Semmelweis, el mártir del lavado de manos

Pocas veces el agua ha sido tan acertadamente llamada fuente de vida como cuando se la asocia al jabón. Pero la simpleza de la idea y su consolidación actual no tuvo un comienzo fácil. Quien primero se dio cuenta de su importancia fue un médico de Budapest, Ignác Fülöp Semmelweis (1818-1865), cuarto hijo de un comerciante, cuando aún no había cumplido los 35 años. Su defensa de la asepsia salvó vidas, pero hundió la suya. Ahora, en 2015, 150 años después de su muerte, la Unesco reivindica su legado al nombrarle uno de los personajes del año.

La pura observación bastó para el descubrimiento de Semmelweis. Llegado a Viena con vocación de abogado, la visión de una autopsia cambió su destino. Se hizo médico. En la década de 1840 trabajaba en el Hospicio General de Viena. Allí, para su horror, descubrió que las mujeres ingresadas que daban a luz tenían muchas más fiebres puerperales que las que alumbraban en sus casas. Lo vio y —una de sus aportaciones— lo midió: una mortalidad del 30% intramuros; del 15% fuera.

Josep Vaqué, miembro de la Sociedad Española de Medicina Preventiva e Higiene Hospitalaria —y último Premio Semmelweis de esta sociedad—, explica que lo que ocurría era que los médicos sabían que algo pasaba con las enfermedades contagiosas, pero, antes del desarrollo de la microbiología, no encontraban cómo explicarlo. Se esbozaban ideas —las miasmas, el contagium—, pero ninguna era definitiva.

Semmelweis desarrolló una teoría: aquellas mujeres que recibían más visitas de médicos y estudiantes —muchos de ellos recién salidos del quirófano de tratar a otros enfermos o de la sala de disección— enfermaban y morían más. Y se le ocurrió medir qué pasaba si sus compañeros se lavaban las manos al entrar en la sala. Una jofaina con agua y un jabón fueron suficientes: al obligar al personal a lavarse las manos, las infecciones se redujeron a menos del 10% de las ingresadas. Él lo atribuyó a unos corpúsculos necrópsicos, los antecedentes de las bacterias de Pasteur y Koch apenas 20 años después. Las cifras habrían bastado para revolucionar la sanidad moderna, pero ese cambio tardó un par de décadas en llegar.

En vez de un homenaje, Semmelweis recibió un castigo por su trabajo. Su acusación velada de que eran los propios médicos los que enfermaban a sus pacientes no cayó nada bien. Fue despedido y sus técnicas se descartaron. Por poco tiempo. “A los dos o tres años cambió el equipo directivo del hospital y la asepsia de Semmelweis se impuso”, explica Vaqué.

En verdad, no fue el húngaro el que revolucionó el entorno hospitalario. El asunto sobre el que elucubraba era tan importante que prácticamente a la vez que él, pero en Estados Unidos, el médico Oliver Wendell Holmes llegó a la misma conclusión, relata Vaqué.

Pero ninguno de los dos se llevó la gloria por el descubrimiento que posiblemente haya salvado más vidas en el último siglo y medio. Wendell Holmes se hizo famoso como poeta. El reconocimiento fue para un británico, Joseph Lister, que en 1877 ejecutó la primera operación en condiciones antisépticas, irrigando con unos aspersores la zona quirúrgica. El trabajo tuvo repercusiones mundiales. Salvador Cardenal importó la técnica a España ya en 1880, y a América llegó casi a la vez.

¿Y Semmelweis? Tras trabajar en un hospital menor, pobre y desahuciado, acabó en un centro para enfermos psiquiátricos. En su último intento por demostrar su teoría —y ya con un principio de alzhéimer— se inyectó con un residuo de una necropsia. Se ocasionó una septicemia que lo mató. “Fue un mártir”, sentencia Vaqué. Esta, al menos, es la versión heroica. Hay otra con menos épica: que murió de las palizas que le propinaron en el centro.

El reconocimiento le llegó tarde. En 1952, Louis-Ferdinand Cèline publicó una obrita, Semmelweis, en la que, en tono épico, lamentaba el final del médico. El prólogo define su legado: “Señaló a la primera los medios profilácticos que deben adoptarse contra la infección puerperal, con una precisión tal que la moderna antisepsia nada tuvo que añadir a las reglas que él había prescrito”. Solo tuvo que esperar a que otros dijeran lo mismo que él para que se le hiciera caso.

Desperdiciar alimentos: una canallada con soluciones

En un mundo que tira comida (hasta un tercio de la que produce, según el Banco Mundial) el hambre de hoy es, como dice el escritor Martín Caparrós, “la más canalla de la historia”. Porque, al contrario de lo que ha sucedido en otras épocas, se puede evitar. Mientras que más de 800 millones de personas en el mundo sufren esta canallada, los cubos de basura, tanto de países pobres como ricos, siguen alimentándose con toneladas de alimentos: recién recogidos de los campos, envasados, cocinados y crudos, por problemas de precios, de estética, de ineficiencias del sistema o de falta de concienciación. Por causas que son solucionables, porque hoy no existe un problema de producción, como se temían los investigadores unas décadas atrás, sino de reparto.

Una treintena de expertos en la materia —de ámbitos académicos, de consumidores, institucionales, de la industria…— se reunieron en Oviedo la semana pasada para encontrar e implementar algunas de estas soluciones. El II Encuentro de la Alianza contra el Hambre y la Malnutrición de España presentará sus conclusiones definitivas en junio. Pero en su clausura, el pasado 22 de abril, ya esbozaron algunas de las líneas en las que se basarán.

Para buscar soluciones, comenzaron identificando las causas del desperdicio de los alimentos. Son múltiples y están en toda la cadena, desde el campo hasta la nevera del consumidor. Niki Charalampopoulou, miembro de la ONG Feedback Global, puso algunos ejemplos que muestran el absurdo en el que la industria de la alimentación cae a menudo. El primero: una empresa de pan de molde en el Reino Unido comercializaba su producto sin la impopular última rebanada, que es en su mayor parte corteza. Pero es inevitable producirla, así que cada día tiraba a la basura 14.000 de estas últimas (o primeras) rebanadas. Su organización le propuso que la reciclase en comida para los cerdos. A partir de ese momento comenzaron a ahorrar 100.000 libras (unos 140.000 euros) al año. Segundo ejemplo: una cadena de supermercados comercializaba las judías verdes en unos envases algo más pequeños que el promedio del producto. Esto hacía necesario cortarla por arriba y por abajo para que quedasen perfectamente emparejadas. El resultado era tirar a la basura casi un 10% del alimento, lo que se pudo paliar, en parte, ajustando el envase. Tercero: los agricultores tienen que tirar de media entre un 20% y un 30% de sus cosechas por motivos estéticos (manchas, imperfecciones, no tener el tamaño adecuado) o ajustes de precios (mucha mercancía en el mercado puede abaratarlos demasiado y la industria decide desecharlos).

Charalampopoulou asegura que con pequeñas decisiones pueden producirse grandes ahorros de alimentos en estos procesos. Su organización propone lo que llaman The pig idea (la idea del cerdo), que se resume en destinar a estos animales la comida sobrante. Pero aquí hay un problema legislativo. En Europa está prohibido alimentar a los marranos con excedentes o con cualquier producto hecho con proteína animal, como consecuencia de la crisis de las vacas locas. “Como resultado, importamos 40.000 toneladas de soja que se produce en Sudamérica y que deforesta la Amazonia”, lamenta la activista.

Las exigencias en Europa sobre seguridad alimentaria también se sometieron a debate en el encuentro. Aunque la conclusión fue que se deben minimizar los riesgos para los consumidores, hubo consenso en que son demasiado estrictas y en que es necesario estudiar flexibilizarlas cuando esto haga posible grandes ahorros de alimento.

Siguiendo por el final de la cadena, “existe una falta de concienciación por parte de los ciudadanos, que no perciben el desperdicio como algo negativo, sino incluso como un símbolo de estatus”, explicó Gimena Llamedo, directora de la Agencia Asturiana de Cooperación al Desarrollo y coordinadora de una de las cuatro mesas de trabajo que simultanearon tareas en el encuentro. Fue una conclusión compartida por las otras tres, que coincidieron al señalar que la mayoría de los ciudadanos no tiene conciencia del impacto social y ambiental que supone tirar tanta comida. “Hay una confusión entre valor y precio”, señaló Juan Luis Núñez, presidente del Banco de Alimentos de Asturias. Porque en una sociedad donde los alimentos son baratos, tirarlos se considera una pequeña pérdida de dinero, pero no se tienen en cuenta otros factores. “Tenemos que dar un paso más y pensar en problemas de cambio climático, energéticos, en la huella energética de los productos que consumimos. No es bueno para el mundo crear productos que viajan tontamente por el mundo y desperdiciando energía”, denunció Santiago Menéndez de Luarca, representante permanente de España ante la FAO. En su opinión, “el hambre junto a la estupidez humana” son los dos grandes generadores de conflictos de la humanidad. El lado positivo es que la solución a la primera está al alcance de nuestra mano.

También existen problemas técnicos que se refieren a los envases. Por un lado, está su tamaño, adaptado normalmente a estándares familiares en una sociedad (en este caso, la española), donde un hogar medio está compuesto por 2,5 miembros y donde una cuarta parte de ellos están formados por una sola persona, según los últimos datos del INE. Roberto Ortuño. director de Asistencia Tecnológica y Servicios Analíticos del Centro Tecnológico AINIA, aboga por los envases “proporcionables” [sic], que se puedan adaptar a las necesidades de cada consumidor: “Las unidades de venta muy pequeñas son ineficientes. Con las muy grandes sucede que suele sobrar gran cantidad de alimento que se desperdicia. Si permiten la porcionabilidad, le damos al consumidor la posibilidad de consumir solo partes y que el resto se mantenga cerrado. Por otro lado, en los productos tipo salsas, alrededor de 10% de se queda en el envase. Estamos trabajando con plásticos de poca adherencia o sistemas más complicados con alguna válvula que permite el vaciado. Así se puede conseguir que la mitad del producto que se tiraba no se desperdicie”.

Muchas soluciones están en mano de la industria. Otras en la política. Pero para los ciudadanos empieza por ellos mismos. Como explica Ortuño, hay una percepción distorsionada del problema del derroche de alimentos: “En las encuestas, los consumidores dicen que no tiran comida, pero los cubos de basura están llenos de ella”.

13 propuestas para tirar menos comida

P. L.

Las cuatro mesas de trabajo del II Encuentro de la Alianza contra el Hambre y la Malnutrición de España acordaron una una treintena de propuestas para reducir el desperdicio de alimentos que se irán puliendo hasta alcanzar un documento final. Cada una de ellas aportó una mirada al problema, algunas con soluciones más concretas, otras que se quedan en el limbo de las buenas intenciones. Estos 13 puntos son un resumen de las recomendaciones:

  • Necesidad de un papel más activo de las administraciones públicas, coordinación entre ellas y con la industria, así como Incorporar criterios ambientales en las políticas públicas.
  • Revisión, actualización y mejora de marcos normativos, desde las directivas europeas hasta las ordenanzas municipales.
  • Incorporar la reducción de los desperdicios en los pliegos de condiciones de los procesos de compras públicas.
  • Desarrollo de políticas de incentivos a aquellos actores de la cadena alimentaria que asuman mayores compromisos en la reducción de los desperdicios. Por ejemplo, reconfigurar o exigir unos criterios éticos, sanos y sostenibles en los servicios de restauración y alimentación que externalizan en los espacios públicos (escuelas y hospitales).
  • Apoyar programas de sensibilización en torno a una compra racional y formación de los consumidores, así como buscar la complicidad de los medios de comunicación. 
  • Recopilar y difundir las buenas prácticas, especialmente en los municipios que son un buen laboratorio de experiencias.
  • Dedicar esfuerzos al análisis del problema, al diagnóstico, a la identificación de información relevante y de las causas.
  • Mejor regulación de las prácticas de publicidad de alimentos y prohibir la publicidad engañosa que fomente el desperdicio.
  • Favorecer las donaciones de alimentos a entidades sociales. Para ello, conseguir la exención del IVA a los productos que sean donados.
  • Promover los grupos de consumo y su contacto directo con productores locales y cooperativas.
  • Mejorar la innovación en transportes, logística, envasado, vida útil de los alimentos y software.
  • Mejora en el etiquetado; por ejemplo, que se pueda incluir y entender otras informaciones como el coste ecológico y coste energético (además del precio del producto).
  • Elaboración de un marco teórico o borrador de un Tratado de Seguridad y Soberanía alimentaria, y la obligatoriedad de su cumplimiento. De forma ambiciosa, incluir el derecho a la alimentación en la Constitución Española.

CiU pacta con ERC para frenar el consorcio sanitario de Lleida

CiU ha dado un paso atrás y ha accedido a frenar el controvertido consorcio sanitario de Lleida, pero con matices. Precisamente en un conflicto que hizo tambalear las relaciones del Gobierno con sus socios de ERC -los republicanos dieron la espalda al Ejecutivo de Mas y se posicionaron en contra de la creación del nuevo ente-, CiU ha acabado por pactar con sus socios, que aceptaron una enmienda en su moción, para parar temporalmente el proceso a la espera de llegar a un “consenso en el territorio”.

Con las elecciones a la vuelta de la esquina y una oposición firme en Lleida y en el Parlament contra el consorcio, CiU ha accedido a frenar finalmente uno de los proyectos insignia del departamento de Salud, en manos del consejero Boi Ruiz. Pero ERC, que desde que se posicionó en contra ha abanderado una defensa acérrima para frenar el consorcio, ha tenido que suavizar también su postura y reducir las expectativas previstas inicialmente en su moción. “El gobierno se compromete a frenar la creación del Consorcio de Lleida mientras no haya consenso en el territorio que pueda avalar este proyecto”, reza la moción transaccionada con una enmienda de ERC.

Los demás grupos políticos, todos detractores del proyecto, no han visto con muy buenos ojos el acuerdo alcanzado entre ERC y CiU y han reprochado especialmente a los republicanos su indulgencia aceptando la enmienda del grupo de gobierno. “Dudo de lo que quiere decir el consenso en el territorio para el gobierno porque pueden hacer un consenso al territorio trampa, como han hecho cuando se pidió un proceso participativo. No aprobaremos este punto por precaución”, ha zanjado la diputada de ICV, Marta Ribas. Por su parte, la portavoz de salud del PP, Eva García, ha tildado la maniobra de “chantaje electoral” y la diputada de la CUP, Isabel Vallet, ha criticado que, aceptando la enmienda del grupo del gobierno, “ERC le hace el juego a CiU” y la propia moción pierde su esencia política.

La diputada de Ciutadans, Carme Pérez, ha cuestionado el cambio de opinión de su homóloga en ERC, Alba Vergés. “Me sorprenden estos affairs que cambian de alcoba. No sé qué estímulos le ha dado el gobierno para que cambien de opinión”, ha criticado Pérez. Vergès ha negado haber mudado su posición: “Nosotros hemos dicho que tal y como están las cosas, el proyecto no empezaba bien. Este es el acuerdo que necesita Lleida. Pedimos al gobierno que se comprometiese para frenar el proceso y lo ha hecho”, ha justificado la diputada de ERC.

La moción también recoge el compromiso del gobierno de “hacer un informe sobre las alegaciones recibidas durante el período de información pública”. El proceso administrativo de creación del consorcio acaba de cerrar un período de exposición pública en el que cualquier persona podía presentar alegaciones en contra o a favor del procedimiento. El proceso se cerró con una avalancha de alegatos en contra -solo la plataforma Marea Blanca de Lleida ha recogido más de 11.000 apoyos- de sindicatos, partidos políticos y actores sociales.

Cómo aliviar el dolor de espalda con tan solo respirar

Sencillo, práctico y gratis. Así es el nuevo método para aliviar los dolores de espalda que propone Andrew Weil, director de Medicina Integral de la Universidad de Arizona y galeno popular en Estados Unidos. Ha sido portada en dos ocasiones de la revista Time (en 1997 y en 2005) y pasado un par de veces por el programa de Oprah Winfrey. Este experto hace tiempo que ha popularizado las técnicas de respiración como vía para lograr la relajación, disminuir el estrés y la ansiedad o, simplemente, reducir el dolor de espalda. La clave reside en inhalar y exhalar correctamente el aire con la postura adecuada. El método es conocido como 4-7-8.

El ejercicio consiste en tumbarse o sentarse con la espalda recta y apoyada. Una vez lograda la postura adecuada se debe colocar la punta de la lengua justo detrás de los dientes frontales, donde comienza el paladar. No se debe realizar más de cuatro veces al día durante el primer mes.

Estos son los tres pasos de la terapia:

  1. Cierre la boca e inhale el aire a través de la nariz. Cuente hasta cuatro.
  2. Aguante la respiración durante siete segundos.
  3. Espire completamente el aire de sus pulmones durante ocho segundos. Es importante realizar un sonido fuerte mientras se hace. ¿Ahora entiende lo de 4-7-8?

Guillermo Rodríguez, responsable del área de Medicina Deportiva del Instituto Avanfi-tulesióndeportiva.com, aclara que el cuerpo humano tiene un músculo “transverso del abdomen” (una especie de faja que recubre desde la columna vertebral hasta la línea alba, la que está debajo del ombligo). “Es un músculo muy importante para el equilibrio lumbopélvico y, por consiguiente, para toda la columna. Su función principal es la de estabilizar nuestra postura para proteger la zona lumbar y, además, actúa comprimiendo las vísceras de la zona del abdomen. Es un músculo intrínseco de la columna y también es un músculo exhalador lo que significa que se puede detectar cuando se expulsa el aire”, profundiza.

Para este especialistai, lo que describe el Weil es “un método mediante respiración lenta para trabajar esa musculatura”. Y la importancia de exhalar todo el aire radica en que el transverso se ha de contraer lo máximo posible. En su opinión, los ejercicios de contracción de mencionado músculo son una buena base para proteger la zona lumbar. “El problema es que al no estar a la vista, la gente se olvida de él y no los ejercita”, añade.

Andrew Weil aclara en su página web que “su método, a diferencia de otros tratamientos como los farmacológicos, surte más efecto cuanto más se practica”. Advierte también de que en un principio no debe realizarse demasiadas veces al día (solo dos). “Cuando estemos acostumbrados, podemos repetir hasta ocho veces el ejercicio”, detalla.

El doctor Francisco Kovacs, que precisamente acaba de publicar el Libro de la espalda (Ediciones Temas de Hoy), añade que hay varios estudios experimentales, como el publicado en Alternative Therapy Health Medicine, que sugieren que en algunas personas con dolor lumbar, se han hallado alteraciones en esos mecanismos reflejos y patrones de respiración distintos (de los de las personas sanas) al hacer esfuerzos. “Hay datos que sugieren, son que exista evidencia, que, a consecuencia de esas alteraciones, se compensarían peor las variaciones del centro de gravedad que se producen durante el movimiento, sobrecargándose la musculatura de la espalda”, aclara. El entrenamiento y la coordinación de la musculatura inspiratoria (diafragma y abdominales profundos) podría contribuir a mejorar esos aspectos. En efecto: un ejercicio de respiración contra el dolor.

Kovacs agrega que ciertas técnicas de relajación que incluyen entrenamiento respiratorio (meditación consciente –o mindfulness–, yoga, taichi, chi-quong, etc.) pueden tener un efecto beneficioso adicional a través de mecanismos psicológicos y de control de estrés, hecho que se sumarían a los puramente musculares. “Pero las únicas pruebas científicas que existen con respecto a la validez de estas teorías proceden de estudios clínicos que se han desarrollado con métodos insuficientemente rigurosos como para asegurar la fiabilidad de sus resultados. Así, estas pruebas sugieren (pero no demuestran) la potencial efectividad de estas técnicas”, aclara.

Otras medidas eficaces

Según La Web de la Espalda, la higiene postural ha demostrado ser muy poco eficaz, y solo tiene sentido plantearse medidas de ese tipo cuando se deben mantener posturas estáticas e incómodas mucho tiempo a lo largo del día. El remedio más efectivo pasa por mantener el mayor grado de actividad física que sea posible (incluso cuando hay dolor), y hacer ejercicio o deporte de manera regular para mantener una musculatura suficientemente potente, resistente y bien coordinada. Cualquier ejercicio es mejor que ninguno. También propone este par de pautas:

  • No ir al médico cuando no es necesario ni hacer pruebas diagnósticas cuando no estén indicadas; los hallazgos casuales inducen a confusión y error a los médicos, y aumentan el riesgo de que los pacientes terminen operados sin necesidad.
  • No creer ninguno de los mitos que se han transmitido durante años y han demostrado ser tan falsos como perjudiciales para la salud de la espalda.

la ‘quimioinmunoterapia’, nueva opción para el cáncer de próstata más resistente la combinación de

Los tratamientos actuales con quimioterapia para el cáncer de próstata resultan muy eficaces en los casos en los que el tumor es pequeño y se ha diagnosticado en fases iniciales; sin embargo, para los que son más grandes y están más desarrollados las opciones disminuyen debido a que hay un acúmulo de las células que suprimen la respuesta inmune ante el cáncer. La buena noticia es que por fin podría haber una alternativa más eficaz en estos casos, tal y como explica un estudio en el revista «Nature».

Los investigadores de la Universidad de California-San Diego (EE.UU.) han descubierto que el bloqueo o la eliminación de estas células inmunosupresores posibilita un tipo especial de la quimioterapia, así como la activación de las células inmunes, que es capaz de matar los tumores de próstata. Esta nueva terapia combinada, llamada ‘quimioinmunoterapia’, ha logrado la remisión completa o curación en modelos de ratón de cáncer de próstata avanzado.

El cáncer de próstata avanzado o metastásico no responde habitualmente a la quimioterapia y no lo hacen tampoco a un nuevo tipo de fármacos prometedores basados en la inmunoterapia, los inhibidores de los puestos de control o ‘check-point’, que impiden que se desarrollen los mecanismos de encubrimiento de las células cancerosas, de manera que hacen que el propio sistema inmunológico combata mejor el cáncer. Se cree que esta resistencia específica en los cánceres de próstata avanzados se debe en parte a las células B inmunosupresoras, que son más comunes en estos tumores en los ratones, así como en el cáncer de próstata avanzado y metastásico de los humanos. Como su nombre indica, estas células mantienen el sistema inmunológico desactivado, lo que hace que la mayoría de las terapias sean ineficaces y permite que los tumores malignos crezcan sin control.

Tumores resistentes

un estudio asocia la falta de sol con un mayor riesgo de cáncer de páncreas

Un estudio asocia la falta de sol con un mayor riesgo de cáncer de páncreas

Investigadores de la Universidad de California en San Diego (EE.UU.), revelan en un artículo que se publica este jueves en «Journal of Steorid Biochemistry and Molecular Biology» que las tasas de cáncer de páncreas son más altas en los países con la menor cantidad de luz solar. Los bajos niveles de luz solar se deben a una combinación de la cobertura de nubes pesadas y de alta latitud. «Si se vive en una latitud alta o en un lugar con una gran cantidad de tiempo nublado, no se puede producir vitamina D la mayor parte del año, lo que se traduce en un riesgo más alto de lo normal de desarrollar cáncer de páncreas», resume el primer autor, Cedric F. Garland.

«Las personas que viven en países soleados cerca del ecuador tienen sólo una sexta parte de la tasa de incidencia ajustada por edad de cáncer de páncreas que las que viven lejos. La importancia de la deficiencia de luz solar sugiere -pero no prueba- que la deficiencia de vitamina D puede contribuir al riesgo de cáncer de páncreas», añade.

Pocos alimentos contienen de forma natural vitamina D. Los pescados grasos, como el salmón y el atún, son buenas fuentes, y el hígado de ternera, el queso y las yemas de huevo proporcionan pequeñas cantidades. La vitamina D se añade a menudo como un nutriente para fortificar la leche, los cereales y los zumos, pero los expertos dicen que la mayoría de las personas también requieren un suplemento de vitamina D que produce el cuerpo cuando la piel está expuesta directamente a la luz solar, en concreto, la radiación ultravioleta B. La piel expuesta al sol en el interior a través de una ventana no producirá vitamina D y los cielos nublados, la sombra y la piel de color oscuro también producen menos vitamina D.

Latitud y cáncer

antibióticos o terapia fotodinámica para la periodontitis

Antibióticos o terapia fotodinámica para la periodontitis

La periodontitis es una infección producida por bacterias en la encía que afectan a los tejidos de soporte del diente y puede llevar a su pérdida a lo largo de tiempo. El tratamiento estándar de esta enfermedad en la consulta dental es mecánico, y tiene como objetivo eliminar las bacterias localizadas alrededor de la encía mediante raspado y alisado de la superficie del diente, cirugía periodontal (en los casos necesarios) y posteriormente mantenimiento mediante control profesional periódico y una higiene oral adecuada por parte del paciente. Sin embargo, señala Elena Figuero, de la Universidad Complutense de Madrid, «el tratamiento estándar tiene limitaciones», ya que el diente presenta «zonas de acceso difícil para su limpieza y las bacterias pueden encontrarse dentro de los tejidos y en otras localizaciones de toda la boca, como por ejemplo la lengua».

Por eso, afirma Figuero, en algunos casos avanzados y agresivos de la enfermedad periodontal, está justificado el uso de antibióticos para eliminar estas bacterias, siempre junto al tratamiento estándar y nunca como tratamiento único. «Además de los antibióticos, se están desarrollando nuevas terapias para ayudar al tratamiento básico de la periodontitis», como la terapia fotodinámica, cuyo objetivo es la inactivación de células, microorganismos o moléculas inducidas por luz, aunque se necesitan más estudios que demuestren sus posibles beneficios.

Prevenir con antioxidantes

Además de intentar erradicar las bacterias causantes de la enfermedad periodontal, el profesor de la Universidad de Valencia, Andrés López, afirma que también existe la posibilidad de reforzar la respuesta del organismo ante el ataque de estas bacterias. Aunque aún falta llevar a cabo muchas investigaciones a este respecto, «parece que el consumo de alimentos ricos en antioxidantes ayudaría al tratamiento estándar en la resolución de la enfermedad».