona Supercomputing Center (BSC), Pep Martorell, cuenta que los supercomputadores son capaces de resolver problemas que hace muy pocos años eran considerados “imposibles”.

Muchas de las “novedades” en Inteligencia Artificial de hoy son el resultado de aplicar teorías que ya se conocían pero que no se podían aplicar por falta de capacidad computacional. Hoy en día ordenadores como el MareNostrum son capaces de ir más allá de los planteamientos sobre papel y ejecutar secuencias de operaciones que en un ordenador cualquiera podrían tardar días, incluso años, en dar resultados. El investigador del BSC Jordi Torres, aseguraba a este diario que el supercomputador era capaz de resolver en una hora lo que un ordenador normal haría en seis años. Ya no hablamos de cuánto tardaríamos a hacer los cálculos sin la ayuda de una máquina si ya necesitamos de ellas para hacer operaciones sencillas. ¡Qué haríamos hoy en día sin las hojas de cálculo!


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Albert Garcia

Puzles con millones de piezas

Intentando averiguar cuáles son todas las secuencias que se pueden construir con las letras a, b, c, d y e a uno le viene dolor de cabeza. Las calculadoras de algunas computadoras personales se ven desbordadas al intentar calcular el valor factorial de un número ―la multiplicación de él por todos sus antecesores― mayor que 100. El hecho de que un superordenador tenga cientos de procesadores y una capacidad de disco duro ingente le permite resolver problemas matemáticos complicadísimos, al mismo tiempo que almacenar muchos datos.

El genoma humano secuenciado está formado aproximadamente por 3.000 millones de nucleótidos, cada uno de ellos representado por una letra. Para pasar el ADN de un ser humano del tubo de ensayo a un disco duro ―cada secuenciación ocupa 300GB― se tiene que repetir unas 60 veces todo el proceso para que la representación resulte fiable, cuenta el jefe de genómica computacional del BSC, David Torrents. En el MareNostrum está almacenado el ADN de 500 pacientes del Hospital Clínic de Barcelona enfermos de leucemia linfática crónica que participaron en un proyecto de investigación que empezó en 2014.

Torrents detalla que en el Clínic extrajeron de cada uno de los pacientes, mediante una biopsia, dos muestras: células sanas y tumorales. De cada una en el laboratorio aislaron el ADN, que fue secuenciado en el Centro Nacional de Análisis Genómico (CNAG), situado a un cuarto de hora andando del MareNostrum, ambas instalaciones conectadas por un cable directo de alta velocidad. El superordenador comparó el genoma sano con el alterado por el cáncer con un método ideado en el mismo BSC.

La complejidad del problema de comparar las dos secuencias kilométricas ―la sana y la enferma― Torrents la resume con esta metáfora: la tarea de buscar las diferencias entre dos puzles desmontados de 3.000 millones de piezas cada uno y, además, emparejar las piezas que se encuentran en una misma posición. Dos puzles cuyas imágenes tienen diferencias muy pequeñas y en las que casi todo es mar con solo unas pequeñas barquitas en medio de él. MareNostrum es capaz de detectar qué genes están alterados en el genoma de la célula cancerosa. Esta información se puede traducir en un futuro en tratamientos de medicina personalizada, adaptados según la enfermedad y las características de cada paciente. En el caso del cáncer, con terapias mucho menos agresivos que los actuales.


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Albert Garcia

Ahora el MareNostrum está ante un reto mayor. Está tratando datos de 3.000 tumores de veinte tipos distintos. El Barcelona Supercomputing Center es uno de los ocho centros de investigación de todo el mundo que forma parte de PanCancer, un proyecto de big data que analiza mutaciones a gran escala para conocer más la enfermedad. La aplicación de este conocimiento a los hospitales “no es inmediata”, asegura Torrents. Sin embargo, añade que trabajar codo a codo con los centro sanitarios es clave y, en ese sentido, el BSC lo está haciendo con el Clínic y el Vall d’Hebron de Barcelona.

Desde la tribuna que, en el primer piso, rodea la nave de la capilla se observa un MareNostrum solitario. Solamente está acompañado de vez en cuando por alguna visita de mantenimiento o algún grupo que acude a conocer las instalaciones. Todo el mundo puede pedir un tour gratuito. Los centros de investigación europeos se conectan al supercomputador en remoto. Proyectos de investigación de múltiples disciplinas concursan para obtener capacidad de computación ―horas de procesador― a la red de computación avanzada de Europa (Partnership for Advanced Computing in Europe). Está formada por siete supercomputadores ubicados en Suiza, Francia, Alemania, Italia y España.

Los homólogos del MareNostrum en el resto de Europa se harán cargo de los cálculos de algunos de los proyectos que se quedarán sin el supercomputador español durante la migración de la versión III a la IV. Estas tareas se prolongarán hasta finales de junio. El supercomputador no estará completamente operativo hasta principios de verano.

Trabajando para empresas


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Albert Garcia

Más allá de la investigación académica, el mundo empresarial propone también proyectos para que se ejecuten en el silicio del MareNostrum. Con Iberdrola el BSC lleva más de tres años trabajando en un software que, dado un terreno donde se quiere construir un parque eólico, calcula cómo se tienen que orientar los aerogeneradores para optimizar la producción de energía. El sistema toma como información los movimientos del aire recogidos por varios sensores en el solar vacío durante una larga temporada y tiene en cuenta la orografía del terreno. Arnau Folch, responsable del proyecto en el BSC, explica que desde entonces han diseñado unos quince parques, principalmente en Estados Unidos, Brasil, Escocia y México.

Las simulaciones en espacio y tiempo ―saber de qué forma se comportará algo que todavía no existe― como la de Iberdrola, con la gestión de grandes cantidades de datos ―el almacentamiento de miles de genomas― son los dos grandes usos que se dan al superordenador del BSC, consorcio público participado por el Ministerio de Economía (60%), la Generalitat de Catalunya (30%) y la UPC (10%) con 475 trabajadores.

Una réplica de una estatua olmeca, una cabeza colosal de dos toneladas, tiene la mirada clavada a la capilla desacralizada que alberga el supercomputador. Es una donación de la Universidad Veracruzana de México. La escultura original, llamada El Rey, tiene alrededor de 3.000 años. Llegó al jardín boscoso que rodea el edificio con forma de iglesia poco antes que el MareNostrum III como símbolo de las “capacidades tecnológicas de la civilización olmeca”. El superordenador se va. La que representa a una grandiosidad del pasado se queda, aguardando el futuro.

Francisco Luzón: “No somos raros, somos invisibles”

“No somos raros, somos invisibles”, ha dicho este lunes Francisco Luzón, exbanquero y afectado de esclerosis lateral amiotrófica (ELA), en la presentación de la Fundación que lleva su nombre y que busca impulsar un Plan Nacional contra esta enfermedad incurable. El objetivo de la institución es dar visibilidad a la ELA, “ignorada por las autoridades y la sociedad” y que sufren alrededor de 4.000 personas en España, impulsar la investigación y mejorar la calidad de vida de los afectados. El Rey emérito, Juan Carlos I, ha entregado a Luzón la Gran Cruz de la Orden Civil de Alsonso X el Sabio por su aportación a la cultura, la educación y la docencia en presencia de la reina Sofía y el ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo. 

“Después de ser diagnosticado de ELA entendí que el hecho de haberme tocado a mí, profesional conocido en el ámbito financiero, empresarial y universitario, podía ser muy útil para dar visibilidad a la enfermedad y aportar mi granito de arena”, ha dicho Francisco Luzón. Son sus palabras, pero no es su voz. El exbanquero teclea su discurso en un teléfono móvil y una aplicación de voz reproduce el mensaje. No puede hablar porque poco a poco se le han ido atrofiando los músculos de la garganta. Aún puede andar. Mueve los brazos hasta el pecho y se lleva las manos al corazón como muestra de agradecimiento al auditorio que le ha acompañado en este acto en el Museo Reina Sofía, al que también han asistido la ministra de Sanidad, Dolors Montserrat, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, la alcaldesa de la capital, Manuela Carmena y los ex presidentes Gobierno Felipe González y José Luis Rodríguez Zapatero. 


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Francisco Luzón y el Rey emérito. Getty

La ELA es una enfermedad neurológica degenerativa de causa desconocida que provoca la pérdida progresiva de las neuronas motoras, las que controlan el movimiento de los músculos. La consecuencia es una debilidad muscular que avanza hasta la parálisis completa del paciente. Los afectados van perdiendo el control sobre el movimiento de su cuerpo, el habla, la deglución y la respiración. El impacto emocional es muy alto ya que el afectado preserva la capacidad cognoscitiva. “Son personas atrapadas en un cuerpo que ha dejado de funcionar, y el afectado se volverá cada vez más dependiente hasta fallecer generalmente por insuficiencia respiratoria”. Luzón ha informado de que la ministra de Educación se ha comprometido a poner en marcha un Plan Nacional contra esta enfermedad con el apoyo de las comunidades autónomas y las asociaciones de pacientes. 

La ELA no tiene cura actualmente y los afectados tienen una esperanza de vida de cuatro años de media. Cada año se diagnostican en España más de 900 casos, el mismo número que los que fallecieron por la ELA en 2011, según los datos del INE.

El gasto para los cuidados de cada enfermo de ELA es de 50.000 euros al año, de los que 35.500 euros (un 69%) los asumen los pacientes y sus familias. El hecho de que la enfermedad vaya incapacitando progresivamente al afectado supone que, en muchos, el familiar que asume el papel de cuidador principal pierda su empleo. En España, las mujeres asumen este rol en el 75% de los casos, ya sean las cónyuges, madres o hijas. Los pacientes esperan una media de 16 meses para recibir las prestaciones sociales por su estado de dependencia y muchos de ellos las reciben cuando ya están muertos, según el informe La ELA: Una realidad ignorada, que ha elaborado esta Fundación. El 54,2% de los pacientes no recibió ninguna prestación en los últimos 12 meses, y de los que la recibieron, el 69,3% percibió menos de 6.000 euros. 

Uno de los objetivos de la institución es mejorar la calidad de vida de los pacientes y sus familiares y “evitar que las 120.000 personas que hoy viven España y que desarrollarán la enfermedad, no lo hagan porque la investigación consiga impedirlo“. Actualmente, el diagnóstico final de la EDA tarda de media un año. Luzón tras ser diagnosticado de esta enfermedad recorrió España durante seis meses con su mujer, María José Arregui, para conocer el estado del tratamiento clínico, asistencial y de la investigación de la ELA. “Lo que vi es que nuestro país tiene unos buenos profesionales y unas buenas infraestructuras pero nuestra sanidad está parcelada por comunidades autónomas sin que haya coordinación entre ellas”, ha dicho Luzón. Sobre la investigación ha señalado que hay poca, atomizada y dispersa. 

Francisco Luzón (El Cañavate, Cuenca, 1948) fue hasta su jubilación en 2012 uno de los grandes hombres de la banca en España. Bajo su mando se fusionaron seis entidades que dieron origen a Argentaria. Fue uno de los principales responsables de la expansión del Banco Santander en América Latina. Hace cuatro años se jubiló con una pensión millonaria y diez meses después comenzó a sufrir los primeros síntomas de la esclerosis lateral amiotrófica.  

Luzón ha dicho que dedicará el resto de su vida a este proyecto al que entrega su “patrimonio de experiencia vital” y ha pedido a los asistentes a este acto un último favor: “Amad la vida”.

Crece el número de recién nacidos que duermen en cajas en EE UU

Una caja que salve la vida de tu bebé y que, además, te dé la oportunidad de contar con todo lo necesario para su cuidado. Esta es la iniciativa que existe desde hace décadas en Finlandia y que evita el riesgo de que los recién nacidos mueran por el Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL) . Hacer que los pequeños duerman en cajas, lejos de la cama de sus padres, provoca que este esté más controlado y sea más difícil que se dé la vuelta, evitando así una posible asfixia, entre otros riesgos. Si en enero se apuntó Nueva Jersey, Estado que ya ha repartido más de 105.000 cajas por un valor de 150 dólares cada una, ahora ha sido el Estado de Ohio el que ha decidido sumarse a esta acción, que también incluye un programa educativo a los nuevos padres sobre cómo debe dormir el bebé.

La compañía encargada de hacer las cajas, asentada en California, tiene el objetivo de mandar durante este 2017 unas 140.000 cajas a este último Estado. Algunos hospitales ya las están recibiendo, según informan medios locales. “Tras visionar el curso, que dura unos 15 minutos y que está realizado por expertos sanitarios, todos los padres primerizos reciben la caja de forma gratuita y que contiene pañales, toallitas, crema para pezones y pezoneras, entre otros”, subscriben. La iniciativa se ha tomado debido a que Ohio cuenta con una de las tasas de SMS más alta de todo el país, 7,2 fallecimientos por cada nacimiento.

En EE UU se producen unas 3.500 muertes por SMSL y trastornos relacionados con el sueño, según datos Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés). “De estas, un 40% se deben solo a SMSL, donde el 25% de los fallecimientos son debidos a estrangulamiento o ahogamiento en la cama”, explica el organismo sanitario.

¿Cómo conseguir la caja? Primero los padres deben registrarse en babyboxuniveristy.com, ver el vídeo con el programa educativo sobre cómo debe dormir el bebé y rellenar un formulario.

Además de los Estados de Ohio y Nueva Jersey, ciudades como San Antonio (Texas) y Filadelfia (Pensilvania) ya cuentan con estos programas en sus sistemas de salud perinatal y maternidad.

Salvar a los recién nacidos

La medida está vigente en Finlandia desde 1949. En este país a las madres se les ofrece la opción de elegir entre el valor de la caja, unos 140 euros, o la caja en sí, cuyo contenido tendrá el mismo valor. La iniciativa se tomó por las cifras alarmantes que había en la década de los treinta, donde se llegaba a unas 65 muertes por cada 1.000 nacimientos. Tras el inicio de esta iniciativa, estos fallecimientos disminuyeron a 3.5 por cada 1.000.

Cuando eres padre primerizo una de las cosas que más preocupa es cómo colocar al recién nacido en la cuna para así evitar, entre otras cosas, el temido Síndrome de Muerte Súbita del Lactante (SMSL), que se define como el fallecimiento repentino e inesperado de un niño menor de un año aparentemente sano. Suele darse con más frecuencia entre los dos y cuatro meses de vida y afecta más a los niños que a las niñas. Se estima que en España se dan unos 100 casos al año.

“El programa finlandés es un éxito, en parte porque todos los padres tienen la misma oportunidad de recibir la caja y educación al respecto”, explica en un comunicado Jennifer Clary, cofundadora y CEO de Baby Box Co.

La medida coge fuerza  en el país y puede ayudar a muchos nuevos padres, ahora que Donald Trump, presidente de EE UU, ha decidido acabar con la Obamacare, lo que significa que 22 millones de personas que adquirieron un seguro médico gracias a esta reforma sanitaria y otros 10 millones que recibieron cobertura con el Medicaid, el programa para los más desfavorecidos, pueden quedarse sin nada. ¿Y España? ¿Debería apuntarse a una iniciativa similar que ayudara a las madres y padres primerizos de cualquier estrato social a evitar una muerte prematura de su recién nacido?

“Tu cerebro cambia con cada cosa que piensas, incluso aunque no la digas”

Un halo de misterio sigue cercando al cerebro, uno de los grandes desconocidos de la ciencia. En el azaroso trabajo de despejar los enigmas de ese kilo y medio de redes eléctricas que forman millones de neuronas anda el investigador Álvaro Pascual-Leone, decano asociado de Ciencia Clínica y Traslacional de la Escuela de Medicina de Harvard.

El médico (Valencia, 1961) ha invertido 30 años en estudiar la plasticidad cerebral, lo que hace que el cerebro pueda adaptarse a los retos que se le presentan. Pascual-Leone se afana en comprender los mecanismos que controlan esa plasticidad para intentar luego modificarlos y reconducir hacia un estado óptimo el comportamiento del paciente. El neurólogo es uno de los mayores expertos del mundo en el campo de la estimulación magnética cerebral, una técnica no invasiva para manipular conexiones neuronales de forma que mejore la salud cerebral del paciente.

Con su mochila de conocimientos—incluida esta estimulación no invasiva del cerebro—, Pascual-Leone se ha embarcado ahora en un nuevo proyecto liderado por el Institut Guttman de Barcelona. El médico quiere adelantarse a la aparición de enfermedades neurológicas y se ha propuesto buscar y estudiar 3.000 cerebros sanos. El estudio, el Barcelona Brain Health Initiative (BBHI), quiere encontrar los marcadores biológicos que mantienen sano al cerebro y localizar los mecanismos que ayudan a protegerse de enfermedades. Prevenir antes que curar.

Pregunta. ¿Por qué este proyecto?

Respuesta. Este estudio va dirigido a intentar entender la salud cerebral, pero el cerebro sano no es concebible en ausencia del resto de los órganos. El esfuerzo es ver cómo los otros órganos impactan sobre el cerebro y cómo el cerebro, en su función, impacta sobre el resto de órganos y enfermedades.

El cerebro cambia con la edad. Es cierto que hay unas capacidades que pierde pero también otras que gana

P. ¿Emplearán para ello la estimulación magnética transcraneal?

R. Sí. La estimulación transcraneal es una forma de estimular y activar zonas cerebrales sin cirugía, de forma no invasiva. Eso permite potencialmente modificar circuitos cerebrales y por lo tanto explorar formas de tratamiento que sea muy dirigidas a las disfunciones de esas redes. Pero, al mismo tiempo, también nos permite evaluar el estado de las conexiones, perturbar un punto del cerebro y ver cómo se adapta a esa perturbación. Eso es un aspecto diagnóstico que nos permite ver cómo de eficaces son los mecanismos de plasticidad del cerebro y, por lo tanto, da una medida del estado de salud del cerebro.

P. ¿En la plasticidad está la clave de la buena salud cerebral?

R. La plasticidad cerebral, la capacidad del cerebro a adaptarse a las demandas externas, es intrínseca del cerebro, no desaparece, no se acaba. Pero la eficacia de los mecanismos de plasticidad —qué circuitos cambian, cómo de rápido la hacen— cambia a lo largo de la edad. De hecho, parte de lo que define a un cerebro sano es tener unos mecanismos de plasticididad mantenidos: un cerebro sano es un cerebro plástico, con capacidad de cambiar. Si uno pierde demasiada eficacia en esos mecanismos, puede ser el primer paso a una enfermedad. Aunque tampoco es bueno un sistema excesivamente plástico. Hay enfermedades, como el autismo, que se caracterizan por un exceso de plasticidad.

P. ¿El cerebro envejece con la edad?

R. El cerebro cambia con la edad. Es cierto que hay unas capacidades que pierde pero también otras que gana. Y eso es lo que define el hecho de que la forma de pensar de una persona de 80 años —en plenitud de sus capacidades mentales— es distinta a cuando uno tiene 20. Pero esa diferencia es buena. Pensar que cambiar con la edad es negativo es un error. La sabiduría también supone un cambio a nivel cerebral del tipo de conexiones.

P. ¿Hasta qué punto se puede prevenir el deterioro cognitivo?

Todo es cuestión de saber cómo esculpir el propio cerebro, de rodearse de influencias que lleven a lo mejor para el individuo

R. Esta es una de las preguntas que contestaremos con el estudio pero sabemos que hay un porcentaje de gente, una de cada cinco personas, que a pesar de hacerse mayor nunca desarrolla una enfermedad neurológica o psiquiátrica, lo que significa que es posible mantenerse cognitivamente intacto. Pero hay otra gente que desarrolla patologías. La pregunta es cómo hacer para promover, en esos que tienen el riesgo, el tipo de funcionalidad que tienen aquellos que no desarrollan enfermedades.

P. ¿No influye la genética?

R. La genética juega un papel en esto pero también sabemos que el patrón de vida y los cambios epigenéticos  (la educación recibida, la infancia…) juegan un papel específico. Hay redes neuronales que determinan la probabilidad del cerebro de resistir la patología y prevenir discapacidades. Si somos capaces de encontrar esas redes vamos a ser capaces de modificarlas o de intentar guiarlas para maximizar esa resistencia.

P. ¿Habla de cambiar o manipular el cerebro?

R. Cuando estudias, cuando lees, cuando vas al colegio, ya estás cambiando tu cerebro. Con cada cosa que haces, incluso que piensas sin decirla, con cada cosa que experimentas, tu cerebro cambia. Estar vivo es una condena a que tu cerebro vaya cambiando hasta que te mueres. El reto es darse cuenta de que ese cambio del cerebro no necesariamente es bueno o malo para ti, simplemente forma parte de cómo funciona nuestro sistema. Todo es cuestión de saber cómo guiar esos cambios, cómo esculpir el propio cerebro, de rodearse de influencias que lleven a lo mejor para el individuo.

P. ¿Dónde están los límites para esculpir el cerebro?

R. Vienen dados por los mecanismos de plasticidad mismos. Sabemos que la plasticidad tiene dos pasos: el primero, cambiar la eficacia de las conexiones que existen; y otro, a base de cambiarlas, generar nuevas conexiones. Pero generar nuevas conexiones sin nada de principio no es fácil. Hay una diferencia de salida que define el mapa de carreteras que uno tiene. Ese mapa puede ser modificable, pero necesitas las carreteras iniciales.

¿Qué le sucede al cerebro masculino cuando va a ser padre?

Las preocupaciones de los futuros papás giran en torno a tres ejes: la relación de pareja, el trabajo y cómo no, el sexo (y ya no hablemos si no fuera deseado, que posiblemente las preocupaciones se convertirían en angustia). Como además, cada persona expresa lo que le inquieta de un modo distinto, no es de extrañar que al principio del embarazo el hombre se pueda mostrar más distante o más ensimismado, dándole vueltas a la cabeza. No es que no le ilusione (que en algunos casos puede que sea así), sino que sencillamente, la química le lleva a ello.

Durante el embarazo el mundo de las preocupaciones continúa, pero la química se encarga de reducir el interés sexual en un momento en el que la fecundación no es posible. Todo ello lo hace a través de dos hormonas, fundamentalmente: la testosterona y la prolactina. La testosterona es la hormona reina del hombre, que le lleva a la fuerza, al dominio y a la agresividad. Cuando la pareja está embarazada, esta hormona desciende y tiene su nivel más bajo durante las tres semanas previas al parto, que llega a ser hasta un 33 por ciento menos. Por el contrario, la prolactina aumenta hasta un 20 por ciento en el mismo periodo de tiempo. Gracias a ella, le ayuda a desarrollar nuevos instintos paternales como agudizar el oído cuando el bebé llore o a disminuir el instinto sexual durante los meses de gestación. Es también la responsable de que algunos padres, sobre todo primerizos, sufran el síndrome de Couvade o “embarazo empático” y que aumenten de peso como si ellos también estuvieran embarazados (si eso te ha ocurrido, al menos, ya tienes la explicación: la prolactina). Pasado un tiempo, las dos hormonas se reajustan, curiosamente, después de la cuarentena y cuando el hijo camina es cuando regresan a su nivel original, tal y como explica Louann Brizendine en su libro “el cerebro masculino”.

La química del cerebro del hombre también le lleva a despertar el instinto protector con su hijo y la sensación de satisfacción

La química del cerebro del hombre también le lleva a despertar el instinto protector con su hijo y la sensación de satisfacción. Cuando el bebé sonríe a su padre al cambiarle el pañal o al hacerle una carantoña, el circuito de recompensa del hombre se activa, le hace sentirse muy bien y, sobre todo, le refuerza su lazo de unión con su hijo. Por eso, es muy importante que haya un contacto diario del padre con su hijo y que la mujer le deje ser parte de dicho cuidado desde el primer momento, aunque alguna crea que su pareja no es tan ducho en la materia y alguno prefiera escaquearse de ciertas rutinas. Todo ello tiene ventajas muy considerables, una de ellas para el padre, que le ayuda a desarrollar oxitocina, la hormona del placer y que le hace sentirse muy bien consigo mismo. También tiene ventajas para el niño o la niña. El papel coprotagonista del padre ayuda a que el pequeño gane más confianza en sí mismo. Igualmente, la forma de jugar del padre, que suele saltarse algunas reglas o que es bien distinta a la de la madre, es un estímulo para el aprendizaje del hijo. La ventaja del coprotagonismo durante los primeros meses es también para la pareja. Aunque un bebé es un factor de estrés para una relación (no nos engañemos), al menos si el padre se involucra desde el primer momento y la madre no critica lo que él hace, se refuerzan los lazos como pareja. Por todo ello, vale la pena intentarlo.

Es muy importante que haya un contacto diario del padre con su hijo y que la mujer le deje ser parte de dicho cuidado desde el primer momento

En definitiva, nuestro cerebro nos ha permitido llegar hasta aquí como especie. Por ello, no es de extrañar que las reacciones químicas del hombre comiencen cuando conoce la noticia de su paternidad y duren toda la vida. El objetivo es la crianza, pero el hecho de ser padre también tiene un beneficio personal para el hombre, que le ayuda a acceder a nuevos registros emocionales donde hay más cariño y más disfrute de las pequeñas recompensas.