Cristiano Ronaldo será padre de gemelos por gestación subrogada

Cristiano Ronaldo volverá a ser padre. Medios británicos han informado este domingo, citando fuentes cercanas al futbolista del Real Madrid, que espera gemelos por gestación subrogada en los Estados Unidos. Según las mismas fuentes, los niños nacerán “muy pronto”.

Ronaldo, de 32 años, es ya padre de un niño de 6 años, que fue concebido de la misma manera. En julio de 2010 sorprendió con la noticia de su paternidad, comunicada a través de Twitter y Facebook. “Con gran alegría y emoción informo que recientemente he sido padre de un niño. La madre del bebé y yo hemos acordado, ya que ella prefiere que su identidad se mantenga confidencial, que mi hijo se quede bajo mi exclusiva tutela. No se dará más información sobre este asunto y pido a todo el mundo que se respete completamente mi derecho a la privacidad (y a la del niño) al menos en temas tan personales como estos”. Cuando Cristiano Jr. nació el futbolista mantenía una relación con la modelo rusa Irina Shayk.

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Una publicación compartida de Cristiano Ronaldo (@cristiano) el 1 de Mar de 2017 a la(s) 9:54 PST

La información publicada ahora en Gran Bretaña coincide con el noviazgo del futbolista con Georgina Rodríguez, de 22 años. El pasado mes de noviembre se publicaron las primeras imágenes de la pareja que confirmaban su relación. Solo dos meses después,la relación se hizo pública en la entrega de los premios The Best de la FIFA en Zúrich. Cristiano Ronaldo acudió a recoger el galardón acompañado de su nueva novia. Fue su presentación oficial e incluso la pareja posó con el hijo de la estrella del Real Madrid.

Las fuentes que informaron del doble embarazo aseguran que el futbolista desea mantener la máxima discrección sobre su vida privada pero destacan que toda la familia está deseando conocer a los nuevos miembros del clan, que se trasladarán a vivir a Madrid.

Cristiano muestra en la redes sociales sus idas y venidas diarias pero es muy celoso al hablar de su intimidad. Nunca ha hablado abiertamente de cómo se concibió a su niño. Eso sí, una hermana del jugador aclaró que la madre “no existía” para dejar claro que nunca ejercería su derecho a ejercer como tal.

‘La sonrisa de Monalisa’ | Pequeños bufones

Parafraseando a Jane Austen, podríamos decir que es una verdad reconocida por todo el mundo que lo más bonito de la vida es la sonrisa de un niño. Quizá habría que matizarlo un poco, porque Scarlett Johansson o Ryan Gosling en bañador en una piscina llena de millones de euros también tienen su gracia. Pero cuando ves que tu retoño empieza sonreír te emocionas a la fuerza.

Una de las cosas que distingue al ser humano de otros animales es la capacidad de reír y hacer reír (y no me salgáis con las hienas, que todos hemos visto El rey león y sabemos que eso no era una reacción a ningún chiste). Los bebés tienen muecas casi involuntarias pero cuando crecen interpretan nuestro comportamiento y lenguaje y lo transforman en felicidad mediante la alquimia del humor.

La risa demuestra inteligencia, buena comunicación con el entorno y los demás, capacidad de reflexión y búsqueda de empatía. (Con esto no digo que si un niño no ríe nunca sea melancólico y de mayor acabe siendo poeta, emo o ambos).

Aunque los padres siempre seamos un público muy agradecido y entregado, como los típicos fans que van a los platós de televisión, hay niños muy divertidos, objetivamente hablando, o por lo menos, más que algunos famosos que aparecen en El club de la comedia. Aunque eso tampoco es tan difícil, porque la buena comedia hay que respirarla desde dentro con naturalidad, no recitarla, y por eso una criatura espontánea siempre será más deslumbrante que cualquier famosillo con el mejor texto del mundo.

Nuestra niña se crece con la respuesta del público, como los intereses a plazo fijo. Si un recurso le funciona lo repite y amplifica y su cerebro archiva el éxito para usarlo en actuaciones futuras.

Camina y baila con gestos torpes y exagerados, repite palabras y frases aplicándolas a nuevas situaciones, imita a los adultos, hace voces divertidas… Vaya, lo mismo que José Mota en un especial de fin de año pero sin esa factura visual tan impresionante.

A veces, el payaso da paso al mini-Jóker burlón, como cuando nos ofrece comida pero la aparta para comérsela ella o se sube desafiante a algún sitio prohibido con una sonrisa picaresca.

Es muy difícil educarla o controlarla en esos momentos sin ponernos a reír. Como bien saben las revistas satíricas, el humor es capaz de derrumbar a cualquier autoridad. Hay veces que los cursos y técnicas de buena paternidad aplicada no pueden ante una risotada inesperada, y entonces hay que dejarla ganar y casi aplaudir. Si tiene suficiente creatividad como para desarmarnos también tendrá capacidad para obedecer las normas la próxima vez.

Hacer reír la hará encajar, ganarse a la gente, no tomarse la vida demasiado en serio. Y en el futuro, con alguna profesión creativa o simplemente en el trato diario con los demás, conseguirá hacer feliz a mucha más gente. La sonrisa de un niño se habrá convertido en una marea de sonrisas.

Insulclock inyecta tecnología

“El principal problema de los diabéticos es la constancia respecto a la enfermedad”, apunta López, “cada día tienes que llevar un seguimiento exhaustivo de tus hábitos y dosis, una rutina que llega a desajustarse en el 68% de los casos, porque la gente no se compromete”. Para la firma, fundada en 2014, trabaja un equipo de 18 personas, aunque sólo 12 están en plantilla.

Insulclock no es una bomba de insulina ni un parche para medir la glucosa. “Lo que hace es monitorizar cuánta insulina te has puesto y te va diciendo el tipo, el momento y la dosis”, explica Arenas. Todos los datos que se obtienen del control del tratamiento están encriptados “en un servidor independiente, con fuertes medidas de seguridad, porque en España la legislación es muy dura en esto”. Además, los pacientes pueden elegir que sus datos no estén en la nube. La fecha de estreno es septiembre de 2017, pero está todo en marcha y la lista de tareas pendientes validada: patentes, ensayos clínicos, y financiación pública y privada.

El modelo de negocio estaba claro: “Fidelizar al paciente diabético”, y siempre pensaron en cruzar a EE UU y a otros continentes. Pero el cliente final no era solamente el paciente diabético; entre medias supieron prever la rentabilidad en actores públicos y privados interesados en la información que genera la aplicación. “Los datos que se obtienen, siempre protegidos por la ley de protección de datos, sirven para controlar al paciente y ver cómo se comporta”, explica Jesús Arenas, “y esto interesa a aseguradoras que estudian el riesgo de sus clientes, a los médicos que hacen seguimiento, a las Administraciones públicas que comprueban cómo funcionan sus inversiones y a la empresa privada, que sabe más sobre la conversión de su producto”. Pero además, la creación de este modelo, que está registrado por varias patentes en España, EE UU y está lista para lanzarse en otros países del mundo, es aplicable “a tratamientos respiratorios, de fertilidad, pacientes crónicos, hormona del crecimiento…”.

Eso ha hecho que, mientras el producto final no sale al mercado, el negocio de Insulclock sea la comercialización de la I+D desarrollada y, sobre todo, la búsqueda de premios y subvenciones de apoyo a la innovación. La inmensa mayoría del presupuesto con el que ahora cuentan, 1.400.000 euros, viene de la primera y segunda fase del programa Horizonte 2020 de la Comisión Europea, que acaba de otorgarles 1.035.000 euros para investigación y desarrollo, así como otros 211.000 euros del programa Neotec del Ministerio de Industria.

No lo niegan: “Nosotros no vendemos cacharros”, defiende Jesús Arenas, “aspiramos a ser una empresa que, además de los dispositivos, venda I+D y datos”. Y en los cuatro territorios a los que aspiran llegar están, por una parte, las farmacéuticas y los clientes, pero también las aseguradoras, los geriátricos y las grandes cuentas hospitalarias. “A éstas les resolvemos el problema de la telemedicina, de las aglomeraciones, porque ha habido problemas por pautar mal los tratamientos”. Y en esa línea también, y especialmente, les interesan las Administraciones públicas, “al Gobierno le interesa tener el control sobre lo que está gastando”. El blíster con chip que han inventado identifica qué tipo de insulina se pone el paciente, cuándo se la inyecta y cuánta cantidad. El tema de la glucosa en sangre se puede introducir a mano; además, el aparato es capaz de medir si la insulina está en su estado óptimo. “Lo que ofrecemos es la solución más completa que existe para que el que padece diabetes pueda ponérsela en tiempo y forma y que se mejore la eficacia de los tratamientos, ¿ganan todos o no?”, responde orgulloso Jesús Arenas.

Y una vez aprobado el equipo por las autoridades sanitarias, su previsión es “abrir mercado en 300 millones de euros de ingresos y llegar al 1% de beneficios el primer año”. Cada dispositivo tiene previsto costar 249 euros, que, confían, serán financiados por la sanidad pública. “Son nuestras impresiones, ya hemos trabajado para ensayos clínicos con varios hospitales gallegos y en la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, que cuatro endocrinas suyas nos están aconsejando a lo largo de todo el proyecto”, explica José Luis López, “el seguimiento de los tratamientos ahorrará millones a la organización, porque los datos son muy precisos”.

Una pandemia llamada diabetes

De cada 11 personas, según la Organización Mundial de la Salud, una padece diabetes. Y la cifra no deja de aumentar; esta misma fuente estima que en 2030 haya 640 millones de personas que necesiten ingerir o pincharse la hormona de la insulina varias veces al día. José Luis López maneja estos datos con soltura, y lo hace no sólo porque sea su negociado, sino porque él mismo es diabético. “Yo nunca pensé en esto como algo para forrarme, sino que la necesidad viene de la propia experiencia”, explica el socio, “conozco bien las necesidades de los diabéticos, los olvidos, la dependencia a llevar la cuenta de todo lo que ingieres, las dosis que te inyectas… El seguimiento de toda esta información desgasta mucho, así que se hace rápido y mal y los doctores no te siguen bien… Es malo para todas las partes”.

Las palabras, la magdalena y el cerebro

Pero en el instante mismo en que el trago mezclado con migas del bollo tocó mi paladar, me estremecí, atento a algo extraordinario que dentro de mí se producía”. Marcel Proust nos hace revivir esa sensación cálida y placentera de comer un bollo mojado en una bebida caliente. Proust nos evoca sensaciones y pensamientos en los que todos nos reconocemos. No empleó las palabras que he utilizado, ya que escribió en francés, pero lo importante es que la lengua permitió la descripción y transmisión de un instante muy íntimo. Y esa capacidad, la lengua, es única y característica de los seres humanos.

Aunque en el mundo hay muchas lenguas, en el fondo no son más que variedades de la lengua humana. Por muy distintos que nos parezcan el japonés y el árabe, las redes neuronales que subyacen y posibilitan su aprendizaje y uso son extraordinariamente similares, por no decir las mismas. No hay lenguas más simples o más complejas, ni más fáciles o más difíciles; todas ellas son igualmente complicadas de aprender, ya que, no lo olvidemos, son la consecuencia de poseer un cerebro humano.

Al nacer podemos aprender con la misma facilidad, o dificultad, las distintas lenguas del mundo. El hecho de nacer con la piel de un color o de otro no influye en absoluto en las capacidades que un bebé tiene para aprender cualquier idioma. A veces se dice que el alemán “es una lengua difícil” porque a un no nativo le cuesta mucho aprenderla… de adulto. Pero para los bebés que nacen en el seno de familias en las que se habla el alemán, su aprendizaje es igual de trabajoso que para los que crecen en familias en las que se habla gallego o chino.

Los primeros pasos en el aprendizaje del lenguaje son muy similares. Todos los bebés, durante los primeros seis meses de vida, son capaces de percibir diferencias entre sonidos de las lenguas a los que no han estado expuestos nunca y que sus padres no pueden percibir, ni mucho menos producir. Por ejemplo, los bebés que nacen en familias en las que solo se habla japonés no tienen ninguna dificultad en percibir que las palabras “cara” y “cala” suenan diferente, aunque sus padres sean incapaces de pronunciarlas de manera distinta.

Entre los 6 y los 12 meses de vida, todos los bebés van a ir perdiendo esta capacidad de percibir sonidos que no son importantes para su lengua y van a empezar a percibir cada vez mejor los sonidos que sí que son relevantes en su lengua. También hacia los 6 meses de vida, todos los bebés ya van a ser capaces de reconocer sus primeras palabras, estén aprendiendo zulú, quechua o portugués.

Muchos padres se preocupan por si sus hijos no están aprendiendo al ritmo esperado, esta preocupación es incluso mayor en el caso de familias en las que se habla más de una lengua. Y esta preocupación parece razonable; de entrada, los bebés que crecen en entornos bilingües tienen, de promedio, la mitad de la exposición a cada una de las lenguas que los bebés que crecen en entornos monolingües. Pero, así y todo, aprenden al mismo tiempo, eso sí, adaptando de manera sutil algunos aspectos.

Por ejemplo, al nacer, los bebés miran de manera intensa a los ojos de sus cuidadores. Hacia los 4-6 meses, los bebés que crecen en entornos monolingües empiezan a mirar preferentemente a la boca de las personas con las que interactúan, y hacia el final del primer año de vida vuelven a prestar mucha más atención a los ojos que a la boca. Los bebés que crecen en entornos bilingües hacen exactamente lo mismo, solo que miran durante más meses a la boca (empiezan un poco antes y lo prolongan un poco más).

Al escuchar una frase, millones de neuronas en nuestro hemisferio izquierdo se activan de forma organizada y descodifican la señal

Los adultos miramos más a la boca de alguien que habla cuando nos cuesta entenderlo (porque hay mucho ruido o porque es alguien que habla en una lengua que no dominamos). Es pues probable que esta modulación de la atención de los bebés hacia la boca también refleje la necesidad de obtener el máximo de información posible sobre lo que están escuchando. Incrementando la atención a la zona de la boca en este periodo, los bebés expuestos a dos lenguas al mismo tiempo consiguen aprender el lenguaje al mismo ritmo que los que solo están expuestos a una. Esta homogeneidad en las primeras etapas del aprendizaje nos muestra hasta qué punto el cerebro humano está preparado para aprender “la lengua de los humanos”, tenga la forma del sueco, el navajo o el coreano, y se aprenda solo una lengua o más de una a la vez.

El cerebro humano ha creado y está especializado en aprender y usar este lenguaje redundante e imperfecto. El cerebro funciona en forma de redes complejas que conectan distintas estructuras. Cuando escuchamos hablar a alguien, prácticamente todo el cerebro se pone en marcha, como si se tratara de un baile con millones de bailarines. Al escuchar la frase “el trago mezclado con migas del bollo tocó mi paladar”, millones de neuronas en nuestro hemisferio izquierdo van a activarse de forma organizada y van a descodificar la señal acústica, van a reconocer las palabras, van a determinar qué es el sujeto y qué es el verbo en la oración.

Al mismo tiempo, también van a verse implicadas millones de neuronas en otras partes del cerebro que tienen que ver con el sentido del olfato, del gusto y también del tacto. Todas estas redes de neuronas se cruzan y generan un patrón único que encierra el significado de la frase. Las personas bilingües organizan esas neuronas que descodifican la señal del habla y encuentran sujetos y verbos de dos maneras diferentes. Las neuronas son mayoritariamente las mismas, aunque podríamos decir que saben bailar dos melodías. También se cruzarán con esas otras neuronas que codifican las sensaciones y las emociones y, al hacerlo, crearán vínculos entre cada lengua y cada vivencia.

Para la persona bilingüe, la relación entre cada una de sus lenguas y sus experiencias personales es también única. Los bailes sincronizados de las neuronas encierran nuestros recuerdos de todas las magdalenas que nos hemos comido a lo largo de nuestra vida, de todas las canciones que hemos cantado y de todos los sonidos que constituyen nuestras lenguas.

Núria Sebastián Gallés es catedrática de la Universidad Pompeu Fabra, experta en desarrollo neurocognitivo y bilingüismo.

“Farolillo rojo” y “voluntad “maquiavélica” en Castellón

El último consejo de gobierno del Consorcio Hospitalario Provincial de Castellón, del que la Diputación castellonense y la Consejería de Sanidad forman parte al 50%, no ha sido fácil. Más teniendo en cuenta las posturas enfrentadas entre ambas administraciones por la readmisión de 17 trabajadores cesados –opción rechazada este viernes- y que la reunión culmina una semana marcada por la irrupción de la fiscalía en el centro sanitario. El objetivo, cotejar los casi 33 millones de euros en facturas presuntamente irregulares detectadas en el hospital entre 2003 y 2015 y denunciadas por el actual equipo directivo el pasado junio. La personación del ministerio público, junto a la Intervención General de la Generalitat Valenciana, que actúa en calidad de perito, se ha producido en el marco de la investigación abierta para esclarecer los hechos.

Precisamente esta revisión in situ del ministerio público ha motivado que en el tenso consejo de gobierno celebrado este viernes, la consejera de Sanidad, Carmen Montón, incluyera en el orden del día un punto extra. El relativo a la apertura de un expediente informativo, paralelo a la investigación de la fiscalía, “para que se aclaren”, dijo, los 12 años encadenados de facturación “al margen de la legalidad” a empresas como Piaf -vinculada a la trama Gürtel- y Telecso. “Vamos a desterrar toda la irregularidad en la facturación del Hospital Provincial, veremos si además de irregularidad también hay corrupción detrás; estamos actuando en favor de un hospital muy querido y de referencia”.

Pero el consejo de este viernes tuvo como telón de fondo otra polémica: la de la readmisión de los 17 trabajadores cesados el pasado octubre y reclamada por la diputación, que finalmente no salió adelante. El encuentro plasmó, en sus apenas 15 minutos de duración, el abismo que separa a las dos administraciones que integran el consorcio. Tanto, que la consejera Montón reconoció sin tapujos hacer pocas migas con el presidente provincial, Javier Moliner. Dijo de él que es “el farolillo rojo de las diputaciones”, tras confirmar que sí mantiene una “colaboración bastante sana y cordial” con los líderes provinciales de Valencia y Alicante. Moliner tampoco escatimó en elogios hacia la consejera, a quien acusó de tomar decisiones en el Hospital Provincial guiada por una “voluntad maquiavélica” para “ir desmantelando poco a poco un elemento sanitario de primer orden y excelentemente valorado por los castellonenses”.

El gobierno que dirige Javier Moliner forzó la reunión de ayer para exigir la revocación de los despidos materializados en octubre, apelando a las últimas resoluciones judiciales, que han declarado nulo uno de ellos e improcedentes otros siete. En total fueron 17 los puestos cesados con motivo del ajuste de plantilla aprobado por la consejería para “dar solución” a 124 contratos en fraude de ley.

La consejera fue recibida ayer con pancartas de trabajadores del centro en los que podía leerse el lema Montón, no despidos. Poco después, la opción de readmitir a los trabajadores se esfumaba con los votos de la Consejería de Sanidad y el Ayuntamiento castellonense. Según adelantó el gerente del hospital, Joaquín Sanchís, los siete trabajadores cuyos despidos fueron declarados improcedentes por acuerdo mutuo entre las partes serán indemnizados. También ayer anunció que se ha recurrido el fallo que declara nulo el despido de una de las sanitarias.

Con la votación hecha, las interpretaciones de lo sucedido volvieron a plasmar las diferencias. A juicio de Montón, lo que ha hecho el consejo ha sido ratificar el acuerdo de octubre que modifica la plantilla y crea 109 plazas “estables” para cumplir el mandato del Tribunal de Arbitraje Laboral y dar solución a 124 contratos fraudulentos. Tras ello, dijo, la relación de puestos de trabajo pasa de 803 a las 888 plazas estructurales. Sobre las últimas resoluciones judiciales que dan la razón a ocho de los 17 empleados cesados, se congratuló “de que se le reconozcan los derechos laborales a los trabajadores que han sido contratados en fraude de ley, pero tenemos que seguir cumpliendo con la legalidad”.

Para Moliner, el voto de los consejeros de la Generalitat “ratifica, por segunda vez, los despidos aprobados inicialmente en octubre y que la justicia ya ha declarado nulos e improcedentes”. Despidos, dijo, argumentados por “toda una sarta de mentiras” y que conducen “a un escenario en el que cada día los servicios que se pueden prestar a los pacientes son peores porque con menos profesionales se prestan menos servicios”. La cara y la cruz.

La mujer portuguesa no se divorcia como las demás

Gracias a un despiste legal, Carolina Beatriz Ângelo fue la primera portuguesa que votó. Corría el año 1911 cuando solo los hombres mayores de 21 años y cabezas de familia tenían el derecho de acudir a las urnas, pero la cirujana era viuda y, por tanto, demostró que era la jefa de la casa. La justicia le dio la razón, votó y antes de que se extendiera la moda, los legisladores de la época se dieron prisa en tapar ese agujero normativo.

La discriminación legal y real de la mujer portuguesa es muy semejante a la de otros países desarrollados; desde tiempos pretéritos podía divorciarse en caso de adulterio de su marido “con escándalo público”, aunque él marido lo podía hacer en cualquier caso; si la esposa se decidía por matarle, las penas eran más severas que en el caso contrario. Hoy, la discriminación es sobre todo por vía laboral, pues la mujer gana menos por igual trabajo (un 23% menos, según los últimos estudios), mientras que el Código Civil se va sacudiendo discriminaciones. Hace unos meses, el Parlamento aprobó que las parejas lésbicas puedan realizar tratamientos de fertilidad en el país (hasta ahora se iban a España), un año después de que aprobara la adopción de las parejas homosexuales.

El último reto en este camino sin fin por reducir diferencias por razón de sexo lo ha descubierto el Bloco de Esquerda. Según la ley de 1967, refrendada en 1977, ya en democracia, la mujer divorciada puede volver a casarse 300 días después; el porqué de este plazo ya es curioso, pero aún lo es más que las mentes legisladoras del momento dispusieran que el hombre divorciado solo necesite 180 días, casi la mitad, para volver a contraer matrimonio.

En un país que se divorcia como pocos, los plazos son importantes. Según la Fundación Francisco Manuel dos Santos, Portugal tiene 73,7 divorcios por cada cien bodas, y no es poco habitual reincidir en un tercero y hasta cuarto divorcio.

La diputada del Bloco de Esquerda Sandra Cunha espera que el Parlamento apruebe por unanimidad, en el Día de la Mujer, la unificación de los plazos. Cunha justifica aquellos tiempos diferentes “por razones de decoro social” en el caso de embarazos interregnos, pero “hoy no tienen sentido alguno”. Aún argumentando que el Estado no debería meterse en cuestiones íntimas, el Bloco mantiene los 180 días de plazo entre bodas, no tanto por el decoro, como por los trámites y las discusiones para el reparto de muebles, discos, tiestos y gatos.

Principios de marzo, 25 grados: es mala señal

La llegada del buen tiempo, incluso antes de lo previsto, solemos celebrarla con alborozo: después de largos meses de frío y cielos grises podemos disfrutar de las terrazas, de los paseos al aire libre, del parque con los niños… Y esa primavera anticipada cada vez llega antes: es fruto del paulatino calentamiento global. Y aunque puede sonar idílica, tiene importantes efectos secundarios negativos para la salud.

Entre dos y cuatro semanas se ha adelantado la primavera en España en los últimos 50 años a causa del cambio climático. Este no va a acabar con las olas de frío, sino todo lo contrario. Lo aclara Julio Díaz Jiménez, jefe del departamento de Epidemiología y Bioestadística de la Escuela Nacional de Sanidad del Instituto de Salud Carlos III, en Madrid: “En el hemisferio Norte, cerca de Escandinavia, existe una corriente de aire a –50 ºC. Su velocidad y fuerza dependen de la diferencia de grados entre el Polo Norte y las latitudes medias. Al aumentar la temperatura en el Polo, como sucede, disminuye el contraste, lo que provoca que esta especie de río no se deslice en forma lineal y con rapidez, como hasta hace poco, sino que marque una pendiente suave y comience a dibujar meandros. Ese aire gélido que antes solo se movía en latitudes altas, baja a las medias y provoca olas de frío”.

El nivel del mar en los últimos 100 años ha crecido 15 centímetros a causa de las toneladas de hielo que se derriten en el Ártico por el calentamiento global, lo que aumenta el riesgo de desastres planetarios: “El principal problema pasa por la erosión de playas, inundaciones y daños a la infraestructura ubicada en las zonas costeras”, señala Carlos Manuel Duarte, oceanógrafo español, ganador de un Premio Nacional de Investigación en España por sus aportaciones al estudio del cambio global y actualmente director del Centro de Investigación del Mar Rojo, en la Universidad de Ciencia y Tecnología Rey Abdalá (Arabia Saudí).

Desde mediados del siglo XIX, la temperatura media de la Tierra ha aumentado 1,8 grados; de hecho, 2016 fue el año más caluroso de la historia. “La velocidad a la que ocurre el calentamiento coincide con la de emisión de gases de efecto invernadero [principalmente CO2 y metano, por la quema de combustibles fósiles]”, alega Josep Peñuelas, ecólogo y profesor de investigación de CREAF–CSIC, en la Universidad Autónoma de Barcelona. La NASA lo corrobora. Estos casi dos grados de más ya incrementan la concentración de ozono troposférico en la atmósfera, un contaminante con efectos negativos sobre el aparato respiratorio.

Alergias, epidemias, infecciones

Este proceso provoca que se alargue la estación polínica, por lo que proliferan las alergias: hay un 2% más de afectados cada año, según datos de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología. Pero no es el único riesgo que corremos.

La expansión de distintas plagas también es consecuencia de este ascenso generalizado de la temperatura. Aunque en España aún no se ha diagnosticado ningún caso de bebés con anomalías cerebrales por la epidemia del virus Zika —en el mundo ascienden a 2.300—, los mosquitos que lo transmiten, así como los del dengue y las fiebres chikungunya y amarilla, ya están aquí. “El mosquito tigre se ha adaptado a nuestro entorno, pues en los últimos 20 años hay inviernos más cortos y veranos más largos”, explica Agustín Estrada–Peña, catedrático de Sanidad Animal en la Universidad de Zaragoza y asesor del Ministerio de Sanidad.

Cada año se diagnostican entre 6.000 y 8.000 casos de la enfermedad Borreliosis de Lyme, según Estrada-Peña. Esta infección la transmite un tipo de garrapata que habita la cornisa cantábrica y que se ha incrementado con el cambio climático. ¿Sus síntomas? Problemas articulares, trastornos de la piel y alteraciones neurológicas.

¿Se puede hacer algo para minimizar los efectos de este termómetro loco? Sí: fabricarnos un escudo verde. Y hay motivos de alivio. En España se han repoblado ya 5.000.000 de hectáreas gracias al Programa de Acción Nacional para luchar contra la desertificación. El 75% de ellas, por un objetivo eminentemente protector. El humano necesita a las plantas para salvarse de esta explosión de males, ya que a través de la fotosíntesis aquellas toman CO2 de la atmósfera y lo transforman en oxígeno. Hay otras iniciativas esperanzadoras, como ‘Los desiertos verdes’, que permite que las plantas sobrevivan sin necesidad de regadío. Pues, como señala Jaime Martínez Valderrama, ingeniero agrónomo en la Estación Experimental de Zonas Áridas (CSIC), la extracción de agua subterránea para regar los invernaderos en acuíferos costeros rompe el equilibrio (el agua dulce es reemplazada por salada, que penetra en el subsuelo y lo convierte en estéril). Y ocurre, entre otras zonas, en 200.000 hectáreas, desde Granada hasta Alicante. Muchos miles de razones para fruncir (nuevamente) el ceño.