una molécula despierta al virus del sida de sus ‘santuarios’ para poder matarlo la estrategia ‘shoc

Uno de los mayores problemas con el tratamiento del virus que causa el sida (VIH) es que a pesar de tener tratamientos muy potentes, éste no se elimina totalmente y se refugia en los llamados ‘reservorios virales’ donde permanece latente hasta que vuelve a reactivarse. Por eso, hasta ahora, ha sido imposible curar a ningún paciente, exceptuando el famoso ‘paciente de Berlín’.

Pero ahora, los investigadores de la Universidad UC Davis (EE.UU.) creen haber dado con la solución. Se tratar de activar estos virus para poder eliminarlo. En un estudio que se publicad en la revista «PLoS Pathogens» los investigadores aseguran haber identificado un compuesto que activa el VIH latente, lo que abre la tentadora posibilidad de que el virus puede destruido al ser identificado por el sistema inmune completamente curada. Y la buena noticia es que el compuesto, PEP005, ya está aprobado por las autoridades sanitarias de EE.UU. (FDA).

Es decir, explica Satya Dandekar, hemos identificado un candidato excepcional para la reactivación del VIH y su posterior erradicación que ya está aprobado y se está utilizando en los pacientes. «La molécula –señala- tiene un gran potencial para avanzar a ensayos clínicos».

Toxicidad

la meditación como fórmula para dejar de fumar

Más allá de fármacos o parches de nicotina, la solución para dejar de fumar podría ser la meditación, según las últimas investigaciones llevadas a cabo por expertos de las universidades de Texas Tech University y la Universidad de Oregon (Estados Unidos).

Meditar serviría, según los investigadores, para reforzar la capacidad minada de autocontrol de los consumidores de tabaco, como demuestran estudios recientes de neuroimagen. En ellos se ha visto que los fumadores tienen menos actividad en las regiones del cerebro asociadas con el autocontrol. «Estamos empezando a comprobar cómo las drogas afectan a las áreas del cerebro encargadas del autocontrol y, por ende, cómo influyen en el comportamiento de la persona adicta», ha explicado la directora del Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas, Nora Volkow.

Para llevar a cabo el estudio, cuyos resultados han sido publicado en «Trends in Cognitive Sciences», los investigadores reclutaron a 60 estudiantes de pregrado –27 fumadores y 33 no fumadores–, a quienes les pidieron realizar un programa basado en técnicas de entrenamiento de relajación.

Los estudiantes se dividieron en dos grupos, de modo que la mitad recibió entrenamiento meditación de atención plena y otros de relajación media. Antes y después de la realización de estos programas, que duraron dos semanas, se les realizó escáneres cerebrales y análisis de monóxido de carbono para comprobar la cantidad de nicotina y los hábitos de los fumadores.

explican el mecanismo por el que la obesidad desencadena diabetes tipo 2

La obesidad es uno de los factores más importantes en el desarrollo de la diabetes; sin embargo, hasta ahora no se habían identificado los mecanismos por los que la inflamación relacionada con la obesidad puede conducir a la diabetes tipo 2. Ahora, una investigación de la Universidad de Harvard (EE.UU.) describe el mecanismo molecular que ayuda a explicar este proceso. Los hallazgos describen una sorprendente conexión entre dos procesos moleculares que se sabe que están implicados en el desarrollo de la enfermedad metabólica -la inflamación y la disfunción del retículo endoplásmico (ER)-. La información podría ayudar en el desarrollo de nuevas terapias, tanto para la diabetes como para la obesidad. El estudio se publica en la revista «Science».

En concreto, los investigadores estudiaron las células del hígado para mostrar que la inflamación asociada a la obesidad puede conducir a un aumento de la producción de óxido nítrico (NO), un gas de gran que puede paralizar la función del ER - un orgánulo, o ‘mini-órgano’, dentro de las células que juega un papel clave en la síntesis de muchas proteínas y lípidos-. Se sabe que función apropiada del ER es crítica para que el hígado y otros órganos mantengan los niveles de glucosa adecuados en el organismo.

Según Gökhan S. Hotamisligil, parece que en «un entorno de inflamación crónica, estos orgánulos celulares pierden su vitalidad». De esta forma, añade, es posible que las terapias que se dirigen a las vías inflamatorias, incluyendo la producción de óxido nítrico, pueden ser «estrategias eficaces en el tratamiento de la enfermedad metabólica».

Justo al revés

los antibióticos que pueden causar sordera

Un grupo de antibióticos esenciales para tratar una infección muy grave –aminoglucósidos- posee un reverso oscuro que hace que, al mismo tiempo que salvan la vida de las personas afectadas, estos acaban por perder su audición. Y, según un equipo investigadores de la Oregon Health & Science University (EE.UU.), son las propias infecciones las que multiplican este efecto secundario de los antibióticos.

En un trabajo que publican en revista «Science Translational Medicine», los investigadores han visto que los pacientes afectados con infecciones bacterianas están en mayor riesgo de pérdida auditiva de lo que previamente se había pensado. El problema radica en que inflamación de las infecciones bacterianas aumenta considerablemente la susceptibilidad a la discapacidad auditiva mediante el incremento de la absorción de antibióticos aminoglucósidos en el oído interno.

Los aminoglucósidos, antimicrobianos que son indispensables para el tratamiento de infecciones bacterianas que amenazan la vida, son tóxicos para el oído. Se emplean para tratar la meningitis, bacteriemia e infecciones respiratorias en la fibrosis quística, aunque se sepa que matan las células sensoriales del oído interno que detectan el sonido y el movimiento.

Alternativas menos agresvas

nueces para reforzar la memoria

Un puñado de 4 nueces aporta 170 kilocalorías. Por su alto valor calórico se recomienda tomar entre 25-30 gramos diarios, es decir entre 4 y 6 unidades. Las nueces son uno de los frutos secos con mayores beneficios que podemos encontrar, siendo los únicos que aportan Omega-3 de origen vegetal o ácido α-linolénico, altamente beneficioso para la salud cardiovascular y para reducir los niveles de colesterol en sangre. Además, su consumo ayuda a prevenir enfermedades como la diabetes. Gracias a la cantidad de polifenoles que contienen ayudan a reforzar la memoria y a prevenir enfermedades degenerativas como la demencia o el Alzheimer. Además, son una buena fuente de fibra y antioxidantes, lo que las hace perfectas para combatir el envejecimiento prematuro.

Incorpora nueces a tus desayunos, ya que gracias a su aporte energético, conseguirás arrancar el día con fuerza y llegar a la hora de comer con menos hambre.

¿Por qué siempre me apetece lo que más engorda?

Que levante la mano quien no se haya comido una bolsa de patatas fritas del tirón o todo el paquete de galletas. ¿Por qué siempre nos apetece lo que más engorda y no nos damos un atracón de espinacas o zanahorias? 

Situación uno. Lunes, mediodía, un restaurante. Sentados frente al menú, es posible que al final nos pidamos la ensalada y el pescado al horno. Pero lo haremos en un esfuerzo consciente de no pecar porque, en realidad, lo que nos apetece son los macarrones con queso y bacon, por ejemplo. Situación dos. Viernes por la noche, sofá, después de cenar. Momento me comía algo y ese algo siempre llega en forma de patatas fritas, panchitos o chocolatinas. Nadie se prepara unas crudités.

El apetito se regula mediante un mecanismo cerebral que controla el equilibrio energético por el que se tiende a equiparar la energía que gastamos en nuestra actividad diaria con la que obtenemos de los alimentos que ingerimos. Esto se llama regulación homeostática, que existe a corto y a largo plazo, y en ella intervienen diversos factores como hormonas, mecanismos del hipotálamo o péptidos.

Pero es bien sabido que ante la posibilidad de elegir, siempre nos atraen más los alimentos ricos en sal, azúcar y grasa, es decir, losque más contribuyen a incrementar o afianzar el riesgo de sobrepeso y obesidad. ¿Qué tiene la ciencia que decir al respecto?

Saben mejor y punto

La primera respuesta a esa desigualdad por la que la apetencia del paladar no siempre coincide con las comidas más saludables es sencilla: el sabor. “La lechuga y el brócoli gustan menos que los dulces y las patatas porque son menos palatables y eso tiene que ver, sobre todo, con la cantidad de grasa e hidratos de carbono, que son los que le dan la textura y aroma a los alimentos, lo que incentiva su consumo. No hay más que preguntar a cualquiera qué prefiere, si una hoja de lechuga sin más o esa misma hoja aderezada con un poco de aceite, que responderá lo segundo. Y eso es porque el aceite aumenta la palatabilidad”, apunta Victoria Aguilar, catedrática de Nutrición y Bromatología de la Universidad de Alcalá de Henares. Esta explicación fue corroborada por un estudio de la Universidad de Birmingham que se publicó en la revista Appetite.

Está en los genes

Esto, que suena a coartada estupenda (“yo me harto a helados pero no es por gula, sino porque tengo una variante genética”) es, sin embargo, una realidad. Según una investigación de la Universidad de Dundee en Escocia, el 63% de la población tiene una variante genética llamada FTO que les hace consumir un promedio de 100 calorías más en cada comida. El estudio, que se publicó en New England Journal of Medicine, comprobó los hábitos alimenticios de 100 niños de entre 4 y 10 años y descubrió que los que tenían la variante del gen elegían alimentos con más azúcar y grasas.

Cuestión de supervivencia

Otra hipótesis apunta a la simple evolución humana. Las comidas grasientas tienen más alimento, proporcionan más calorías y, por lo tanto, garantizan la supervivencia. Una investigación de la Universidad de Berkely, en California, ahondó en esta cuestión al publicar en la revista Nutrition el estudio Por qué la comida de los primates salvajes tiene relevancia para la salud humana.

Porque yo lo valgo

Esta sería otra de las explicaciones de nuestra atracción por la sal, el azúcar y las grasas. “Las comidas grasientas producen gran satisfacción a corto plazo, mientras que las consecuencias negativas aparecen a largo plazo y son improbables. Una persona que solo come grasa tiene más posibilidades de padecer un trastorno cardiovascular, pero son probabilidades. Como tendemos a movilizarnos a corto plazo, sabemos que tomar esa comida tiene la consecuencia inmediata de quitarnos el hambre. Ese es el motivo por el que a la gente le cuesta tanto comer bien. Sabemos que el brócoli y el pescado son buenos a corto plazo, pero no nos quitan el hambre y no son tan sabrosos”, explica Vanessa Fernández, doctora en Psicología del Instituto de Psiquiatría Martínez Campos, experta en alimentación y emociones.

Y luego está la cuestión de asociar alimentos y recompensa (analizada en investigaciones como esta). Cuando tenemos un día duro, nos premiamos con una tableta de chocolate. “Hay una relación muy alta entre factores emocionales y comida. Hay personas que han aprendido a consolarse comiendo chocolate y a celebrar un éxito en el trabajo yéndose a tomar unas raciones. En otros casos, tiene que ver con lo que han aprendido desde pequeños: ‘Pórtate bien y te compro una chuche’. La comida se usa a veces como respuesta a un estado emocional negativo o positivo, tristeza, ansiedad, nervios, celebraciones, aburrimiento…”, comenta Fernández.

Pasión por el dulce

El organismo tiene debilidad por los sabores dulces desde el mismo momento del amamantamiento (la propia leche materna es un poco dulce al principio de la toma). Un estudio constató la reacción positiva de bebés ante una solución muy diluida de azúcar, frente a la negativa de un sabor líquido lo que se explica en un sentido evolutivo, porque es un sabor seguro y que indica que se trata de una fuente de energía.

“El VIH es una herramienta para que la ciencia avance”

“Nunca antes la ciencia y la medicina han sido tan rápidas a la hora de descubrir, identificar el origen y aportar tratamiento para una nueva enfermedad”. Con esa frase, el comité del Premio Nobel reconoció en 2008 el hallazgo del virus del sida. Todo comenzó en el año 1983, cuando Françoise Barré-Sinoussi (París, 1947) publicó en la revista Science el descubrimiento de un retrovirus que después se conocería como VIH. Ocho años después de recibir el galardón junto a Luc Montagnier, la científica francesa analiza el pasado, presente y futuro la lucha contra la enfermedad en la conferencia internacional que se celebró la semana pasada en Vancouver.

Pregunta: ¿Cómo cambia la vida de un investigador tras recibir el premio Nobel de Medicina?

Respuesta: Estás más ocupada, recibes varias invitaciones todos los días para conferencias, para participar en consejos de asesoría científica… Pero recibí el Nobel a cierta edad, con mi laboratorio establecido, con investigadores seniors… Si lo que pregunta si es más fácil recibir fondos para investigación, la respuesta es no. De hecho, tengo una anécdota: el primer año tras el premio, uno de mis científicos solicitó una ayuda para un programa de investigación, obtuvo la máxima nota y no fue aceptado. Entre otras cosas nos respondieron que era un excelente proyecto, pero que, como seguramente tendríamos mucha financiación por el Nobel, preferían dárselo al segundo. Así que de hecho sucede lo contrario.

¿Imaginaba la dimensión que adquiriría la epidemia de sida cuando descubrieron el virus?

No, en absoluto. Éramos muy ingenuos en 1983. En mi país había 50 pacientes identificados con síntomas de sida. No conocíamos todavía el perfil de la epidemia en África. Nos dimos cuenta de lo que pasaba allí entre 1985 y 1986. Entonces comenzamos a ver su dimensión. Empezamos a recibir datos que mostraban una alta prevalencia de la infección. Así que hasta dos años después del descubrimiento, no nos dimos cuenta de que era algo terrible.

P. Poco después de recibir el premio aseguró que el mundo se estaba relajando en la lucha contra el sida. ¿Seguimos relajados?

R. Digamos que me preocupa que quienes toman las decisiones ven ahora que VIH es una condición crónica en pacientes en tratamiento, así que piensan que debería ser considerada como cualquier otra enfermedad crónica y que no debería tener un presupuesto especial. Esto es crítico y me preocupa. Es verdad que se puede vivir con VIH, pero a largo plazo hay una proporción de personas que desarrolla otras enfermedades, como cáncer. Persisten muchas cuestiones que no están resueltas, incluso vemos que hay sitios donde están rebrotando las infecciones. El sida no ha terminado. Así que mi preocupación sobre la relajación se debe a que algunos políticos no lo tienen en su agenda, la sociedad sabe que hay un tratamiento… Me preocupa que las nuevas generaciones se vuelvan a contagiar y que quien está en terapia no la siga, con lo que esto supone para ellos, la resistencia que el virus puede adquirir, los contagios. Además, los avances que se están haciendo gracias al sida, como la investigación sobre los anticuerpos, puede servir por ejemplo para curar el ébola y para otros campos. El VIH es una herramienta para avanzar en la ciencia.

P. En el congreso de Vancouver ha firmado un consenso que enfatiza el tratamiento de la como prevención para luchar contra el sida. ¿Será clave para vencer a la enfermedad?

R. El tratamiento temprano está claro, tenemos los datos que muestran sus beneficios para los pacientes, la esperanza la vida aumenta, sabemos que se produce menos transmisión, así que el beneficio es doble. Todos tenemos que apostar por el tratamiento temprano pero. antes que eso, lo que hay que impulsar la detección. Este es para mí el principal problema, la proporción de gente que es positiva y no lo sabe es muy alta y no se pueden beneficiar del tratamiento porque no son conscientes. Cuando van al hospital es tarde; para ellos y para quienes ya han infectado.

P. También se apoya fuertemente en este congreso el tratamiento profiláctico (PReP) para grupos de riesgo, que consiste en tomar una pastilla diaria para evitar el contagio.

R. Sí, soy favorable al PReP. Los datos están claros y en este congreso se han añadido nuevos. Lo veo como una herramienta adicional de prevención para que la gente que está asumiendo riesgos pueda protegerse de la infección. No diría que que es la solución, pero es un complemento que debe combinarse distintas aproximaciones: educación, comportamiento, uso de condones, circuncisión.

P. ¿Es realista la aplicación de esta terapia en personas sanas dentro de los países en desarrollo, teniendo en cuenta que en algunos de ellos la mayoría de los infectados ni siquiera recibe medicación antirretroviral?

R. Hoy no se está usando en los países en desarrollo, pero creo que se debería considerar en ciertas circunstancias. No para todos, sino para ciertas situaciones. Ahora se está utilizando sobre todo para hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, pero también es una oportunidad para las mujeres, para que prevengan el VIH en estos países.

P. Usted pone siempre como ejemplo en la lucha contra el sida a Camboya, que es el país que más ha reducido las infecciones en su región y que tiene un ambicioso programa. ¿Cuál es la clave allí?

R. Tengo una fuerte relación desde hace años con Camboya. Es buen ejemplo porque cuentan con liderazgo, que es clave. Han desarrollado un eficiente programa de VIH, con gran acceso de la población y diagnosis. Y se pueden ver los resultados. Así que el liderazgo es muy importante para la respuesta al VIH. Pero no es el único país. En Senegal, por ejemplo, la incidencia es baja. Siempre me gusta recordar que en Dakar la prevalencia de la infección es más baja que en Washington DC.

P. ¿Por qué?

R. Por la respuesta rápida del Ministerio de Salud de Senegal contra la epidemia y su fuerte programa. Otra vez, liderazgo.

P. Los contagios de sida han decrecido y ahora la ONU se propone como meta acabar con la epidemia para 2030. ¿Es realista?

R. Si quieres estar lo más cerca posible de lo que todos esperamos, tienes que ponerte altos objetivos, es la mejor forma de hacer progresos. No sé si se conseguirá, nadie lo sabe, pero es importante una meta ambiciosa.

P. ¿Ve una cura a la enfermedad en el horizonte?

R. Depende de la definición de cura. Si entendemos una remisión perdurable del virus, creo fuertemente que la tendremos algún día. No me preguntes cuándo, porque no lo sé, nunca se sabe en ciencia algo por anticipado.

P. El Instituto Pasteur ha presentado en este congreso un caso inédito de una niña que contuvo el virus tras dejar la medicación. ¿Qué puede suponer este hallazgo?

R. Es difícil hablar del trabajo de Asier [Sáez-Cirión, investigador principal del estudio], que viene de mi laboratorio. La gente podría pensar que no soy objetiva. Es solo un caso, pero a partir de ahí es cuando podemos desarrollar programas, hipótesis y averiguar el mecanismo por el que es capaz de controlar el virus. Podemos definir los marcadores para predecir en el futuro qué pacientes pueden parar el tratamiento. Esos marcadores no los tenemos hoy. La ciencia funciona así: observas, construyes un programa de investigación, ensayos clínicos y tratas de identificar los mecanismos que hay ahí.

P. ¿Por qué es tan difícil encontrar una vacuna contra el VIH?

R. Podría preguntar: ¿por qué es tan difícil contra malaria, contra el cáncer, contra la hepatitis C? No es especial para VIH, tiene que ver con construir una vacuna, en general. Necesitamos más investigación en inmunología para entender qué señales debe inducir la vacuna para activar la protección.

P. ¿Cree que la veremos?

R. Yo soy científica, solo creo en los datos. Pero puedo decir que todavía tenemos que hacer progresos. Se están produciendo avances tecnológicos que serán muy útiles para conseguirlos, como las nuevas tecnologías que ayudarán a los progresos para las vacunas, como la biología de sistemas, el big data. Aprenderemos mucho de ellas, pero no sé si veremos una vacuna.

“Los mexicanos tienen propensión genética al desarrollo de diabetes”

La obesidad se ha convertido en una suerte de pandemia en México. Desde los ochenta los casos se han multiplicado por tres. Al 70% de los adultos mexicanos le sobran kilos y ya es el segundo país del mundo más afectado, solo por detrás de EE UU. El Gobierno lanzó en 2013 un plan integral contra la obesidad y la diabetes, íntima compañera del exceso de grasa, y que supone la tercera causa de muerte en el país.

En un año y medio el plan no ha logrado detener el avance de ninguno de los dos padecimientos. El subsecretario de Salud, Pablo Kuri Morales, pide tiempo para ver los frutos a la vez que los relativiza: “Ninguna política pública está escrita en piedra. Esto es un problema global y ninguna país ha acabado de momento con él”.

Pregunta. ¿Por qué ha crecido tanto el problema en México?

Respuesta. Hay un problema de estilos de vida no saludables importados particularmente de EE UU. También influye la incorporación de la mujer al trabajo, cada vez hay menos comida en casa. La gente tiene que comer fuera y la oferta es de alto contenido calórico. Otro factor es el sedentarismo, sobre todo en las ciudades. Cada vez hay menos espacios para el desarrollo de la actividad física. Hay un desbalance entre la ingesta calórica que ahora es mucho mayor que antes. Además no es solo el tipo de comida, sino las porciones. Las estrategias de comercialización casi te obligan de alguna manera a que consumas las más grandes.

P. ¿Cuál es su balance del plan contra la obesidad?

R. Estamos trabajando de una manera coordinada con otras secretarías porque los determinantes son sociales. Con Trabajo, con Educación pública para la implantación de bebederos en las escuelas, con Urbanismo para que haya lugares esparcimiento. Cuando se cumplió el primer año del plan nos dijeron que estaba siendo un fracaso porque los índices de obesidad y diabetes no bajaron. Todo esto ha empezado en los ochenta. Si alguien piensa que los vamos a arreglar en dos años no tiene ni idea. Es bien complejo y en la estrategia tratamos de abordar todos las vertientes: campañas de concienciación, normas sobre etiquetado, impuestos a los refrescos. Quizá al final de la administración [2018] veamos que ya no sigue aumentando.

P. ¿Considerarían eso un éxito?

R. Sí. Teniendo en cuenta los fuertes incrementos de los últimos años, el hecho de que no sigan subiendo sería un éxito.

P. México tiene las tasas de hospitalización más bajas por diabetes y los pacientes pagan hasta el 50% de los medicamentos. La OCDE pide una mejora de la atención primaria.

La OCDE es crítica y sabemos lo que está ocurriendo. La atención primaria está siendo reformada con la Red de Excelencia en Diabetes que ya está en 27 estados y que busca el control metabólico del paciente lo antes posible. La última encuesta nacional mostraba que apenas un cuarto de los afectados estaban en control metabólico. Queremos subirlo un 7%, que son muchos millones. Además, los mexicanos tenemos propensión genética al desarrollo de diabetes e incluso a la obesidad.

P. ¿Están actuando según ese paradigma genético?

R. Están viéndolo en el instituto de medicina genómica y ya hay algunos estudios que dicen que tenemos propensión a desarrollar intolerancia a la glucosa y a la obesidad. No es nuevo. Hay estudios que se hicieron en EE UU que muestran que hay más diabetes entre mexicanos que estadounidenses a pesar de ser la misma dieta. Tiene que ver con la raza amerindia. Ese es un factor más a tener en cuenta.

P. Este año su cartera sufrió un recorte 3.000 millones, ¿habrá más recortes?

R. No lo sé, todavía no está el presupuesto para 2016. Pero el planteamiento es que para los programas preventivos no haya recorte. Lo que estamos recortando no afecta al programa de obesidad.

P. ¿Están satisfechos con el resultado del impuesto sobre los refrescos?

R. Bajó el 6% el consumo. Es poco, pero ya bajó. Ahora tenemos que ver eso que representa en términos de salud. Hay que hacer más estudios porque hay intereses. La industria dice que no sirven y las organizaciones de consumidores dicen que no es suficiente. Ninguna política pública está terminada. Ninguna ha acabado con el problema.

P. ¿Hasta qué punto presiona la industria?

R. Aquí no. Les escuchamos, les decimos que vamos a llegar juntos hasta donde podamos y luego somos el estado mexicano y tenemos una responsabilidad en la salud de la población y estamos haciendo lo que tenemos que hacer.

P. En las escuelas se han tomado medidas como prohibir las máquinas de comida o las fuentes, pero muchos profesores (el 70%) no saben cómo implementarla

R. Es un proceso. Tienes que ir capacitando los profesores, trabajando con los alumnos. Se va a empezar con las escuelas de tiempo completo. Se tiene que ir avanzando poco a poco. Los resultados se van a ver en el mediano y largo plazo.

P. México incumple las recomendaciones sobre el etiquetado de los niveles de azúcar de la Organización Panamericana de la Salud, dependiente de la ONU

R. Hasta marzo no ha habido una recomendación oficial. Nuestro etiquetado entró en vigor en julio pero se aprobó hace un año. Tenemos que ver que vamos a hacer. No puede estar actualizado si es de antes de la recomendación. Además, como recomendación, no es obligatoria ni vinculante, la podríamos o no aceptar.