El viejo secreto para alargar la vida en Costa Rica

La historia oficial cuenta que en la década de los cuarenta hubo en Costa Rica un acuerdo peculiar, casi antinatural, entre un presidente conservador, un líder comunista y un obispo católico. Era la base política del pacto social que generó reformas trascendentes a mitad de siglo XX. La más notable, la creación de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS), la entidad central del admirado sistema sanitario tico que hoy cumple 75 años y que llevó a este país centroamericano a estándares de primer mundo en materia de salud.

Con una expectativa de vida de 79,6 años, la más alta de América Latina, y numerosos indicadores sanitarios que confirman el aporte social de la CCSS, el sistema de salud tico recibe el 75º aniversario de su entidad central con más propensión a la reflexión que al festejo.

Tiene enfrente el desafío de responder al envejecimiento de la población y sus consecuentes cambios en las enfermedades, al adelgazamiento proporcional de la base de cotizantes, al aprovechamiento político, a la ineficiencia interna y al acecho de los negocios privados.

La incertidumbre sobre la sostenibilidad financiera futura, después de una crisis que las autoridades consideran superada, atenúa el espíritu festivo alrededor del aniversario de esta entidad estatal autónoma. Las autoridades reconocen tareas pendientes en la optimización de un aparato de 54.000 funcionarios (uno de cada 100 costarricenses trabaja en la CCSS) y el peso que significan sus amplias garantías laborales dentro del presupuesto cercano a 6.000 millones de dólares para 2017. Las dudas sobre el futuro, sin embargo, conviven con la opinión generalizada sobre el alto impacto del sistema de seguridad social en los indicadores de desarrollo humano de este país de renta media, que se retratan bien en una frase habitual de calle: “pura vida”.

“Es un sistema que pudo esquivar la racha privatizadora de los noventa en América Latina, pero esas fuerzas siempre están ahí”, explica el demógrafo e investigador de la Universidad de Costa Rica (UCR) Luis Rosero Bixby, que ha estudiado por años a la CCSS y que concluye que esta es clave en la construcción de una sociedad más igualitaria que en el resto de la región, mediante de un servicio sanitario universal y de calidad. También ha dado pasos acordes con los tiempos, como el otorgamiento del seguro familiar a parejas homosexuales.

La población asegurada puede acceder a tratamientos complejos, independientemente de su clase social, recalca la presidenta de la CCSS, María del Rocío Sáenz. Es el espíritu del pacto social que en los años cuarenta forjaron el entonces presidente Rafael Ángel Calderón Guardia —un médico de clase acomodada— con el dirigente del Partido Comunista Manuel Mora y monseñor Víctor Manuel Sanabria; un acuerdo que todavía despierta curiosidad de los historiadores. Había, es cierto, buenos antecedentes en materia sanitaria. Además, varias reformas posteriores afinaron el modelo de servicio universal y consolidaron el sistema de pensiones que también está en manos de la CCSS.

En esos tiempos eran impensables los tratamientos que se realizan ahora. No es raro que pacientes de centros médicos privados pidan ser trasladados a los públicos por la capacidad probada de los centros estatales. El año pasado, en sus instalaciones se realizaron 185.000 cirugías, se brindaron 13,5 millones de consultas médicas y 5,4 millones de atenciones en emergencias. Además, se entregaron 80 millones de medicamentos y 52,5 millones de exámenes de laboratorio. Todo esto, en una población inferior a cinco millones de habitantes.

Es la mejor institución del país, con características únicas en el continente

Ángela Ávalos, periodista

Modelo a la medida

En los hospitales públicos se realizan también procedimientos extremos. El último, fue en febrero en un hospital de Cartago (este de San José): el nacimiento de un niño 25 días después de que su madre entrase en muerte neurológica. Doce médicos especialistas se dedicaron a mantener las condiciones necesarias hasta que el niño estuviera suficientemente maduro para nacer y sobrevivir. Se llama Deylan y vive sano con sus abuelos, que no han tenido que cubrir el costo millonario del nacimiento.

“Es la mejor institución del país, con características únicas en el continente y más en estos tiempos”, apunta la periodista Ángela Ávalos, la más experimentada en cobertura sanitaria. “He visto a un helicóptero llegar a recoger a una paciente indígena con problemas renales en una zona casi inaccesible para realizarle un trasplante. Es un modelo hecho muy a la medida de este país, pero eso significa que también hay que atender grandes problemas. Tiene que despolitizarse, modernizarse y, como mínimo, lograr un expediente electrónico completo para todos los asegurados”, decía mientras volvía de una clínica en Heredia (10 kilómetros al norte de la capital) donde los pacientes deben llegar a las dos de la madrugada para lograr una cita durante el día. Y aún así, agradecen.

El Supremo confirma 40 años de psiquiátrico para un hombre que mató a dos niños

El Tribunal Supremo ha confirmado el internamiento psiquiátrico de hasta 40 años de un hombre que en noviembre de 2012 asesinó a dos niños —un bebé de un mes y su hermano de tres años— e intentó matar a la madre y bisabuela de ambos en el domicilio familiar en la localidad de Parla.

La Sala de Lo Penal desestima el recurso presentado por el padre de los niños y las dos mujeres, que también fueron atacadas por Johnny Christian G.C, y confirma la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, que aplicó la eximente completa al condenado e impuso su ingreso en un centro psiquiátrico penitenciario por un periodo no superior a 40 años.

Los crímenes se produjeron el 29 de noviembre de 2012, cuando el condenado —que padece un trastorno psicopatológico grave, en concreto esquizofrenia— comenzó una disputa con la madre de los niños, que se encontraba en la cocina intentando prepararles la comida. El acusado la golpeó, le vertió una olla de agua hirviendo encima y, acto seguido, le clavó repetidamente un cuchillo de más de diez centímetros de hoja, que se rompió, por lo que continuó con unas tijeras. La víctima, que tenía 20 años en el momento de los hechos, logró escapar del domicilio.

Entretanto, el condenado se dirigió a la habitación donde estaban los dos niños y la bisabuela de ambos. El mayor falleció a consecuencia de las puñaladas recibidas, mientras que al pequeño, que murió también en el acto, le fracturó el cráneo a golpes. También intentó acabar con la bisabuela de los niños asestándole varias puñaladas en la cara y los brazos.

Por todo ello, el juzgado de primera instancia de Parla le condenó a una pena de 30 años de prisión (diez por cada asesinato y cinco por intento de asesinato a las dos mujeres), pero el Tribunal Superior de Justicia de Madrid determinó su internamiento en un centro psiquiátrico que no podrá abandonar sin autorización judicial, además del pago de 240.000 euros a cada progenitor en concepto de responsabilidad civil.

Enfermedad acreditada

La representación procesal de las víctimas recurrió la sentencia de la Sala de lo Civil del Tribunal Superior de Justicia de Madrid al entender que se había violado la obtención de la tutela judicial efectiva y que no argumentaba la motivación por la que no debía ser tenida en cuenta la capacidad de comprender del acusado, cuya enfermedad mental no había sido tratada antes de ocurrir los hechos.

El alto tribunal, sin embargo, desestima los recursos y confirma el fallo al entender que el asesino, según el diagnóstico de los médicos forenses psiquiatras, padece “un trastorno con ideación delirante de perjuicio y persecución” y, por tanto, declara acreditado que la enfermedad que padece es de “larga evolución”.

La sentencia, de la que es ponente el magistrado Joaquín Giménez, reza que el condenado tenía anuladas sus capacidades cognitivas y se basa en otro informe forense que concluye que actuó por una psicosis esquizofrénica, condicionado con sus delirios.

Michael Douglas revela que Val Kilmer tiene cáncer

Mucho se ha especulado sobre el estado de salud de Val Kilmer. Su aspecto físico y que se le viera con un tubo de traqueotomía para poder respirar hace un par de años hicieron saltar las alarmas sobre la salud del actor. Entonces el intérprete de Batman negó a través de su cuenta de Facebook que padeciera ninguna enfermedad, un escenario que parece confirmarse ahora. Así al menos lo asegura Michael Douglas.

“Val era un tipo maravilloso que está batallando exactamente lo que yo tuve [Michael Douglas padeció cáncer de lengua en 2010], y las cosas no pintan muy bien para él”. Con estas palabras el actor confirmaba que Val Kilmer padece cáncer. “Mis oraciones están con él. Esto es por lo que no hemos oído mucho de Val últimamente”, añadía el intérprete durante una charla celebrada en Londres este domingo.

Michael Douglas, en el charla de este domingo en la que habló sobre el estado de salud de Val Kilmer.
Michael Douglas, en el charla de este domingo en la que habló sobre el estado de salud de Val Kilmer. Dave Benett/Getty Images

Al principio de su enfermedad, Michael Douglas anunció que padecía cáncer de garganta, una enfermedad de la que incluso llegó a culpar al sexo oral. Tres años más tarde, revelaría que en realidad sufrió cáncer de lengua en estado cuatro. En la charla celebrada el domingo para hablar de su película Los demonios de la noche –en la que los dos actores coincidieron en 1996-, Douglas también habló de su enfermedad. “Tuve que lidiar con la quimioterapia, y radiación, en periodos de siete semanas”, recordó el actor, revelando que temió que se le llegara a desfigurar la cara por el cáncer de lengua. “Mis hijos lo llevaron bien. Yo fui sincero sobre ello, porque conforme avanza el tratamiento te vuelves más débil y no te puedes mover. Me apoyaron de una manera increíble, Catherine [Zeta-Jones, su mujer], también”, ha recogido sus palabras el periódico británico The Sun. Hoy el actor está libre del cáncer.


De izquierda a derecha, Steven Reuther, Michael Douglas y Val Kilmer en el estreno 'Los demonios de la noche'.ampliar foto

De izquierda a derecha, Steven Reuther, Michael Douglas y Val Kilmer en el estreno ‘Los demonios de la noche’. cordon press

A Val Kilmer, de 56 años, hace tiempo que no se le ve en público. Pero aunque desde 2014 no estrena película, según Imdb, tiene tres largometrajes pendientes de estreno. Sí que durante este tiempo ha sido más activo en sus redes sociales, sobre todo en Facebook. “Gracias por todo vuestro amor y apoyo. Hay un rumor de que vuelvo a no estar bien y estoy en el hospital, y no es cierto. Fue para verificar que no tengo ningún tumor ni ningún tipo de infección, lo que fue verificado por los atentos expertos de UCLA”. Con este mensaje en su cuenta de Facebook el actor de Batman Forever, El Santo o Top Gun quería desmentir en octubre de 2015 los rumores que decían que está enfermo. Pero a pesar de su mensaje estos continuaron, así que tres meses después volvió a escribir en su perfil de Facebook: “Gracias a todos por vuestro dulce a poyo. Pero no he tenido un tumor, ni operaciones por un tumor, ni ninguna operación. Tuve una complicación y lo mejor para recibir tratamiento fue estar bajo la atenta mirada de los servicios médicos”. Lo cierto es que en todas las fotos de por entonces aparece con pañuelos que le cubren el cuello e hizo varios viajes al hospital. En cualquier caso, y gracias a Michael Douglas, hoy los rumores vuelven a estar sobre la mesa. Y, por ahora, el actor no se ha pronunciado.

Have to wear this goofy mustache in public while preparing for my next film… I’ll be shooting in NYC!

Una foto publicada por Val Kilmer (@valkilmerofficial) el 4 de Jul de 2016 a la(s) 11:11 PDT

El 70% de los adictos a la heroína tiene un trastorno mental asociado

Siete de cada diez consumidores de heroína sufren una patología dual. Esto es, que además de la adicción a esta sustancia opiácea, padecen uno o más trastornos mentales asociados. Así lo ha constatado un equipo de médicos de la unidad de Adicciones y Patología Dual del Servicio de Psiquiatría del Hospital Vall d’Hebron de Barcelona y del Vall d’Hebron Institut de Recerca (VHIR). Los investigadores, liderados por el psiquiatra Carlos Roncero, estudiaron la historia clínica de más de 600 españoles en tratamiento de deshabituación por heroína y detectaron que, pese al infradiagnóstico psiquiátrico que sufre este colectivo, el 67% padece al menos un trastorno mental.

Roncero reconoce que las conclusiones se veían venir. Investigaciones anteriores apuntaban en esta dirección y, aunque las cifras de incidencia de la patología dual entre los consumidores de heroína es más alta de lo que podían augurar, su equipo ha constatado “una situación clínica frecuente en otros estudios”. “El consumo de drogas genera tantos problemas que los trastornos mentales pueden quedar tapados”, justifica el facultativo.

Para la investigación, los médicos de Vall d’Hebron extrajeron las historias clínicas de 671 pacientes de 74 centros sanitarios españoles. “La foto es muy representativa porque son pacientes de toda España”, apunta Roncero, que solicitó a cada uno de los centros alrededor de una decena de pacientes para acceder a su historial médico y someterlos a una entrevista determinada. “Evaluamos a un grupo muy amplio de pacientes en tratamiento y descubrimos que casi el 70% tenía otros trastornos mentales, especialmente trastornos depresivos, del sueño, de personalidad y ansiedad”, indica el médico.

Lo que los expertos no saben o, al menos, no tienen la certeza, es cuál de las dos patologías desencadena a la otra: ¿el consumo de heroína provoca trastornos mentales o un trastorno mental hace a uno más vulnerable al consumo de estas sustancias?. “Hay hipótesis que plantea que los consumidores consumen para paliar las molestias de una depresión u otras patologías. Es lo que se llama la hipótesis de la automedicación, pero no se sabe con certeza”, apostilla el facultativo.

El perfil de los consumidores en tratamiento

El 84% de los participantes en el estudio son hombres.

La media de edad es inferior a los 40 años.

El 47% está desempleado.

El 19% tiene problemas legales.

El 94% están siendo tratados con metadona.

El 82% tiene además alguna otra adicción, especialmente al tabaco, el alcohol o el cannabis.

El 59% padece, al menos, una enfermedad infecciosa como la hepatitis C o el VIH.

El trastorno mental más frecuente es la ansiedad, que se encuentra en el 53% de los casos. Además, las alteraciones del estado de ánimo (48%) y del sueño (41%) también son patologías comunes entre los consumidores de heroína. Más de un tercio del grupo con patología dual padece alteraciones psiquiátricas vinculadas al consumo del opiáceo y un 27% sufre un trastorno de personalidad. Menos comunes, aunque también presentes, está la esquizofrenia y otros trastornos psicóticos, que afectan al 12% de los pacientes, especialmente si abusan también de la cocaína.

Otro elemento que ha revelado la investigación es que los trastornos mentales se hacen más patentes cuanto mayor es el consumo de metadona. “No es que la metadona produzca problemas mentales. La metadona no produce síntomas, sino más bien protege a los pacientes”, puntualiza Roncero. Pero este hallazgo, apostilla, puede servir como ‘’marcadores de posibles recaídas’’. “Esto obliga a evaluar a todo paciente adicto, en especial al que depende de la heroína para buscar si hay otros trastornos, sobre todo en los que reciben altas dosis de metadona”, concluye el psiquiatra.

Diferentes trastornos en hombres y mujeres

La investigación, que se ha publicado en la revista científica Psychiatry Research, también ha detectado diferencias entre hombres y mujeres, una distinción “previsible” para los expertos. “Ya sabíamos que hay más hombres en todas las adicciones a drogas excepto en hipnosedantes, que hay más mujeres. Ahora vemos que en las mujeres hay más trastornos de tipo afectivo y en hombres más trastornos psicóticos”, concreta el médico. Entre el género femenino también se han detectado más problemas de disfunción sexual.

Roncero sostiene que “el trastorno mental mejora cuando se modula la adicción” pero alerta de que “el problema es que no se diagnostican” lo suficiente las patologías mentales. Las dolencias psiquiátricas entre el colectivo de consumidores de heroína están infradiagnosticadas y, por ende, infratratadas. Según el estudio, el 12% no recibe el tratamiento farmacológico específico para tratarlas o solo lo recibe parcialmente.

El médico rechaza que pueda haber “mala praxis” por parte de sus colegas y achaca las deficiencias a que quedan “escondidos” tras una adicción muy compleja de tratar. “Estos datos tienen que servir para fomentar la formación y la sensibilización de los profesionales y aumentar los recursos en salud mental para atender de forma integral al paciente”.

La vida tras la polio


Jim Costello recibe su premio en París FOTSO/ Sanofi Pasteur

Jim Costello contrajo la enfermedad con 15 años y hoy tiene 73

Sufre parálisis en los brazos y el 75% de sus pulmones no funcionan

31/10/2016 14:32

Estamos acostumbrados a escucharlo: los beneficios de la vacunación, los avances de la ciencia, las muertes que se han evitado, las personas que no estarán enfermas, los niños que crecerán sanos. Sí, en los últimos días se ha repetido que la polio está a punto de ser historia. Cuando esto ocurra, la parálisis que en ocasiones invadía a quienes la contrarían, también se olvidará.

Pero una cosa es escucharlo, leerlo, recitar los datos de un virus que a día de hoy sólo resiste en tres países del mundo, y otra es tener ante nuestros ojos a un vivo ejemplo de qué significa realmente esta enfermedad que invade el cuerpo. La primera vez que se ve un superviviente de polio, o al menos se es consciente de ello, impresiona. Y más si éste tiene la templanza de Jim Costello, si la forma de escoger las palabras para contar su sobrecogedora historia es tan buena como la de este irlandés de 73 años que, según sus propias palabras, tiene “suerte de estar vivo”.

Aunque lleva prácticamente toda la vida conviviendo con la polio, Costello contrajo el virus relativamente tarde: a los 15 años. Normalmente, esta enfermedad golpea en la infancia. Pero a él, el virus que le ha paralizado completamente los brazos e inutilizado el 75% de sus pulmones le llegó en la adolescencia. Fue el único chico de su colegio que se contagió. Cree que fue en un autobús. Pero no está claro.

‘Mi madre pensaba que no iba a vivir’

Al principio de la enfermedad, estuvo tres años ingresados en el hospital. Los primeros 18 meses los pasó metidos dentro de un ‘pulmón de acero’, una caja de acero que le ayudaba a respirar y de la que sólo le sobresalía la cabeza. “Mi madre pensaba que no iba a vivir”, relata Costello a EL MUNDO desde París, después de haber sido condecorado en el Instituto Pasteur como uno de los ‘héroes de la polio’, reconocimiento que ha dedicado “a todas las personas que se enfrentan a la enfermedad cada día”.

Porque si algo evidencian personas como Costello es que, cuando por fin se consiga la erradicación de la polio -algo que está hoy más cerca que nunca- no se acabará la enfermedad. El virus habrá dejado a su paso un reguero de personas con secuelas de por vida que convivirán con el llamado síndrome post-polio. Sólo en Europa son 760.000. En todo el mundo son muchas más, millones, aunque es imposible dar una cifra exacta.

Dignificar a los supervivientes

Costello ha dedicado gran parte de su tiempo a intentar que los supervivientes de polio puedan llevar una vida lo más normal posible. Desde la presidencia del ‘Grupo de afectados por el síndrome post-polio de Irlanda’ http://ppsg.ie, que ocupó durante años, ha trabajado incansablemente por la independencia del colectivo. “Hemos luchado mucho. La clave ha sido la persistencia, hacer lobby con los Gobiernos para conseguir financiación y que la gente pueda vivir con dignidad”, dice. “Ésa es nuestra misión fundacional”.

Porque tener a la polio como compañera de vida no es fácil. Las consecuencias de la enfermedad son varias: “Un cansancio extremo, dolor en los músculos y las articulaciones, problemas al tragar, dificultades para dormir, y en algunos casos, como es el mío, complicaciones respiratorias”.

Preguntarle a Costello cómo es su día a día es casi una pregunta retórica, ya que nada más verlo se adivina que no es fácil. Vive pegado a una silla de ruedas en la que tiene un respirador artificial que debe utilizar durante 18 horas diarias. Pasa las semanas ingresado en el hospital, donde en ocasiones todavía utiliza el pulmón de acero cuando lo necesita.

Los fines de semana está en su casa de Sadymount (Dublín), donde recibe los cuidados de su mujer, Delia, con la que lleva más de 30 años. Sin ella, “mi amada compañera”, dice, “estaría totalmente hospitalizado”. Y esto es literal: Delia está siempre atenta a Jim, cariñosa, expectante ante cualquier cosa que él pueda necesitar, desde darle de beber con una pajita hasta ayudarle a levantarse de la silla cuando encuentra las fuerzas para hacerlo.

“Los supervivientes de polio debemos planificar nuestro día a día para guardar nuestra energía para las cosas importantes que queramos hacer. Yo intento sacar lo mejor de mí mismo con lo que tengo”, explica.

‘¿Quieren que sus hijos vivan como yo?’

Efectivamente, Jim se cansa mucho. Es evidente cuando se habla con él. Pero también lo es que hace el esfuerzo por explicarse porque ésta, la polio, es su causa, y ha decidido dedicar sus días a reivindicar las necesidades de los supervivientes y a concienciar a todas las personas de la importancia de la vacunación. A los antivacunas, o a quienes atacan a los equipos de vacunación, dice que simplemente les diría que le miren y piensen si acaso quieren que sus hijos vivan como él.

Habla con él es ser consciente de una certeza, de algo que en realidad ya se sabe pero que pasa desapercibido, porque cuando las cosas se hacen bien, las malas que no suceden pasan desapercibidas. Y por tanto, corren el riesgo de olvidarse. La erradicación de la polio es, sencillamente, un regalo para nuestra generación. Y para las que están por venir.

-Jim, ¿cómo te imaginas el día que finalmente escuches las palabras “la polio está erradicada”?

-Me alegraré mucho por todos los niños del mundo.

¿Qué es la polio?


Campaña de vacunación contra la polio en Pakistán. SHAHZAIB AKBEREFE

31/10/2016 17:25

Acabar con ese 1% de polio que aún persiste en algunos rincones del planeta es el mayor reto de una enfermedad que suena lejana, pero que, a pesar de los avances, no ha conseguido erradicarse del todo. Pero, ¿qué sabemos de la poliomielitis?

-¿Qué es?
La polio es una enfermedad muy contagiosa causada por un virus que invade el sistema nervioso y puede causar parálisis en cuestión de horas. El virus se transmite de persona a persona, principalmente por vía fecal-oral o, con menos frecuencia, a través de un vehículo común, como el agua o los alimentos contaminados, y se multiplica en el intestino.
-¿A quién afecta?
Puede darse en cualquier persona, aunque son los niños menores de cinco años quienes más la sufren.
-¿Cuáles son sus consecuencias?
Fiebre, cansancio, cefalea, vómitos, rigidez de la nuca y dolor en los miembros son los primeros síntomas de la enfermedad. Una de cada 200 infecciones produce una parálisis irreversible (generalmente de las piernas), y un 5% a 10% de estos casos fallecen por parálisis de los músculos respiratorios. En un 0,5% de los casos, el virus ataca al sistema nervioso central.
-¿Tiene cura?
No, la poliomielitis no puede curarse, aunque sí prevenirse. La única forma de hacerlo es a través de la vacunación. Existen dos tipos de vacunas: la oral, hecha con el virus atenuado, y la inyectable, hecha con el virus inactivado. La OMS pretende que en 2020 dejen de usarse las vacunas orales y pasen a utilizarse sólo las inyectables, que son las vacunas de referencia para los países libres de polio.
-¿Camino de la erradicación?
La polio son, en realidad, tres enfermedades, ya que existen tres cepas distintas del virus. La polio tipo 2 ya fue erradicada en 1999, y por ahora sólo persisten los tipos 1 y 2.
-¿Dónde?
A día de hoy, hay sólo tres países donde la polio siga siendo endémica: Pakistán, Afganistán y Nigeria. Hasta agosto de 2016, la lista la integraban sólo Pakistán y Afganistán, pero este verano se produjo un resurgimiento de la enfermedad en el país africano. Así pues, los máximos esfuerzos para la erradicación se centran en esos tres países.
-¿Cuántos casos hay?
Los avances han sido enormes. Se ha pasado de 80 casos cada dos horas en el año 1988 a 74 infecciones en el año 2015. En todo este tiempo, se calcula que se han evitado, gracias a la vacunación, 15 millones de casos de polio. En lo que va de 2016, sólo se han registrado 27 casos. Se espera que entre este año y el siguiente se elimine la circulación del virus.
¿Cuándo será historia?
La polio será oficialmente erradicada cuando hayan pasado tres años desde la notificación del último caso de la enfermedad. Las estimaciones económicas sugieren que, una vez que la enfermedad deje de existir, se producirá un ahorro global de entre 37.000 y 45.000 millones de euros en los próximos 20 años, principalmente en los países de bajos ingresos.


Familias de Guatemala abandonan a sus ancianos enfermos en el hospital

ASIER VERA
Sergio, de 59 años, fue abandonado por un familiar.

Cada año, 50 personas recalan en el principal centro sanitario del país por ser un “estorbo”

  • ASIER VERA
  • Ciudad de Guatemala

31/10/2016 04:13

Sergio Francisco Morales tiene 59 años y le faltan las piernas. Sentado en la camilla y rodeado de otra veintena de enfermos, apenas balbucea y no se vale por sí mismo. En mayo de este año, un familiar le dejó en Emergencias de adultos del Hospital San Juan de Dios de Guatemala, e indicó a los médicos que iba a aparcar el coche y que volvía en unos minutos. Nunca más regresó, ni dejó datos del paciente, por lo que ingresó como XX. A través de las investigaciones realizadas por el departamento de trabajo social del centro sanitario, se averiguó el nombre del hombre y se localizó a uno de sus hijos, quien aseguró que no podía hacerse cargo de su padre.

Pedro, de 55 años, está soltero y sin hijos. En diciembre de 2015, ingresó en el citado hospital con problemas renales, por lo que desde entonces recibe tratamiento de hemodiálisis. Solo cuenta con dos hermanas que viven en la extrema pobreza y éstas ya han comunicado que no le pueden acoger en su hogar.

Juana Isabel Galicia tiene 66 años y se ha pasado media vida trabajando como empleada doméstica para una familia en Ciudad de Guatemala. Tras enfermar de artritis reumatoide, dejó de usar las manos y ya no pudo caminar, por lo que ingresó en el Hospital San Juan de Dios. Allí continúa desde diciembre de 2015, dado que la familia con la que vivió y a la que atendió siempre sus necesidades, se ha negado a recibirla en su casa, debido a su discapacidad para poder trabajar. Afirma tener un hijo, si bien no se le ha podido localizar.

Éstos son sólo tres del medio centenar de casos de personas abandonadas que se registran cada año en el principal hospital público de Guatemala, donde las trabajadoras sociales las identifican y, posteriormente, buscan a sus familiares. En caso de que sea imposible encontrar a las familias, o éstas se nieguen a acoger a los pacientes una vez curados, se trata de ingresarlos en alguno de los dos hogares públicos para ancianos que existen en todo el país.

“El paciente de tercera edad es una persona a la que no quieren en su hogar porque ya no es útil, dado que no puede trabajar y, en un país como Guatemala, donde la gente apenas tiene para poder comer, sus ancianos son un estorbo”, reconoce, en declaraciones a EL MUNDO, la jefa del departamento de Trabajo Social del Hospital San Juan de Dios, Perla Rosario de León. Así, lamenta que “cuesta mucho” que los hogares públicos para personas mayores admitan a los pacientes que no cuentan con apoyo familiar, debido a que “solo quieren que estén en buenas condiciones de salud y que, por tanto, no tengan discapacidades ni ninguna enfermedad que les obligue a trasladarlos casi diariamente al hospital”.

Más difícil aún lo tienen los pacientes con alguna enfermedad mental, como María Leticia Santiago, de 61 años. Ella ingresó en el citado hospital en julio de este año tras recibir una paliza cuando dormía en la calle. Tras curarse de las heridas, señaló a los médicos que su madre vivía en el barrio El Gallito de Ciudad de Guatemala, por lo que las trabajadoras sociales se desplazaron a esta zona. Allí, los vecinos reconocieron que conocían a María Leticia y que era una persona sin hogar del barrio que, con 18 años, sufrió graves heridas en la cabeza tras desplomarse su vivienda a consecuencia del terremoto de 1976. Al quedar trastornada, su familia la abandonó y, desde entonces, ha sobrevivido en las calles.

Esta mujer permanece atada en la cama del hospital. Según explica la trabajadora social de Medicina de Mujeres del Hospital San Juan de Dios, Pilar Rodas, ello es debido a que fue encontrada hace días durmiendo en el suelo, ya que en los últimos años siempre ha vivido en la calle y es a lo que está acostumbrada. “Debido al peligro que supone que se pueda fracturar al tirarse de la cama se decidió atarla”, aclara.

Será difícil que salga del hospital, dado que Rodas señala que los dos hogares públicos de Guatemala están “saturados“, al tiempo que recuerda que solo acogen a personas mayores de 60 años, por lo que los pacientes menores de esta edad que no cuentan con ningún respaldo familiar tienen grandes dificultades para abandonar el centro sanitario. Así, revela que, en Guatemala, ningún paciente tiene la obligación de salir del hospital si nadie viene a recogerlo, por lo que no se les puede echar, pese a que reciban el alta médica.

“No les podemos dejar en la calle”, recalca Rodas, al tiempo que detalla que la persona que más tiempo ha permanecido refugiada en el hospital fue una mujer de 34 años que permaneció tres, a pesar de haber sido curada de su enfermedad.

Actualmente, desvela, en el San Juan de Dios hay 15 personas mayores de 60 años y tres menores de esta edad. De ellas, algunas vivían en la calle, mientras que otras fueron ingresadas por sus familiares, quienes dejaron “direcciones falsas y números de teléfono bloqueados o que nunca contestan”.

Para solventarlo, existe la Defensoría del Adulto Mayor, a la cual recurren las trabajadoras sociales con el objetivo de que este organismo trate de ponerse en contacto con las familias de los pacientes y las convenza para que los acojan antes que tener que recurrir a los hogares.

El ex director del Hospital San Juan de Dios, Julio Figueroa, recuerda que ésta es una problemática que tiene que ver con la precaria situación económica que atraviesa Guatemala. “Hay muchas familias que no pueden sostener a un anciano en sus casas y utilizan los hospitales para abandonarlos”, lamenta Figueroa, destituido el viernes por el Gobierno de Guatemala, a la vez que apuesta por crear más hogares públicos para acoger a estas personas.

La trabajadora social de Medicina de Hombres del citado Hospital, Ninette Hernández, añade que muchos hijos no quieren responsabilizarse de sus padres. Alegan que, cuando eran niños, les dieron “muy mala vida” y, ahora que son adultos, “no les pueden ofrecer ayuda porque sufrieron mucho con ellos”. Ante esto, Hernández propuso hace años a la Dirección del Hospital que construya un hogar para 100 personas a quienes se les capacite para que puedan realizar algún oficio, como costura, repostería o panadería.

Sostiene que, con su trabajo se podría sufragar la infraestructura. Sin embargo, este proyecto sigue siendo una utopía ante la falta de recursos económicos, por lo que ante la falta de hogares públicos, el San Juan de Dios seguirá siendo un refugio para quienes se les dio la espalda.

Estos zombis son de verdad

Moscas antropófagas

¿Te acuerdas de la escena de Alien: el octavo pasajero, en el que al oficial Kane, uno de los tripulantes de la nave espacial Nostromo, le salta una criatura horrenda del interior de la barriga poniéndolo todo perdido de sangre y tripas? Pues eso mismo te puede pasar a ti. En África tropical hay ciertas moscas llamadas tumbu (Cordylobia antropóphaga) que tienen como mala costumbre poner sus larvas en los cuerpos humanos. Te van comiendo por dentro y, cuando se cansan de tu sabor, les da por salir, produciendo miasis cutáneas, una especie de forúnculo abierto por el que la larva –un gusano blanco y palpitante– escapa al exterior. En un diario médico se refiere el caso de una mujer española de 34 años a la que, a la vuelta de unas vacaciones en Senegal, hubo que extraerle de la piel 91 larvas de Cordylobia antropóphaga. La mujer sufrió un fuerte ataque de ansiedad.

Gusano parásito
Gusano parásito Getty Images

Otro díptero que puede convertir tus carnes en potitos para sus pequeñuelos es la mosca Dermatobia hominis, también conocida como rezno o tórsalo y residente en Centro y Sudamérica.

¡Tengo un Loa loa en el ojo!

El Loa loa o gusano africano del ojo, indeseable parásito al que no es difícil tener ojeriza, es un gusano nematodo del grosor de un hilo que se aloja en la trompa de algunos tábanos africanos. Cuando este te pica, la larva comienza a alimentarse y a crecer lentamente (la muy cabrita no da síntomas) bajo la piel, hasta convertirse en un individuo adulto en un proceso que puede durar varios años. Entonces se va de viaje por los tejidos blandos del cuerpo y, si se encuentra con otro individuo del otro sexo, copulan y liberan nuevas larvas llamadas microfilarias. Puede alojarse en el corazón, el cerebro, los testículos o la vagina, aunque se suele descubrir cuando asoma por los ojos.

La palabra más suave para describir al gusano Loa loa es repugnante.
La palabra más suave para describir al gusano Loa loa es repugnante. Lauren Bates Getty Images

La palabra más suave para describirlo es repugnante, aunque existen otros parásitos aún más inmundos: las filarias, unos gusanos microscópicos trasmitidos por varias especies de mosquitos y tábanos tropicales, han atormentado a los humanos desde el origen de los tiempos. Su síntoma más llamativo es la elefantiasis, una inflamación de los vasos y ganglios linfáticos que provoca aumento bestial del tamaño los genitales y deformación de las extremidades.

Cucarachas zombis

La avispa esmeralda (Ampulex compressa) es el terror de las cucarachas. Como la cucaracha es mucho más grande que ella y no puede arrastrarla, usa su veneno neurotóxico para convertirla en un zombi; después, le corta los extremos de las antenas y, manejándolas como las bridas de un caballo, la conduce hasta su madriguera, ¡arre! Más tarde pone los huevos en el tórax de la cucaracha y cierra su guarida con piedras hasta que salen las crías, qué monas, y se comen viva, empezando primero por los órganos no vitales, para que les dure más.

Una avispa esmeralda conviertiendo en zombi una cucaracha.
Una avispa esmeralda conviertiendo en zombi una cucaracha. Anand Varma Getty Images

No es el único himenóptero que hace estas cosas. Las avispas del género Pepsis alimentan a sus bebés con tarántulas vivas a las que paralizan con su veneno tras un pelea en el que, aunque la araña es mucho mayor que la avispa, casi siempre gana mamá.

La mosquita muerta asesina

Holcocephala fusca, alias mosca asesina, es pequeña y parece una mosquita muerta, pero en realidad se trata de un feroz depredador: los asílidos, la familia de insectos dípteros a la que pertenece, persiguen a sus presas –moscas, abejas, avispas, libélulas, saltamontes– como helicópteros de combate gracias a dos alas atrofiadas que funcionan como giróscopos y les permiten realizar vuelos vertiginosos. Tras derribar a sus víctimas, inyectan con la probóscide una saliva con enzimas neurotóxicas que las paraliza y las prepara para la digestión.

Un ejemplar de 'Holcocephala fusca', alias mosca asesina.
Un ejemplar de ‘Holcocephala fusca’, alias mosca asesina.

El avispón decapitador

El animal más peligroso de Japón es un insecto: el avispón gigante (Vespa mandarinia). Conocido también como matayaks, mide cinco centímetros y está armado con un terrorífico aguijón con el que asesta dolorosas picaduras causantes de la muerte de 40 personas al año.

Avispón gigante japonés
Avispón gigante japonés

Es un despiadado depredador que, en grupos de unos 30 individuos, arrasa colonias enteras de abejas decapitando a sus defensoras con sus mandíbulas. La abeja japonesa (Osmia cornifrons) ha desarrollado una original estrategia de defensa: permiten que los avispones entren en la colmena, y entonces hacen vibrar sus alas al unísono, aumentando con el frotamiento la temperatura del interior hasta los 47º C, más de lo que el invasor puede soportar (ellas aguantan hasta los 48 º C).

Caracoles suicidas

Los caracoles infectados por el Leucochloridium paradoxum, un tipo de gusano tremátodo, sufren una terrible metamorfosis antes de suicidarse. Los caracoles ingieren excrementos de pájaro con las larvas del gusano, que se desarrollan dentro de ojos de los caracoles, transformándolos en una extremidad palpitante y llamativa.

Un caracol disfrazado de payaso diabólico
Un caracol disfrazado de payaso diabólico

También controlan el sistema nervioso del molusco, que convertido en un títere, saca sus cuernos al sol para que se lo coman los pajaritos, reiniciando de nuevo el ciclo.

¿Quiere saber si su compañero es un cretino? Pregúntele esto

¿Le gustaría averiguar en un instante si alguien es un prepotente integral, un romántico empedernido o el hipócrita del año? Y a quién no. En principio, tiene a su disposición muchas y diversas formas para descubrirlo. Pero concluir que su amigo es de tal o cual manera requiere esfuerzo y tiempo. Bien, pues un estudio de la Universidad de Wake Forest (Estados Unidos) y publicado en Science Daily promete aligerar esta tarea. Según esta investigación, si desea identificar una determinada característica en la personalidad de alguien, solo tiene que preguntarle a esa persona sobre la existencia de ese rasgo en los demás.

Un ejemplo: Si sospecha que su futuro yerno es un vago integral, podría confirmarlo haciéndole una sola pregunta: ¿Crees que tus compañeros de trabajo son un atajo de gandules? Según los investigadores, si su respuesta es afirmativa, sin duda, él también lo es. Mientras que si es negativa, quizá todavía haya esperanzas para él.

La viga en el ojo ajeno

La conclusión obtenida del estudio americano se basa en la idea de que el ser humano tiende a proyectar en los demás algunos de los rasgos de su personalidad. “La proyección es un mecanismo de defensa que intenta mantener a raya nuestro malestar, viendo en los otros lo que no observamos en nuestro interior”, opina la psicóloga Victoria Cadarso, quien, a pesar de que encuentra excesivamente generalista la investigación, considera que escuchar a alguien hablar sobre los demás “es muy revelador. Dice mucho de lo que piensan de ellos mismos, de sus creencias y de su marco de referencia”.

Comparte esta línea de pensamiento la psicóloga clínica Carmen Torrado: “Al proyectar nuestras debilidades en los demás, vemos a los otros inferiores y eso, en cierta manera, nos da seguridad y tranquilidad. Es una manera de protegernos de nuestros fantasmas“. La terapeuta cuenta que, en consulta, observa a menudo “cómo las personas culpan a los demás de sus problemas. Considerar malo al otro, hace que tú te sientas mejor y te libera de responsabilidades.”

El método clínico

Sin embargo, las cosas no siempre son tan simples. Para Óscar García, director del Departamento de Psicología de la Universidad Europea de Madrid, “evaluar los rasgos de la personalidad es algo complejo. Por lo general, se habla de tres formas de medirla: observando la conducta, preguntando a personas que conocen bien a la persona que emite ese comportamiento o a través de cuestionarios. Las dos primeras son complicadas y requieren gran cantidad de tiempo y un cuestionario que incluye entre 50 y 300 preguntas dependiendo de los rasgos que pretendan identificarse. Desde una perspectiva científica, aceptar esta única pregunta como un método válido comprometería aspectos fundamentales de la evaluación psicológica, como la fiabilidad”.

Este reflejo de atribuir al compañero de trabajo las vergüenzas propias, ¿es un acto plenamente consciente o tiene su origen más allá de la voluntad? Según Cadarso, “todos desarrollamos diferentes grados de malestar, ansiedad y/o miedo que tienen que ver con sentirnos inadecuados. A veces, por miedo a no ser queridos en el entorno familiar, modificamos continuamente nuestros actos y actitudes. El problema es que en el camino dejamos de ser fieles a nosotros mismos, y eso nos genera ansiedad”. Así que, aunque sea arriesgado juzgar a una persona por una única respuesta, si nuestros pensamientos sobre la gente que nos rodean son mayoritariamente negativos, puede ser un indicativo de que hay algo que arreglar en nosotros mismos.

Los contratos de obras enfrentan a técnicos y dirección del Marañón

Los funcionarios —dos jefes de sección y un ingeniero técnico— presentaron el pasado 4 de octubre el escrito de denuncia, de dos páginas, en el registro del Servicio Madrileño de Salud (Sermas). En él enumeran las supuestas irregularidades cometidas por el titular de la Subdirección de Ingeniería del hospital. La razón fundamental de esta decisión, recalcan, son las posibles responsabilidades legales que pudieran derivarse del comportamiento de su superior, que les podrían perjudicar debido a que sus “funciones y competencias” les han sido sustraídas, por lo que podría “afectarnos de una forma directa”. Los denunciantes se encargan de las áreas de obras, mantenimiento e instalaciones del complejo.

Entre las acusaciones, los técnicos destacan como grave el encargo de obras o reparaciones “sin previo contrato o aprobación de presupuesto, negándose posteriormente [el subdirector] a reconocer el trabajo realizado y consecuentemente la deuda que debería haberse contraído”. Añaden que la deuda queda, entonces, “sin documentar”. Igualmente, se produce “la retención de facturas de actuaciones ya realizadas y que tienen reconocida la deuda”, pero que no se abonan “por motivos desconocidos”. Esta deuda “puede ascender a cientos de miles de euros”.

Fuentes de la Consejería de Sanidad rechazan estas acusaciones y aclaran que “todas las obras que se llevan a cabo en el Hospital Gregorio Marañón se realizan cumpliendo los requisitos legales vigentes” y cualquier empresa que vaya a realizar un trabajo “lo hace, siempre, con el pertinente contrato en vigor”. “No existe constancia de ningún encargo de obras que no cumpla los requisitos legales vigentes”, sostienen.

El Gregorio Marañón, uno de los grandes hospitales de Madrid, atiende a una población de 315.168 personas. En 2015, según los datos enviados por la consejería al diputado socialista José Ángel Chamorro, el importe en contratos menores de obras de acondicionamiento y mantenimiento (que no precisan licitación pública debido a que son de cuantía inferior a 18.000 euros) ascendió a unos tres millones de euros, distribuidos en unas 7.600 facturas.

Para Chamorro, el escenario descrito por los técnicos es un ejemplo del “descontrol” que existe en este y otros centros hospitalarios madrileños con los encargos menores de obras y mantenimiento. En su opinión, se utiliza la figura de contrato menor, “fraccionando las encomiendas y aislando a los responsables de la fiscalización de los mismos (en referencia a los técnicos)”.

En este aspecto —control y supervisión de las obras que se ejecutan—, los denunciantes precisan que se les ha apartado de las unciones inherentes a su puesto. Aseguran que se les prohíbe revisar las obras en curso que “solo él [el responsable del departamento] conoce y gestiona” y que existe una “opacidad” casi total de información y documentación de los contratos de obra.

También destacan la prohibición a la mayor parte de los técnicos y jefes de sección de relacionarse con los contratistas, consultores y proveedores. Sanidad replica que no se les está impidiendo realizar su trabajo. Al contrario, los ingenieros técnicos mantienen relación con las empresas o suministradores de servicios involucrados en los trabajos asignados, aclaran. Y en función de sus responsabilidades acuden o no a los distintos centros que forman el hospital.

Como prueba de la participación de los técnicos en las actuaciones, el Gobierno regional añade que las obras de adecuación, remodelación y mejora que se han ejecutado en el Hospital Gregorio Marañón se han llevado a cabo en función del estudio y propuestas “realizado por los propios técnicos de la Subdirección de Ingeniería del hospital”.

Unas declaraciones que contrastan con el documento de los técnicos, en el que informan de que su jefe les “oculta” los presupuestos de obras o instalaciones que dan las empresas de forma que solo “él sabe a cuánto ascienden realmente”.

 

Marginación

 

El enfrentamiento de los técnicos con el subdirector se extiende al plano personal. Informan a la gerente, María Codesido López, de la “marginación” a la que, dicen, se está sometiendo a los técnicos, en especial a los titulados, con la asignación de tareas de inferior categoría y que no forman parte de su cometido.

En otro de los puntos del escrito, hablan de “persecuciones personales”, por “motivos que solo él conoce”, puntualizan, y de “secretismo y manipulación en el trato personal”. La Consejería de Sanidad considera esas denuncias como opiniones y consideraciones personales, que no valoran, porque “no les corresponde”.

Fuentes de la dirección del hospital mantienen por su parte que la relación con los trabajadores firmantes del escrito es de total “cordialidad”. Incluso se han mantenido reuniones con los ingenieros y arquitectos técnicos de las áreas de Obras, Mantenimiento e Instalaciones “para el seguimiento de sus proyectos y para el conocimiento de sus demandas”. La última de ellas se celebrada la semana pasada y se desarrolló “con total normalidad”.

Los tres funcionarios concluyen su carta afirmando: “No hemos querido involucrar [en el escrito enviado a Sanidad] a otros técnicos por las posibles represalias que pudieran sufrir ante sus circunstancias laborales”.