Una “rectificación a medias” en plena época electoral

El anuncio del Gobierno de su intención de devolver la atención sanitaria en los centros de salud (primaria) a los inmigrantes sin papeles supone una “rectificación a medias” y es “insuficiente porque deja mucho pendiente”, señala José Martínez Olmos, portavoz de Sanidad del PSOE en el Congreso de los Diputados. “La atención sanitaria hospitalaria también es imprescindible. Hay patologías crónicas que necesitan seguimiento por especialistas de hospital en coordinación con primaria”, añade.

“¿Quién devuelve el dolor y el daño a la salud que se ha infringido durante este tiempo? Es un ejemplo de que se han hecho muchos sacrificios para nada. Deberían ser valientes y reconocer que se equivocaron rectificando completamente”, asegura el diputado socialista. El anuncio del ministro de Sanidad, Alfonso Alonso, en una entrevista con EFE, se produce apenas dos semanas después de la firma del primer gran pacto político del año multielectoral, que tuvo como protagonista la sanidad pública. Todos los partidos, salvo el PP y Ciudadanos, se comprometieron públicamente a restituir el carácter universal de la sanidad española. Lo reafirma hoy Martínez Olmos: “Tras las elecciones generales devolveremos el derecho a todos”.

“Supone una rectificación y es un paso positivo que mejora en algo la situación pero no resuelve los problemas”, señala Marciano Sánchez-Bayle, portavoz de la Federación de Asociaciones en Defensa de la Sanidad Pública. “En lugar de hacer anuncios, lo que debería hacer el Gobierno es cambiar el Real Decreto Ley de la reforma sanitaria porque varias de las medidas que contempla no se aplican, como el copago en farmacia hospitalaria o el copago en el transporte sanitario. Este anuncio vuelve a demostrar que la anterior era una política totalmente desastrosa y fracasada, que ha dado más problemas que beneficios”, añade.

Sánchez-Bayle ve un claro oportunismo político en el anuncio. “Antes de las elecciones van a intentar dulcificar todas las medidas más impopulares y lesivas”. Y advierte de que el Ministerio de Sanidad va a tener que explicar lo antes posible cómo piensa poner en práctica lo que ha anunciado su titular. “Si a una persona no le dan tarjeta sanitaria no se le van a poder pedir pruebas diagnósticas ni hacerle recetas. Será solo la visita del médico, que únicamente puede explorar al paciente, y esa es una situación muy precaria. Si hablamos de problemas de salud pública, como una tuberculosis, es evidente que hay que hacer pruebas”.

Juan José Rodríguez Sendín, presidente de la Organización Médica Colegial (OMC), asegura que el anuncio es motivo de “celebración” y recuerda que su organización firmó con la predecesora de Alonso, Ana Mato, unos acuerdos que incluían esta medida. “Pedimos que se tratara a todo el mundo en casos de salud pública y de procesos que pudieran conllevar un riesgo para la salud”, explica. La OMC, que agrupa a todos los colegios de médicos de España, reiteró esta petición en sus primeras reuniones con el nuevo ministro, apunta Rodríguez Sendín. “Por razones obvias, no se puede discriminar a nadie por razones de salud. Se rompió esa tradición que forma parte del humanismo médico y del humanismo cristiano de forma injustificada, en una decisión poco meditada”, añade.

Dos años y medio fuera del sistema

El 20 de abril de 2012, la entonces ministra de Sanidad, Ana Mato, anunció que no bastaría con estar empadronado para obtener la tarjeta sanitaria, sino que se exigiría la residencia fiscal. Este cambio dejaba fuera del sistema a las personas en situación irregular, que solo podían acceder a urgencias, maternidad y cuidados de los niños, la asistencia básica asegurada a cualquier persona. La medida entró en vigor en septiembre de ese año. Hoy, su sustituto al frente del ministerio, Alfonso Alonso, ha rectificado en parte esta medida al anunciar que los sin papeles volverán a tener derecho a la atención primaria pero no recuperarán la tarjeta sanitaria que les daría acceso a las recetas médicas, las pruebas diagnósticas o la atención especializada. Han sido, pues, dos años y medio en el que los sin papeles han estado fuera del sistema.

¿A cuántas personas afectaba la medida?

No está claro. En 2012 este diario calculó que había en España 153.469 inmigrantes irregulares. No obstante, la cifra puede ser muy superior dado de que no hay datos oficiales y algunas ONG elevaron la cifra hasta casi un millón de personas. El 31 de agosto de 2012, el Gobierno anunció que retiraba 910.342 tarjetas concedidas desde 2002, aunque de unas 500.000 no consta si sus titulares residían en España. En 2013 el Gobierno cuantificó en 873.000 las tarjetas de extranjeros residentes en España que habían sido finalmente dadas de baja.

Para seguir teniendo atención sanitaria, no solo se les exigía estar empadronados, sino también estar cotizando a la Seguridad Social. Además, el decretazo dejó fuera a otro colectivo, el de los familiares de extranjeros que pidieron la residencia por reagrupación familiar y la obtuvieron después de las medidas. A los inmigrantes irregulares solo se les daba la opción de pagar por los servicios, contratar un seguro o recurrir a las organizaciones que tienen programas gratuitos.

Pero el sistema para que pudieran pagar sanidad pública no llegó hasta un año después, en septiembre de 2013. Se trata de un convenio (una especie de seguro) que cuesta 60 euros al mes para las personas de 18 a 64 años, y 157 si exceden esa edad.

¿Desde cuándo tenían tarjeta sanitaria?

En el año 2000 y bajo un Gobierno también del PP —presidido por José María Aznar— la Ley de Extranjería abrió las puertas a los inmigrantes en situación irregular a la tarjeta sanitaria con el único requisito de que estuvieran empadronados. La ley establecía que los extranjeros que se encontraran en España inscritos en el padrón “tienen derecho a la asistencia sanitaria en las mismas condiciones de los españoles”. Hasta 2000 solo se les reconocía el derecho a la atención de urgencias, embarazo, parto y postparto, y los cuidados a los menores.

¿Cuánto se pretendía ahorrar?

Ana Mato aseguró que aspiraba a ahorrar unos 500 millones de euros, aunque nunca se informó de sus efectos reales. Este periódico calculó que supondría un ahorro aproximado de 240 millones, en lugar de los 500 previstos inicialmente por el Ejecutivo, tomando como base el gasto medio de un español en servicios sanitarios (1.600 euros).

¿Qué suponía para los irregulares?

A partir de septiembre de 2012, los inmigrantes sin papeles pasaron a ser atendidos exclusivamente en urgencias, maternidad y la atención infantil hasta los 18 años. Sanidad se comprometió a no dejar sin tratamiento a los enfermos crónicos o graves, aunque la atención debía financiarla el país de origen si existía convenio de colaboración. En caso de no haberlo, el inmigrante sería atendido sólo cuando el facultativo determinara un riesgo vital. Al no tener tarjeta, se cierra también el acceso a los medicamentos subvencionados por Sanidad.

¿Qué suponía para el sistema?

Según los expertos consultados por este diario, una saturación de las urgencias y una amenaza para el control de enfermedades infecciosas como la tuberculosis. La Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria inició una campaña contra el decreto, animó a los médicos a objetarante una medida “discriminatoria e injusta” y advirtió de que poner barreras a la atención médica ponía en riesgo la salud de estas personas y del resto de la población. En su anuncio de hoy, Alonso ha reconocido que se rectifica por “cuestiones de salud pública”, porque es “más práctico” y para “no saturar las urgencias”.

¿Se aplicó en todo el territorio nacional?

No. El Gobierno de Canarias rectificó el decreto  aunque parcialmente, ya que exigía a los inmigrantes que demostraran que cobraban menos de 532 euros al mes y que estaban empadronados desde hace más de un año. En Euskadi se expide una tarjeta que garantiza la universalidad de la sanidad para los indocumentados y cuyo uso el Gobierno, tras un auto del Tribunal Constitucional favorable, circunscribió a este territorio. En Andalucía fueron más allá y mantuvieron el mismo protocolo de actuación sanitario de antes de entrar en vigor el decreto. También Asturias y Cataluña siguieron dándoles tarjeta sanitaria.

Además otras cuatro comunidades, Castilla y León, la Comunidad Valenciana, Galicia y Navarra, tratan de proporcionarles asistencia, aunque a través de fórmulas administrativas y programas específicos. En resumen, solo nueve comunidades aplicaron el decreto a rajatabla: Baleares, Canarias, Cantabria, Castilla-La Mancha, Extremadura, La Rioja, Madrid, Murcia y Aragón.

¿Por qué los hombres nunca se acuerdan de nada?

¿Quién no ha visto alguna vez la cara de póker de un hombre cuando, en una animada charla entre amigos, alguna fémina le espeta la fatídica pregunta: “¿Te acuerdas de…?”. Por mucho que rebusque el apurado caballero, las puertas de su memoria permanecerán herméticamente cerradas para ese recuerdo. Su locuaz interlocutora recurrirá a todo tipo de detalles en un intento de que el pasado regrese a la conciencia masculina. La escena se volverá a repetir en una reunión familiar, en la intimidad del hogar y también en el trabajo con idéntico resultado: el olvido. De acuerdo, no pasa siempre ni con todos los hombres, pero es un suceso que las mujeres, a menudo, se quejan de revivir.

¿Realmente es cierto que ellas tienen mejor memoria que ellos? Que existen diferencias entre el cerebro masculino y el femenino se ha demostrado en numerosas investigaciones, y es sobradamente conocido que los varones tienen mayor capacidad espacial mientras que las mujeres tienen más desarrolladas las áreas del lenguaje. Pero en el caso de la memoria, las diferencias neurobiológicas no son tan claras.

El profesor de investigación Javier de Felipe, del Laboratorio Cajal de Circuitos Corticales, de la Universidad Politécnica de Madrid, reconoce diferencias biológicas, pero, en el campo de los recuerdos, pone el acento en la educación. “Aunque las cosas estén cambiando, generalmente la educación no es igual en ambos sexos y desde la infancia ya se les va conduciendo a unas diferencias de comportamiento y psicológicas”, explica.

Diferentes ensayos confirman el peso de la instrucción en la cimentación de la memoria; y en cómo el modo en que las madres cuentan las cosas a sus hijos influye, también, en la formación de recuerdos. “Esto no niega las diferencias biológicas, pero no son muy acusadas. Los hombres y las mujeres somos muy parecidos, siempre y cuando estemos educados de la misma forma. El resto son leyendas urbanas”, insiste De Felipe.

Pero existe un camino intermedio: que la educación recibida deje una huella física. “El cerebro es muy plástico, y si desde la infancia se educa en una dirección [la atención hacia el detalle y esfuerzo por registrarlo], al final también le afecta. Cuando nacemos, el cerebro prácticamente no tiene conexiones, pero cuando el niño empieza a interaccionar con el medio ambiente, con la familia, con sus padres y aprende a leer y a escribir comienzan a formarse una serie de circuitos que dependen mucho de su entorno. Si el ambiente está orientado hacía una dirección concreta, provocará un cambio. Y así sucede con una educación sexista”, prosigue el investigador.

El psicólogo Sergio García Soriano, que dirige talleres de bienestar y de género, también sostiene que el hecho de que las mujeres recuerden más cosas que los hombres es, sobre todo, consecuencia de la formación recibida. Si el descuido afecta a la fecha del aniversario o al cumpleaños de una persona, cabría aclarar, según el experto, que el dato no ocupa un lugar importante en la memoria del que olvida. “Y aunque no significa una falta de interés”, dice, “sí sugiere que algo ha cambiado en la relación”.

En cualquier caso, existen diferentes tipos de memoria y cada una aflorará en distintos momentos a lo largo de nuestra vida. “La memoria es inconsciente, aparece cuando se necesita”, anuncia el psicólogo. “En las consulta de pareja, queda patente que ellas tienen más memoria de situaciones y ellos dejan apartados estos detalles. Los hombres tenemos un sistema atencional unívoco, nos centramos en una cosa y luego pasamos a otra. Por el contrario, las mujeres tienen una memoria más circular, más emocional y engloban lo que sucedió y en qué contexto”.

Esta forma de memorizar depende de las conexiones neuronales que se han establecido con el feed back entre el cerebro y los actos y la educación. “Hay una ponderación entre lo biológico y educativo”, subraya. Por mucho que la ciencia intente justificar las diferencias con argumentos biológicos, siempre aparece la educación como explicación última a las diferencias entre sexos. García Soriano es directo: “No somos tan distintos, pero estamos metidos en unos patrones de lo masculino y lo femenino. Y no nos damos ni cuenta”.

El Gobierno devolverá la atención primaria a los inmigrantes sin papeles

Los inmigrantes que se encuentran en España en situación irregular volverán a tener derecho a la atención primara en el Sistema Nacional de Salud (SNS), pero no recuperarán la tarjeta que les fue retirada con la aprobación de la reforma sanitaria en 2012. El ministro de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Alfonso Alonso, defiende esta decisión, que supone una rectificación política del Gobierno, por “cuestiones de salud pública”, porque es “más práctico” y para “no saturar las urgencias”.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha lanzado el mismo mensaje: “Parece más sensato y más razonable que la atención primaria se haga en los ambulatorios para que, entre otras cosas, no se colapsen las urgencias”. “Ya se estaban haciendo algunas cosas en algunas comunidades y se trata de una regulación útil que sirva a todos los territorios de España”, ha añadido Rajoy durante una rueda de prensa conjunta con el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk.

“Lo vemos ya con mucha claridad y trabajamos en eso, estamos dispuestos a dar un paso, creo que no tiene sentido que no puedan ser atendidos en atención primaria”, ha anunciado el titular de Sanidad en una entrevista a Efe cuando ya están convocadas las elecciones municipales y en 13 autonomías, más Ceuta y Melilla. Sin embargo, manifiesta estar “completamente en contra” de que los sin papeles sean titulares de una tarjeta sanitaria que “les daría un derecho en Europa que no existe en ningún otro país”.

Alonso no es partidario de retirar otras medidas de la reforma como el copago farmacéutico pese a que, según el Gobierno, la economía se está recuperando, porque España siempre ha tenido un gasto en medicamentos “muy elevado” y hay que “seguir siendo muy exigentes en su control”.

Para hacer frente al coste de los tratamientos innovadores que puedan surgir en un futuro cercano para enfermedades como el cáncer o la diabetes, tal y como ha ocurrido con la hepatitis C, adelanta que el Ministerio de Hacienda trabaja en la creación de un fondo que financie el gasto autonómico en farmacia, que no podrá superar el PIB.

Este fondo, explica el ministro, no incluirá la financiación de los 727 millones destinados a costear los nuevos fármacos para la hepatitis C porque se trata de “una situación excepcional” que requiere “una solución excepcional”.

Respecto a la posibilidad de abrir un debate sobre las patentes de los medicamentos para abaratar los precios, Alonso cree que “el discurso facilón de demonizar a la industria no lleva a ningún lado” y avisa: “No íbamos a tener los avances que hemos tenido hasta ahora”.

No obstante, pide un esfuerzo a la industria farmacéutica para que se garantice la incorporación de los nuevos tratamientos a la sanidad pública con “un horizonte presupuestario asumible” y “estable”.

“Ojalá salgan mañana innovaciones importantísimas para la diabetes o para el cáncer y nuestro problema sea cómo lo pagamos; bendito problema”, enfatiza.

Defiende que asegurar la equidad en el SNS es una de las “más importante razones de ser del Ministerio”, ya que reconoce que hay diferencias en el acceso de los ciudadanos a las prestaciones sanitarias dependiendo de la comunidad autónoma en la que vivan.

Para conseguir esa igualdad, Alonso aboga por dotar al Consejo Interterritorial de Salud de mayor poder para que sus decisiones “sean realmente ejecutivas”. Actualmente, en este órgano en el que están representados el Gobierno y las comunidades, se aprueban acuerdos y estrategias nacionales que “se suponen que son comunes” pero sin ningún mecanismo que garantice “la lealtad” de su cumplimiento.

“En algunas decisiones damos mucha amplitud y quizás tienen que ser más ejecutivas”, dice Alonso, quien pone como ejemplo el cribado de cáncer de colon, implantado en unas comunidades y en otras, no. Asimismo, anuncia que se adoptarán medidas para eliminar las dificultades en la derivación de pacientes a los centros de referencia de determinadas enfermedades y entre las autonomías.

Ante las críticas de la Organización Médica Colegial (OMC) a que las enfermeras puedan indicar medicamentos no sujetos a receta médica, Alonso pide a los médicos que “no arrimen el ascua a su sardina” y que “no sientan miedo” porque los profesionales de la enfermería no quieren “meterse en el terreno de otro, ni asumir responsabilidades que no les corresponden”.

“Nosotros no vamos a dar luz verde a una prescripción enfermera; para decirlo de una manera explícita: aquí prescribe quien diagnostica”, matiza en alusión a los médicos.

En la entrevista, Alonso recuerda que el grupo popular en el Congreso registró una proposición de ley para reformar la ley del aborto con el fin de que las menores no puedan interrumpir su embarazo sin el consentimiento paterno, mientras espera que el Tribunal Constitucional se pronuncie sobre el recurso que el PP presentó contra la ley actual.

La decisión del alto tribunal marcará, según Alonso, “la necesidad legislativa y entonces es cuando habrá que dar una respuesta”. Preguntado por la posibilidad de alcanzar un pacto de estado por la sanidad, el ministro apuesta por “un pacto de estado de los hechos” porque, a su juicio, ya existe una “hoja de ruta” en la que todos los partidos “están de acuerdo” y que fue aprobada en el Congreso.

Tanto en este ámbito como en el de la ley de la dependencia, Alonso asegura que aunque “la tentación” de utilizar estos temas políticamente es “irresistible”, porque es lo que más le preocupa a la gente, “el que tiene la responsabilidad trabaja y hay más comprensión de la que parece”. “Yo no he venido aquí a montar broncas con la oposición; yo intento tener un buen ambiente con ellos y un clima para construir. Vamos a ver si eso es posible y lo hacemos con sinceridad”, apostilla.

Tres regiones no tienen cribado de cáncer de colon

Castilla-La Mancha, Extremadura y Asturias son las únicas tres comunidades autónomas que aún no cuentan con programas de detección precoz del cáncer colorrectal en marcha, según la Red de Programas de Cribado de Cáncer. Esta prueba, un análisis de sangre oculta en heces, ayuda a identificar el tumor en sus estadios más iniciales, lo que permite curarlo —medido en supervivencia a los cinco años— en un 90% de los casos, frente a las tasas medias actuales que rondan el 65%, como apunta el Grupo Español de Tratamiento de Tumores Digestivos. El tratamiento ha encontrado en los medicamentos personalizados un sensible impulso en los últimos años.

En España se diagnostican al año unos 31.000 nuevos enfermos, periodo durante el que mueren 14.000 pacientes. Es la neoplasia más común en la suma de ambos sexos (la tercera en hombres y la segunda en mujeres).

Estas tres comunidades no se han ajustado, de momento, a la recomendación que acordaron el Ministerio de Sanidad, las autonomías y las sociedades científicas en 2009 como parte de la Estrategia del Cáncer del Sistema Nacional de Salud, que contemplaba alcanzar en 2015 una cobertura mínima del 50% de la población indicada para ser atendida, los hombres y mujeres de entre 50 y 69 años.

No todos los casos son equiparables, indica Dolores Salas, coordinadora de diagnóstico precoz en colon de la Red de Programas de Cribado de Cáncer, una entidad integrada por los responsables de los programas de las comunidades autónomas que monitoriza la implantación de los planes en España.

Asturias tiene previsto comenzar las pruebas de detección este año. Extremadura inició un plan piloto en el año 2011, con un grupo de población reducido, y una vez acabado, en lugar de extenderlo, lo paralizó. En Castilla-La Mancha, “lo están estudiando”, comenta la especialista en cribado de cáncer de colon.

Dolores Salas se muestra optimista a pesar del retraso en estas tres regiones. “Estamos mejor que estábamos”. Y destaca especialmente el caso de Madrid que, como Andalucía, comenzaron el año pasado sus programas, lo que implica un elevado volumen de pacientes por su peso poblacional. En estos momentos, aunque los datos no son oficiales, la especialista calcula que entre los distintos servicios de salud que ya cuentan con el cribado, la cobertura ronda entre el 30% y el 35% de la población diana, que son 11 millones de habitantes en toda España. “Hemos dado un salto de 10 o 15 puntos, y esto son muchas personas”, comenta.

En noviembre, el Ministerio de Sanidad incorporó a la cartera de servicios el cribado y dio un plazo de cinco años a las autonomías que no hubieran empezado para comenzar a hacerlo, “en este caso, ya no se trata de una recomendación, sino que es obligatorio”, indica Salas. En 2024 la cobertura debe de alcanzar el 100%, una tasa en la que ya están País Vasco, Cantabria, La Rioja y la Comunidad Valenciana.

“Nos estamos volcando en la prevención”, añade Fernando Carballo, del Grupo Español de Tratamiento de Tumores Digestivos, “pese a los avances en el tratamiento, los programas de cribado son infinitamente más rentables en dinero, cantidad y en calidad de vida”. Carballo, que también preside la Sociedad Española de Patología Digestiva, explica que los esfuerzos se están concentrando en concienciar a la población de la importancia de someterse a estas pruebas. “Es algo parecido a lo que sucedió hace unos años en la mama, no hay que tener miedo al diagnóstico precoz”, sostiene.

 

Sobre el dolor

Contradiciendo el pudor con el que generalmente se afronta la confesión de una enfermedad terminal, en los últimos tiempos dos grandes personajes han decidido contar su experiencia ante la cercanía de su muerte.

Por un lado, el prestigioso neurólogo Oliver Sacks ha publicado en los principales periódicos del mundo una emotiva carta de despedida al serle diagnosticado un incurable cáncer de hígado. Por otro, el escritor sueco Henning Mankell comenzó a describir en público la evolución de su enfermedad, también cáncer, si bien desde la esperanza y “desde la perspectiva de la vida”. Los dos habían escrito mucho sobre la muerte. Oliver Sacks, historias de sus pacientes que han contribuido a un mayor conocimiento y aceptación social de los trastornos neurológicos. Henning Mankell lo ha hecho desde una atalaya muy distinta, la de la novela negra. Aunque fue Sacks quien dijo que le interesaban “en el mismo grado las enfermedades y las personas”, no dudo de que Mankell suscribiría esa frase, si bien interpretando como enfermedad los males morales de la época.

Asumiendo con admirable serenidad y lucidez, no exentas de coraje, que les quedan pocos meses de vida, estos dos leones de la escritura han decidido aprovecharlos al máximo para dejar claras sus cuentas con el mundo, terminar las tareas importantes aún pendientes y prescindir de lo superfluo. Por encima del miedo ante la extinción, ambos se muestran agradecidos y satisfechos de la plenitud de su existencia, de los amores y amigos que han tenido, de los libros escritos y leídos, de los viajes…, en fin, de la vida.

Y ninguno de ellos menciona el miedo al dolor, quizá convencidos de que no lo sufrirán, de que, en caso necesario, la química de los sedantes ha avanzado lo suficiente para suprimirlo y no endurecer su agonía.

Espero que no se considere una fatuidad afirmar que, por el contrario, un alto porcentaje de personas no tenemos tanto miedo a la muerte como a la enfermedad y al dolor, que no nos asusta tanto el fin como que pueda presentarse de forma insidiosa y lacerante. Uno no puede esperar que alguien detenga el proceso que conduce a la muerte, que nos derretirá como se derrite el hielo, pero sí podemos confiar al menos en que un sistema sanitario moderno y generoso nos permita morir asistidos con los adecuados remedios paliativos. Puede que un enfermo no conserve su memoria, arrasada por el alzhéimer, y no sepa quién es ni tenga conciencia de su final, pero la sensibilidad al dolor es lo último que se pierde. Y siempre hace daño.

Y no me refiero al dolor que sirve de chivato somático para alertar de que algo no funciona bien en el organismo, ni tampoco al dolor moral o al generado por la depresión o por el miedo a la soledad. Me refiero al dolor físico que hurga en las terminaciones nerviosas, en las heridas o en las llagas cuando el daño ya está localizado. Me refiero incluso al dolor tabernario del cólico estomacal y de las pirañas en el estómago que acaban con las fuerzas y el buen humor; al dolor municipal de la hernia en las cervicales que impide la concentración ante el libro o el ordenador y reduce la eficacia profesional; a la molestia permanente de las diferentes artrosis en las articulaciones que termina por agriar el carácter de quien la padece; a la migraña crónica que aplasta el optimismo, huye de las luces del mundo y solo halla consuelo en las penumbras del abismo; al dolor medieval del traumatismo o del desgarro que aísla y ciega para apreciar cualquier belleza alrededor…

Llegados a un punto irreversible, el dolor físico no tiene ninguna utilidad; todo lo contrario: nos animaliza, nos va despojando de todo aquello que nos hace humanos. Sus ataques impiden la reflexión en calma, destierran la importancia de la relación social al convertir la llaga en el centro de atención, exigen dedicación plena, desplazan los demás intereses a un rincón y desvirtúan la personalidad de quien lo soporta. En sus últimos versos, Rainer María Rilke, atormentado por el dolor, se pregunta: ¿Soy todavía yo, el que arde allí desconocido? / No arrastro adentro los recuerdos. / Oh vida, oh vida: estar afuera. / Y yo entre las llamas. Nadie me conoce.”

Este sufrimiento somático casi siempre resulta estéril y sería conveniente desterrar definitivamente algunos residuos de su prestigio, en parte heredados del “parirás con dolor” bíblico, que consideran que el padecimiento endurece o purifica o marca un camino místico hacia no sé qué paraísos. Las religiones monoteístas han tenido su cuota de responsabilidad en esta dudosa reputación cuando, incapaces de encontrar una razón que justificara su existencia, lo pusieron a su servicio: el desdén hacia el cuerpo era una forma de destacar la primacía del alma.

Como se intuye en los textos de Sacks y de Mankell, la seguridad de que se puede esquivar el dolor físico contribuye a aceptar el fin con una mirada serena que nos permita seguir siendo hasta el final nosotros mismos. Dada la energía del vagido original que lanzamos cuando el aire llega por primera vez a nuestros pulmones, se diría que entramos a la vida atravesando una cortina de dolor. Pero sería formidable salir de la vida libres de esa carga.

Eugenio Fuentes es escritor. Su última novela es Si mañana muero (Tusquets Editores).

TSJPV aumenta la indemnización un trabajador de AHV fallecido

El Tribunal Superior de Justicia del País Vasco (TSJPV) ha aceptado el recurso de la viuda e hijos del trabajador R.F.G. a la Sentencia del Juzgado de lo Social número 9 de Bilbao, que condenó a Cofivacasa a indemnizar con 105.133,52 euros a los familiares del ex trabajador de Altos Hornos de Vizcaya (AHV) , fallecido en octubre de 2013 como consecuencia de un mesotelioma pleural, con enfermedad profesional reconocida. El alto tribunal vasco aumenta la indemnización a 258.331,07 euros.

Según ha informado  la Asociación de Víctimas del Amianto de Euskadi (ASVIAMIE), R.F.G., nacido en 1950, trabajó en Altos Hornos de Vizcaya de 1975 a 1985 como soldador, manipulando amianto que recubría la tuberías o al reparar las corazas de los hornos o al utilizar prendas ignífugas, sin que conste la entrega por AHV de mascarillas, ni equipos de protección respiratoria, ni la realización de reconocimientos médicos específicos en relación al amianto. Más tarde, pasó a ocupar puesto de vigilante de la Depuradora de la Colada.

En 2012 se le diagnosticó un mesotelioma pleural, falleciendo en octubre de 2013, después de presentar una demanda reclamando daños y perjuicios.

El TSJPV considera que la indemnización fijada por el Juzgado de lo Social Nº 9 a raíz de la muerte (de 86.018,34 a favor de la viuda y 9.557,79 por cada uno de los hijos) elimina el derecho del trabajador en vida a ser indemnizado por daños. Entiende que el enfermo tenía derecho a una indemnización por secuelas de daño moral, complementarios a la Incapacidad Permanente, quedando incorporado a su patrimonio, el posterior fallecimiento, no eliminaba ese derecho.

Por esta razón, sus familiares tienen un doble derecho indemnizatorio: un derecho adquirido por sucesión hereditaria, en relación con los daños padecidos por la víctima mientras vivía y un derecho propio, como perjudicados por un deceso que trajo causa de un incumplimiento de las obligacionespreventivas del empresario.