Que no has de beber

“No hacíamos más que beber”, recordó Raymond Carver en 1973, el año en que John Cheever y él se conocieron en el Máster de Escritura de la Universidad de Iowa; su año perdido, sostiene Olivia Laing, había sido anticipado por el autor de Bullet Park una década atrás cuando escribió El nadador, la historia de un alcohólico que, sencillamente (y aunque él no lo sepa), tarda un año en regresar a casa.

Aunque El nadador no es el testimonio más directo de la adicción al alcohol del que se disponga, su belleza y la serena desesperación que posee lo convierten en uno de los mejores recordatorios de un vínculo (el de literatura y alcoholismo) que Laing (quien habitualmente colabora en el The Guardian, el New Statesman y el Times Literary Supplement, además de escribir sus propios libros) explora aquí de cuatro maneras, que se solapan: la lectura de las biografías de Francis Scott Fitzgerald, Ernest Hemingway, Tennessee Williams, John Berryman, John Cheever y Raymond Carver; un largo viaje por los Estados Unidos en tren, coche y avión en busca de los sitios en los que vivieron y se inspiraron esos escritores; el estudio de los efectos de la bebida en el organismo, así como de los métodos empleados en Alcohólicos Anónimos para combatir la adicción; y su propio testimonio: la autora creció en un hogar marcado por el alcoholismo.

El viaje a Echo Spring tiene varios méritos, como pone de manifiesto el hecho de que haya quedado finalista del Premio Costa y fuese escogido como uno de los libros del año por el New York Times y Time Magazine: la rapidez y facilidad con las que se lee pese a una traducción algo mejorable, la capacidad de observación de su autora, el interés que suscitan los escritores de los que habla, la habituación del lector a un cierto tipo de ensayo lírico cuyos mejores ejemplos (La liebre con ojos de ámbar de Edmund de Waal, Leviatán o la ballena de Philip Hoare y H de Halcón de Helen Macdonald) son recientes.

A pesar de ello, constituye una decepción que ni las vidas desgraciadas y fascinantes de los autores de los que habla consigue disimular: por una parte, porque no parece evidente que exista ningún vínculo necesario entre el viaje de la autora y su propósito de “saber por qué beben los escritores y qué efecto tiene este caldo de licores (sic) en la propia literatura”; por otra parte, porque la información sobre ellos proviene de biografías fácilmente accesibles y no aporta ningún dato novedoso. Finalmente, porque pese a que, como sostiene la autora, “los escritores son, por su propia naturaleza, quienes describen mejor que nadie la aflicción”, la negación propia del adicto y la habilidad del escritor con las palabras convierte su testimonio en “una masa inconsistente de material que se mueve desconcertantemente entre el relato honesto, la automitificación y el engaño”, como reconoce la autora.

Si hay algo más detrás de los relatos del alcohol, Laing no da con ello, más allá de que establezca un vínculo entre el alcoholismo y una infancia desgraciada y el “sentimiento de que algo valioso se había hecho pedazos” que suena más que probable, así como con las “pequeñas fantasías de higiene, purificación, disolución y muerte” que aparecerían en los relatos del alcohol. La autora tampoco explica satisfactoriamente por qué escogió a estos seis escritores y no a tantos otros que también fueron alcohólicos (William Faulkner, Truman Capote, Jean Rhys, Hart Crane, Marguerite Duras, Edgar Alan Poe, Malcolm Lowry, Brendan Behan, por supuesto Dylan Thomas: la lista es enorme) ni si las funciones que el alcohol cumplió en la vida de cada uno de sus biografiados no fue (en realidad) distinta de caso en caso. La importancia de los vínculos entre literatura y alcoholismo obliga a una inmersión en el tema, pero este libro, independientemente de sus méritos, no la lleva a cabo.

El viaje a Echo Spring. Por qué beben los escritores. Olivia Laing. Traducción de Núria de la Rosa. Ático de los Libros. Barcelona, 2016. 337 páginas. 18,90 euros.

Los niños pasan menos tiempo al aire libre que los presos

Los internos de las prisiones de máxima seguridad de Estados Unidos salen al patio al menos dos horas al día. Por extraño que parezca, este tiempo es el doble del que pasan jugando en la calle, de media, los niños de entre 5 y 12 años de todo el mundo. Esto es lo que se desprende de una investigación dirigida por las marcas británicas de detergente OMO y Persil, que se llevó a cabo en 10 países con 12.000 padres que tenían hijos de estas edades. Según sus conclusiones, los pequeños no suelen superar los 30 minutos al día al aire libre.

Conforme a estos resultados, Persil lanzó una campaña publicitaria titulada Liberad a los niños. Ensuciarse es bueno. Liderada por sir Ken Robinson, conocido por su trabajo en creatividad, innovación y educación, y el doctor Stuart Brown, director del Instituto Nacional del Juego, los padres pueden compartir sus puntos de vista acerca de la importancia del juego y registrar el colegio de sus hijos en el Día de la clase vacía, una jornada de aprendizaje fuera del colegio.

El vídeo que puede encontrar sobre estas líneas es un anuncio de esta campaña. En él se pone de manifiesto lo importante que es, para el día a día de los internos de la prisión de máxima seguridad Wabash Valley en Indiana (Estados Unidos), realizar actividades fuera de las celdas. Los presos describen su tiempo libre diario como “el momento más importante del día”. Si este rato se viera reducido a la hora que disfrutan los menores al aire libre “sería una tortura”, asevera uno de ellos.

El uso de antibióticos y el ‘exceso de higiene’ aumentan la posibilidad de que los niños desarrollen alergias

Además, las manchas de barro no son solo un indicador de diversión. Contra lo que pueda parecer, que los niños no estén siempre impolutos es bueno para la salud. Un estudio llevado a cabo por el departamento de alergología del hospital de Gotemburgo, en Suecia, llegó a la conclusión que vivir en casas extremadamente asépticas daba lugar a un efecto paradójico: hacía más probable que las defensas de los niños se volvieran irritables.

La idea de que un ambiente algo más sucio como una granja ayuda a que los críos desarrollen menos alergias y sus defensas sean más fuertes se conoce como Hipótesis de la higiene. Según contó a BUENAVIDA Francisco Guarner, presidente de la Sociedad Española de Probióticos y Prebióticos, para curarnos en salud, “conviene aumentar el contacto con la naturaleza”.

A finales de los años 80, el epidemiólogo inglés David P. Strachan concluyó con un estudio que los menores con menos rinitis alérgica eran los que se habían expuesto a infecciones durante la edad temprana, bien por contacto poco higiénico con hermanos mayores o adquiridas antes de nacer. Estudios posteriores llevan a la conclusión de que el uso de antibióticos y el “exceso de higiene” aumentan la posibilidad de que los niños desarrollen alergias.

Un guardia de seguridad de la prisión Wabash al que entrevistan para esta pieza audiovisual, defiende el valor de ensuciarse: “Si los niños no necesitan meterse urgentemente en la bañera, es que no han jugado lo suficiente”.

 

Descubierto un fármaco contra el cáncer de colon metastásico

El gen EGFR no es el único que sufre mutaciones que hacen al tumor resistente a tratamientos convencionales. El hospital del Mar decubrió y patentó en 2013 mutaciones del EGFR pero los cambios genéticos más conocidos y estudiados son, de hecho, los de los genes KRAS. Para estas variaciones genómicas también se han desarrollado fármacos de última generación que mejoran la esperanza de vida de pacientes con muy mal pronóstico.

Con todo, la pieza clave para detectar estas mutaciones genéticas en los tumores es la biopsia líquida, el análisis de sangre que detecta estos cambios genéticos gracias a programas de secuenciación genómica del tumor. Los grandes hospitales, como Vall d’Hebron o el hospital del Mar, ya incorporan entre sus servicios plataformas de ultrasecuenciación para detectar mutaciones del ADN que puede alterar la eficacia de los tratamientos.

Detenida una enfermera en Italia acusada de matar a 13 pacientes

Una enfermera italiana ha sido detenida acusada de haber matado con inyecciones letales a 13 pacientes entre enero de 2014 y septiembre de 2015. Se trata de Fausta Bonino, de 55 años, casada y con dos hijos. Trabajaba en el área de Anestesia y Cuidados Intensivos del hospital de Piombino, en la región de la Toscana.

Según la investigación de los Carabineros (policía militarizada italiana), la enfermera habría aplicado inyecciones con dosis mortales de heparina, un fármaco anticoagulante que no estaba incluido en los tratamientos de las víctimas. Habitualmente, este medicamento se utiliza para evitar trombosis. Pero ella lo aplicó, añaden los investigadores, con el único objetivo de acabar con las vidas de los pacientes y en dosis hasta diez veces superiores a las recomendadas.

Los trece fallecidos tenían entre 61 y 88 años y, aunque padecían distintas enfermedades con diferentes niveles de gravedad, ninguno de ellos estaba en una situación terminal, según destacaron los agentes. Incluso uno de ellos fue ingresado por una fractura del fémur. Fue el suministro de heparina lo que provocó las hemorragias internas que desencadenaron en su muerte. El medicamento originó en ellos “una hemorragia rápida, generalizada e irreversible” que acabó con su vida.

Después de que el hospital se percatara de la alta mortalidad entre los pacientes a los que atendía la enfermera, Bonino fue trasladada a otra sección del centro. En ese momento, las tasas de fallecimiento descendieron del 20% al 12%. La investigación de los Carabineros comenzó a mediados de 2015, cuando otro paciente, que no llegó a morir, sufrió hemorragias inexplicables que no tenían ninguna relación con su molestia y familiares de uno de los fallecidos denunciaron la muerte en circunstancias inexplicables.

La enfermera fue arrestada la noche del miércoles en el aeropuerto de Pisa después de regresar de un viaje a París con su marido y, posteriormente, trasladada al centro penitenciario de la misma localidad toscana, donde permanece después de haber sido interrogada.

El juez de instrucción encargado del caso, Antonio Pirato, acusa a la enfermera de ser culpable de un “homicidio continuado agravado con perjuicio a los pacientes”. Como agravantes, figuran “la crueldad, la violación de los deberes de quienes ejercen cargos públicos y el aprovechamiento de las circunstancias de desprotección de las víctimas”.

La prensa italiana habla de una mujer que “estaba deprimida y consumía alcohol y psicofármacos”. El caso ha conmocionado al país y a él se ha referido la ministra de Sanidad, Beatrice Lorenzin, quien dijo que este caso ha “llegado a la cumbre de la miseria humana”. “Este episodio destaca, una vez más, la necesidad de una protección especial para las personas mayores y frágiles en los centros de salud”, añadió la ministra.

Y así es el virus Zika


Representación del virus Zika. UNIVERSIDAD PURDUE

Investigadores estadounidenses revelan por primera vez la estructura del virus Zika

El patógeno ha generado ya miles de infecciones en más de 30 países

31/03/2016 20:09

Hasta ahora se conocía que el virus Zika pertenece al grupo de patógenos conocido como flavovirus pero se sabía poco sobre las peculiaridades que le hacen distinto al dengue o al Chikungunya, que son de la misma familia. Gracias a una tecnología, denominada criomicroscopía electrónica, investigadores de EEUU han logrado determinar la estructura del virus que está dejando miles de afectados en más de 30 países, la mayoría en Latinoamérica y que es sospechoso de generar cientos de casos de microcefalia.

“Conocer la estructura del virus Zika ayudará a desarrollar una vacuna y a diseñar fármacos antivirales”, explica a EL MUNDO Michael Rossmann, del Instituto Purdue para la Inflamación, Inmunología y Enfermedades Infecciosas, en West Lafayette (Estados Unidos), que ha dirigido el estudio publicado en Science.

Porque este análisis, realizado con el virus de un paciente infectado durante el brote de la Polinesia Francesa, ha mostrado algo que ya se sabía: que el virus Zika es similar a otros patógenos de su familia como el dengue. Pero, y eso es lo que se iba buscando, se ha visto que en su superficie, un grupo de proteínas denominadas glicosiladas se activa en un sitio concreto distinto a cómo lo hacen en otros virus. “Estos pequeños cambios en su estructura pueden influir en que el virus sea reconocido por receptores de las células neuronales, lo que permite al Zika alterarlas cuando las infecta”, aclara Rossmann.

El virus Zika ha sido asociado con centenares de casos de microcefalia y con el desarrollo del síndrome de Guillain-Barré, que puede generar parálisis temporalmente. “La mayoría de los virus no invaden el sistema nervioso o dañan al feto porque no pueden atravesar la barrera hematoencefálica ni la placentaria, pero la asociación con un desarrollo anormal del cerebro en los fetos sugiere que el virus lo hace”, argumenta en un comunicado Devika Sirohi, otra de las investigadoras de este trabajo. “No está claro cómo el Zika accede a esas células y las infecta pero las diferencias encontradas en esas áreas del virus pueden tener que ver. Estas zonas únicas pueden ser cruciales y requieren de más investigaciones”.

Para Juan García-Arriaza, investigador del Centro Nacional de Biotecnología del CSIC, “el artículo que publica Science es muy bueno y el grupo de Rossmann es un referente mundial en análisis de estructuras virales. Ellos publicaron a principios de siglo la estructura del dengue y por eso tenían la plataforma idónea para hacer lo mismo con el Zika”.

El científico español reconoce que este es un primer paso de un proceso en el que están involucrados muchos grupos para desarrollar tratamientos y vacunas. “Nosotros también estamos persiguiendo una vacuna a través del uso de postvirus que los usamos como vectores para que expresen antígenos de otros virus, en este caso el del Zika. No somos los únicos, ahora mismo hay muchos laboratorios en ello, es como una carrera de competición”.

García-Arriaza indica que tanto el trabajo que se publica hoy como otros previos van en la línea de buscar el mecanismo de entrada del virus a las células humanas. En esa línea otro grupo ha publicado esta semana un artículo en la revista Cell Stem Cell en el que establecen una hipótesis de ese mecanismo, que podría ser un complemento de los resultados que recoge Science. El equipo de Arnold Kriegstein, director del Centro Eli y Edythe Broad de Medicina Regenerativa e Investigación en Células Madre en la Universidad de California, ha argumentado una teoría mediante la que se explicaría cómo el Zika genera los daños neuronales que se están detectando en muchos bebés de madres infectadas.

Según este grupo, en la superficie de las células madre neuronales, las que durante el desarrollo embrionario van dando lugar a los diferentes tipos de neuronas, hay unos receptores denominados AXL que solo están presentes en el segundo trimestre del embarazo. “Creemos que la expresión de AXL por este tipo de células es una importante pista de cómo el virus Zika es capaz de producir casos tan devastadores de microcefalia, y es coherente con la evidencia disponible”, explica Kriegstein que reconoce que éste no es el único receptor relacionado con el Zika. “Nos movemos en el campo de ‘culpable por asociación’ por lo que necesitamos demostrar que bloqueando este receptor específico puede prevenir la infección”.

Como adelanta García-Arriaza, “las peculiaridades de la estructura desveladas ahora por el grupo de Rossmann pueden ser importantes en la unión del virus con los receptores celulares. Estos trabajos son un eslabón necesario para determinar si el virus infecta neuronas y cuáles son esos receptores neuronales“.

Pero otra pista que arroja más sospechas de que AXL podría ser el receptor al que se une Zika es que este se expresa en las células madre de la retina, lo que tiene coherencia con los graves daños oculares diagnosticados en bebés con microcefalia presuntamente generada por Zika. “Este trabajo constituye un paso inicial para comprender cómo este virus puede generar malformaciones en el desarrollo cerebral“, concluyen los investigadores.

Por su parte, Rossmann señala que su grupo seguirá investigando “en la estructura del virus con anticuerpos neutralizantes y con molélulas potencialmente inhibitorias”.

Los afectados por talidomida recurren al Constitucional


Imagen de archivo de los afectados ante el Supemo. CHEMA BARROSO
  • EFE
  • Madrid

31/03/2016 11:56

Las víctimas de la talidomida han presentado un recurso de amparo en el Tribunal Constitucional contra la sentencia del Supremo en la que se les negó la indemnización que reclamaban a la farmacéutica alemana Grünenthal, al considerarla injusta por vulnerar los derechos de los afectados.

El Supremo rechazó en septiembre de 2015 el recurso de las víctimas y les negó la indemnización que pidieron al laboratorio, que comercializó un medicamento para embarazadas que causó malformaciones a miles de niños en la década de los cincuenta y sesenta, al entender que la acción de los afectados había prescrito.

El recurso de amparo que han presentado hoy se basa en que esta sentencia utilizó unos informes para comprobar la relación entre el daño y el medicamento fechados “de manera errónea” en 2008, cuando son de 2010, por lo que no estaría prescrito.

Así lo ha explicado a las puertas del Constitucional el abogado de la Asociación de Víctimas de la Talidomida (Avite), Ignacio Martínez, quien está convencido de que se estimará el recurso “porque las infracciones son patentes”.

“Me niego a pensar que el caso de la talidomida en España acabe de una manera tan impresentable”, ha indicado el letrado a los medios, para añadir que en el caso de que el Constitucional rechace el recurso acudirán al Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo.

Por su parte, el presidente de Avite, José Riquelme, ha lamentado que no se haya tratado a los afectados por la talidomida en España, que son unos 400, como en otros países en los que sí han sido indemnizados, como en Alemania. “La gran desgracia de las víctimas es haber nacido en España”, ha criticado.

“Sólo queremos que se haga justicia de una vez”, ha dicho el vicepresidente de la asociación, Rafael Basterrechea, quien ha recordado que llevan cinco años luchando por esta causa y en este tiempo “han fallecido veinte o veinticinco personas por las secuelas de la talidomida”.

También ha estado presente la eurodiputada de UPyD Beatriz Becerra, que ha criticado la ausencia de una decisión política para solucionar esta situación, lo que ha generado una “cuestión de discriminación” con los afectados.

La farmacéutica Grünenthal ha mostrado en un comunicado hoy su discrepancia con el relato de los hechos por Avite y ha señalado que es “difícil entender por qué utilizan una vía tan compleja como es la demanda en lugar de solicitar ayudas económicas que puede alcanzar más de 7.000 euros al mes”.

Ha reiterado que lamenta esta “tragedia” y ha recordado que la Fundación Contergan apoya a 2.700 personas afectadas por un producto con talidomida de Grünenthal en 38 países, incluyendo diez en España.

El sueño de tener un corazón completo


Alan, junto a su madre Koro, está a la espera de un trasplante cardiaco. IVÁN CÁMARA
  • CLARA SIMÓN
  • Madrid

31/03/2016 02:31

Alan es uno de los cerca de 4.000 niños y adolescentes que nacen cada año con una cardiopatía congénita. Su corazón tiene lo que se conoce como hipoplasia de cavidades izquierdas; es decir, la mitad de este órgano es muy pequeña lo que le impide funcionar correctamente. Él está ahora a la espera de un trasplante, que a esta edad es un tanto peculiar y que le hará cumplir el sueño de su vida: tener un corazón completo.

Llevaba años sometiéndose a intervenciones para poder seguir viviendo con ese medio corazón, hasta que hace unos meses su médico, Dimpna Albert, directora programa trasplante cardiaco infantil del Hospital Universitario Vall d’Hebron, de Barcelona, le ofreció la posibilidad de hacerle un trasplante. Fue él quien tomó la decsión. «Me lo propuso mi madre, me dijo que si estaba dispuesto y me lo pensé durante unas semanas. Lo pensé mucho, lo valoré y, un día hablando con mis amigos me dijeron: ‘venga tío es una oportunidad muy buena’… y, decidí aceptarlo».

Alan se encuentra en lista de espera electiva, «pero según las últimas previsiones puede entrar en urgencia tipo uno», apunta Dimpna Albert, quien dice que en la situación actual puede estar entre seis y siete meses en lista de espera, pero si entra en urgencia puede reducirse ese tiempo.

La espera electiva es el peldaño más bajo de la lista de espera a la que sigue el nivel denominado urgencia uno, en el que el paciente pasa a ser el primer candidato a recibir un órgano compatible dentro de su comunidad autónoma y, por último, está la urgencia cero, que es prioridad absoluta en todo el territorio nacional.

En el 50% de los casos, la vida media de un órgano oscila entre los 13 y los 17 años, «aunque los avances que se han producido en los últimos años, sobre todo en las cuestiones relativas al tratamiento inmunosupresor (el que se da para que el órgano que se implanta no sea rechazado), puede cambiar esta situación, que también se puede ver favorecida por los avances producidos en el campo de la genética», apunta Dimpna Albert, quien recalca que el apoyo psicológico es muy importante en todo el proceso del trasplante. En el caso de Alan, «su madre, Koro, le ha dado un apoyo psicológico fundamental».

«Su infancia ha sido muy feliz, continua explicando su madre. Él es feliz por naturaleza», afirma Koro. Aunque desde hace un par de años Alan, que está en primero de Bachillerato, estudia desde casa debido a su estado de salud. Como echa de menos a sus compañeros de clase y se siente más solo, la música se ha convertido en su refugio y en una de sus pasiones: oírla, cantarla, tocarla, componerla… Desde pequeño ha tocado distintos instrumentos: clarinete, piano, violín y hasta ha cantado rock delante de un gran público. Tanto le gusta la música que es el tema principal de su blog Música, mi pasión. Lo único que echa de menos y le causa malestar es que no poder hacer deporte. «Saber que después del trasplante va a poder realizar deportes, es la primera de las motivaciones que le mantienen ansioso. Tiene ganas de que llegue el momento de entrar a quirófano», dice Koro.

La espera desespera. Por eso, la información es clave para asumir el proceso y hay que hacer un tándem con la familia. «Hay que estar muy encima. Nosotros tenemos la enfermera gestora que se encarga de hablar con los padres. Después del trasplante sigue en contacto con las familias aportándoles toda la información que necesitan. El trasplante es un proceso».

Y aunque la espera desespera, Alan la vive con entusiasmo y positividad. Se siente contento, vivo y con ganas de que llegue pronto. Y esto es lo que quiere transmitir a la gente que tiene alrededor. Es consciente que detrás de todo el proceso del trasplante hay una buena dosis de generosidad del donante y de su familia. Su forma de responder a esta generosidad es intentar ayudar a los que tiene alrededor contando cómo afronta su vida ahora. Dice que su madre le ha transmitido su positividad. «Ella es coach, imparte charlas sobre autoestima e intenta ayudar a la gente que lo necesita».

Queriendo seguir los pasos de su madre, Alan ha hecho ya sus primeros pinitos. Hace unos meses le invitaron a un colegio de Pamplona para que contara su experiencia de vivir con medio corazón y cómo afronta la vida mientras espera de uno nuevo.

Esa espera es cada vez mayor. La reducción de la mortalidad infantil ha aumentado la escasez de órganos, a lo que se ha sumado el descenso de accidentes de tráfico. Con niños hay que tener presente, tal y como explica Rafael Matesanz, director de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), que el tamaño del órgano es muy importante. No se puede poner un corazón de un niño de ocho años a uno de tres. Por eso, las posibilidades se reducen. No obstante, en lo que va de año, se han llevado a cabo en España 11 trasplantes cardiacos infantiles.

«A la hora de donar órganos, los padres son muy empáticos», explica José Luis Escalante, coordinador de Trasplante del Hospital Gregorio Marañón, de Madrid, uno de los cinco centros españoles con mayor actividad trasplantadora en niños. Porque después de haber pasado una situación trágica como la muerte de un hijo se ponen en la piel de otros padres que están pasando por una situación similar que se puede solucionar con su generosidad.

Hasta que llegue el órgano adecuado se dispone de algunas alternativas que se denominan puente al trasplante, como son los sistemas de asistencia ventricular, más conocido como corazón artificial, «que permiten mantener a un niño un tiempo hasta que encontramos el corazón que necesita», comenta el coordinador de trasplantes del Gregorio Marañón, centro que cuenta con la tecnología adecuada para mantener, si es necesario, al niño estable a la espera de un donante.

En este centro madrileño se ha llevado a cabo 160 trasplantes de corazón a niños, lo que le sitúa como uno de los más activos del país, ya que ha realizado uno de cada tres trasplantes de este tipo en los últimos cuatro años.

Aunque Alan es de Pamplona, desde siempre le han atendido en Barcelona. Por eso, hasta el momento que llegue el trasplante tiene que vivir cerca del Vall DHebron, y allí se ha trasladado a vivir con sus padres. Quiere aprovechar este tiempo para hablar en distintos colegios de Barcelona a jóvenes de su edad de la superación personal, de la forma positiva de ver la vida, de las ganas de vivir y trabajar por alcanzar los sueños. El suyo es tener un corazón completo.