Qué dice el ‘brick’ de la leche

A las vacas les estimula escuchar música, y son animales curiosos, tranquilos y sociales, a los que les gusta el buen trato. Sí, estos rumiantes herbívoros también son sibaritas, aunque no estemos acostumbrados a aplicar estos adjetivos a animales destinados a la explotación. Al fin y al cabo, los animalistas, como Carmen Méndez, presidenta de la Asociación Defensa Animal (ADDA), se quejan de que “son animales a los que se les considera meras máquinas de producir y no seres vivos con unas necesidades físicas y emocionales”. Por eso nos vamos a preocupar por el grado de felicidad de las vacas cuya leche bebemos, pero también de por su valor nutricional.

Un vaso de leche contiene calcio, proteínas, minerales y vitaminas, pero si proviene de una vaca feliz, ingerimos “entre tres y cinco veces más ácidos Omega 3, un menor contenido en grasas saturadas, más vitamina E y beta-caroteno”, según explica Guillermo Martínez, veterinario y gerente de una explotación ecológica de vacas lecheras en Galicia. Cuando hablamos de “vaca feliz”, nos referimos al grado de bienestar del animal, al que la propia Federación Internacional de Lechería y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) instan con esta aseveración: es necesario evitar, a las vacas lecheras, dolor, temor, malestar o incomodidad, así como permitirles desarrollar un comportamiento acorde a su naturaleza (caminar o relacionarse con otras vacas).

Investigadores de la Universidad de Newcastle (Reino Unido) han revelado que las vacas lecheras que pastan en la naturaleza producen una leche de mejor calidad que las que se alimentan con pienso o permanecen estabuladas (colocadas en batería y sin apenas movimiento). El profesor Gillian Butler, autor del estudio, cuyos resultados se publicaron en la edición en línea de Journal of Science of Food and Agriculture, insiste: “Lo que es diferente en esta investigación es que muestra claramente que en las granjas ecológicas, dejar que las vacas pasten naturalmente, usando una dieta con forraje, es la razón más importante para las diferencias en la composición de la leche ecológica y la convencional”. Nos referimos a la leche proveniente de vacas que se han alimentado de pasto y no de pienso, cuyos beneficios, según el Instituto Danés de Investigaciones Agrarias y la Universidad de Newcastle, resultan en una mayor cantidad de antioxidantes y ácidos grasos Omega 3. Otras investigaciones van más allá, como esta de la Universidad de Psicología de Leicester, que afirma que poner música a las vacas repercute en la calidad de la leche.


 

“Quiero leche ecológica”

Las granjas ecológicas de vacas lecheras cumplen la normativa europea para aplicar en sus productos lácteos el sello de la hojita verde, que acredita cosas como que por cada dos vacas se dispone de una hectárea de terreno o que tienen una alimentación ecológica (sin organismos genéticamente modificados o productos químicos). La leche con estas rúbricas cuesta un 15 % más que el resto. Y es que las explotaciones de vacas lecheras ecológicas son escasas debido a los costes que conllevan para los ganaderos, que deciden que sus rumiantes coman en pastos naturales o caminen a diario. Por otro lado, la producción de este tipo de explotaciones es más escasa que las que cuentan con más vacas que no salen a comer en los prados y permanecen estabuladas (ganadería intensiva). Por esa razón los consumidores españoles tienen a su alcance un escaso y más caro número de productos lácteos ecológicos, con el logotipo de la hoja verde (imagen, a la derecha).

CÓMO INTERPRETAR LOS SELLOS VERDES DE LA LECHE

“No quiero leche ecológica”

En ese caso, sepa que la normativa europea recoge en los artículos 10 al 35 del reglamento 1169/2011 la obligatoriedad de mencionar las siguientes indicaciones en la etiqueta de un alimento:

  • La denominación del alimento.
  • La lista de ingredientes.
  • Todo ingrediente o coadyuvante tecnológico que cause alergias o intolerancias y se utilice en la fabricación o la elaboración de un alimento y siga estando presente en el producto acabado, aunque sea en una forma modificada.
  • La cantidad de determinados ingredientes o de determinadas categorías de ingredientes.
  • La cantidad neta del alimento.
  • La fecha de duración mínima o la fecha de caducidad.
  • Las condiciones especiales de conservación y/o las condiciones de utilización.
  • El nombre o la razón social y la dirección del operador de la empresa alimentaria.
  • El país de origen o lugar de procedencia.
  • El modo de empleo en caso de que, en ausencia de esta información, fuera difícil hacer un uso adecuado del alimento.
  • La información nutricional.

El código de barras no nos dirá gran cosa, pues a diferencia de los números del huevo, solo aporta información sobre la clase de producto que es y su presentación (cantidad, promoción, si va con obsequio, etcétera). El nutricionista Giuseppe Russolillo, presidente de la Fundación Española de Dietistas-Nutricionistas (AEDN), desglosa la información nutricional que encontramos en un cartón de leche:

- Valor energético. “Se mide en calorías. Necesitamos energía para vivir. El problema viene cuando consumimos más de la que gastamos, pues puede provocar obesidad, riesgo vascular o diabetes. Junto a esta cifra, encontraremos el porcentaje de las necesidades energéticas que cubre cada alimento. Las versiones desnatadas y semidesnatadas tienen menos calorías, pero yo bebo leche entera. Si no tienes obesidad, patologías cardiovasculares o factores de riesgo asociados, no hace falta pasarse a otras. A no ser que ya tengas más de 50 años y quieras hacerlo por prevención”.

- Grasas (totales y saturadas). Es el nutriente que aporta un mayor valor energético (9 kcal por gramo), por lo que su valoración está muy asociada al apartado anterior. “Yo este punto me lo saltaría. No va a haber gran diferencia entre las leches enteras de mayor o menos grasa. Además, aunque las grasas saturadas se asocian a males como las enfermedades cardiovasculares o el colesterol, su fuente principal reside en carnes, embutidos, quesos y bollería industrial. La leche no es una fuente de grasas saturadas relevante”.

- Hidratos de carbono (totales y azúcares). Los hidratos de carbono pueden ser complejos o libres (azúcares). Estos últimos, menos beneficiosos para la salud, son los que contiene la leche. “Sin embargo, la lactosa no tiene un índice glucémico tan alto como la glucosa. Al estar mezclado con proteínas y grasas, se enlentece la absorción”. Es decir, no es una cifra preocupante. A no ser que sea usted intolerante (es este apartado el que provoca las alergias).

- Proteínas. “Son necesarias para reconstruir tejidos. Su valor biológico crecerá si las completamos con cereales, pues aportan a la ración de leche (y proteínas) un aminoácido necesario”.

- Calcio. Es el elemento clave de la ficha nutricional de la leche, fundamental para la remineralización ósea. “La leche es la más importante fuente de calcio, ya que el modo en que mejor se absorbe el elemento es al mezclarse con lactosa, fósforo y vitamina D”.

- Vitamina D. Ayuda a absorber el calcio. Solo está presente en las leches enteras, pero las desnatadas o semidesnatadas emplean fórmulas enriquecidas. Los beneficios son múltiples, pero Russolillo recuerda: “Para que consumir vitamina D sirva de algo debemos exponernos al sol en horas no agresivas, pues es el modo en que se activa su funcionamiento”.

En cuanto a la sal, no se preocupe, pues sus índices son nimios. Con la leche de vaca, (casi) todo son ventajas.

Una marea de paraguas inunda Lleida a favor de la sanidad pública

Acompañaba la lluvia hasta debajo de las piedras ayer en Cataluña. Pero ni el aguacero desalentó al más de un millar de personas que se citaron ayer en la ciudad de Lleida desde todas partes de la comunidad —hasta seis autobuses salieron de Barcelona, Tarragona y Girona— para manifestarse contra la creación del nuevo consorcio que unificará toda la sanidad pública de la provincia. Bajo una nube de paraguas, una marea de batas blancas y paraguas clamaba ya entrada la tarde en defensa de la sanidad pública y exigía a la Generalitat que frene el nuevo consorcio, formado por el Servicio Catalán de la Salud (Catsalut), el Instituto Catalán de la Salud (ICS), el Instituto de Recerca Biomédica y la Universidad de Lleida, y cuya puesta en marcha se prevé para principios de 2015.

Pese a que el tiempo jugaba en contra, medio centenar de personas se subieron ayer a mediodía en Barcelona al autobús que fletó la Plataforma por el Derecho a la Salud (PDS). En el bus, miembros de CC OO, la PDS y la plataforma SAP Muntanya compartían la idea que el consorcio es “la prueba piloto” de la Generalitat para cambiar el modelo sanitario. “Este es el primer experimento para privatizar y mercantilizar toda la sanidad”, apuntaba Joan Carles Gallego, secretario general de CC OO. “Han cogido el territorio más débil y lo están probando”, concluía Pep Martí, portavoz de la PDS.

A su llegada a Lleida, centenares de personas los recibieron a las puertas del Arnau de Vilanova para iniciar la marcha hasta el centro de la ciudad. Desde ahí, los manifestantes caminaron por las calles al grito de “No al consorcio”. A su paso por la sede de ERC, la comitiva chilló gritos de “culpables” y prosiguió hacia la sede de CiU, donde finalizaba la marcha. Allí, los manifestantes colgaron un cartel del consejero de Salud, Boi Ruiz, y lo acusaron de querer desmantelar los servicios públicos.

Cuarenta y ocho horas antes de la manifestación, el delegado de la Generalitat en Lleida, Ramon Farré, anunció una modificación en los estatutos definitivos del futuro consorcio sanitario para impedir que en el futuro puedan entrar entidades privadas sin ánimo de lucro, posibilidad que sí contempla el redactado actual.

La plataforma Marea Blanca, que lleva nueve meses de movilizaciones y ha recogido más de 38.000 firmas contra el consorcio, considera el cambio anunciado una mera operación de cosmética que no rectifica el carácter privatizador del nuevo ente. En este mismo sentido se pronunció ayer el secretario general de la UGT de Cataluña, Josep Maria Àlvarez, para quien la movilización popular será clave obligar a la Generalitat a retirar el proyecto de consorcio. La plataforma Marea Blanca tenía la esperanza de que la Universitat de Lleida ralentizara la creación del futuro consorcio, pero hace tres días su consejo de gobierno aprobó por 27 votos a favor y 12 en contra, integrarse en el ente sanitario.

Los manifestantes, entre los que había políticos como Joan Herrera y Marta Ribas, de ICV), denunciaron que el nuevo ente abrirá la puerta a la privatización y alertaron de que, pese a que se trata de un consorcio público porque todos los centros que lo conforman son de la Generalitat —entre ellos, el hospital Arnau de Vilanova, perteneciente al ICS—, la nueva figura jurídica estará sujeta a menos controles públicos.

Sanidade abandona cientos de fármacos en un psiquiátrico sin uso

El viejo hospital ourensano Doctor Cabaleiro Goás, sin uso desde enero de 2012, cuando la Consellería de Sanidade ordenó su clausura definitiva pero abierto a cualquiera que pase por el lugar, guarda entre sus muros cientos de medicamentos psiquiátricos que únicamente se dispensan bajo receta, material sanitario sin estrenar abandonado y documentación de trabajadores repleta de datos privados. La práctica totalidad de las puertas exteriores de los edificios del complejo, ubicado en el término municipal de Toén, están abiertas, lo que permite recorrer unas instalaciones que, aunque fueron desmanteladas, todavía guardan sorpresas. En la farmacia que dispensó medicinas a los internos, hay cientos de pastillas de una treintena de marcas, en su mayoría destinadas al tratamiento de enfermedades psiquiátricas.

La lista es larga: anticonvulsivos para trastornos bipolares, antitiroideos, antidepresivos para trastorno obsesivo-compulsivo, neurolépticos, antagonistas opiáceos para desengancharse de drogas, antiepilépticos, cápsulas contra el párkinson, psicotrópicos para ataques de pánico, antipsicóticos, ansiolíticos inductores del sueño, corticoides contra la esquizofrenia como la carbamazepina —que, según el Vademecun, puede provocar fuertes reacciones alérgicas—, e incluso medicamentos destinados a combatir los efectos del cáncer de mama. En la misma farmacia y a disposición de cualquiera que entre al edificio por la puerta principal, también hay preparados médicos en polvo, jarabes, agujas y jeringuillas. Además, en algún almacén de los sótanos carcomidos por la humedad todavía se conservan cajas de material sanitario sin estrenar, como goteros, vías o pañales.

Las medicinas no son los únicos vestigios del antiguo sanatorio que permanecen impasibles al paso del tiempo y de la lluvia que se cuela por las ventanas, abiertas de par en par en habitaciones y despachos. En las oficinas que ocupaban los sindicatos todavía se almacenan contratos repletos de datos privados de trabajadores, algunos firmados hace una década, durante el último mandato del expresidente de la Xunta Manuel Fraga.

Los archivadores que han resistido mudanzas y robos, también contienen cuadrantes de turnos laborales, solicitudes de vacaciones destinadas a la gerencia o informes sindicales. Revolviendo en las cajas que salpican otras estancias del psiquiátrico abandonado Doctor Cabaleiro Goás, en las afueras de Ourense, aparecen detalladas nóminas de empleados de diversas épocas: algunas recientes, de años previos al cierre definitivo, pero otras se remontan a la década de los ochenta.

El club social (auditorio, cafetería, sala de exposiciones, biblioteca o capilla) fue concienzudamente tapiado con cemento y placas opacas. Pero allí, el gran portón metálico también está desbloqueado. Los muros que ciegan puertas y ventanas ocultan un enorme vertedero sanitario que alguien quiso disimular con bloques de cemento. Al otro lado se acumulan decenas de colchones en montículos, maquinaria hospitalaria de todo tipo, ordenadores, material asistencial para enfermos, manuales de aparatos radioactivos, memorias administrativas y mobiliario que convive con goteras, silvas, neveras de bar, listas de precios y cuadros pintados en las paredes por los enfermos.

No es la primera vez que la Xunta de Galicia tropieza con la custodia de material sensible en este hospital, inaugurado hace más de medio siglo como un referente del sector, pero paulatinamente abandonado. La ausencia de inversión condenó al centro al ostracismo en el que ahora está sumido entre zarzas, deposiciones de animales, humedades y saqueadores que han llegado a utilizar maquinaria pesada para derribar muros.

En agosto de 2009, con el hospital todavía en funcionamiento, durante el dispositivo de búsqueda de Laura Alonso —una joven de un pueblo cercano asesinada por su novio— se permitió el paso al sótano de un edificio que entonces ya había sido clausurado por su deplorable estado. Y los voluntarios que buscaban a la chica se toparon con expedientes de pacientes de los años setenta en los que se detallaba pormenorizadamente datos personales, patologías, medicación y comportamiento social ante los observadores que vigilaban. La Consellería de Sanidade negó entonces que aquellos documentos pudiesen ser considerados expedientes o documentos oficiales.

Un lustro después del suceso que motivó la apertura de una investigación de oficio por parte de la Agencia Española de Protección de Datos, los 29.000 metros cuadrados que ocupan los diez edificios del complejo y los restos que hay en ellos, siguen sin vigilancia. La enorme finca de casi cuatro hectáreas tampoco tiene control perimetral alguno. Aunque las carreteras de acceso están bloqueadas con piedras o vallas, las puertas del sanatorio que guarda un comprometido dispensario de medicinas psquiátricas están plenamente abiertas.

Y en medio del abandono, la Administración no encuentra uso al complejo público. El psiquiátrico fue levantando en un monte comunal cedido por los vecinos del municipio de Toén bajo dos condiciones: uso exclusivamente sanitario y contratos para los habitantes de la zona. Tras la clausura, Sanidade negoció una cesión gratuita a la empresa Aspanas Termal, que propuso crear un espacio para rehabilitación y terapia de personas discapacitadas. Los comuneros rechazaron la idea porque, en su opinión, no era un proyecto sólido.

Revolución española en la UCI

A Pedro Villalta no es fácil encontrarle tumbado en el sofá. Por las mañanas trabaja como enfermero en el Hospital Universitario de Móstoles, por las tardes atiende su clínica de podología; “entre horas” ultima su doctorado en la Universidad Complutense de Madrid y aún tiene tiempo para desarrollar su particular faceta de inventor.

Este castellano-manchego ya ha ideado dos prototipos sanitarios -uno de ellos con patente internacional- que podrían ayudar en buena medida a mejorar los cuidados y la calidad de vida de los pacientes.

Como todo buen creador, a Villalta la inspiración le encontró trabajando. “Una de las cosas que se ven a menudo en las unidades de cuidados intensivos, donde he estado prácticamente toda mi carrera, es la anemia iatrogénica del paciente crítico”, explica. Este problema, aclara, se debe a los continuos análisis que deben realizarse estos pacientes y a que parte de esas muestras deben desecharse para que los resultados sean fiables.

Pensando en que tenía que haber una solución para estos pacientes, Villalta no dejó de dar vueltas a su cabeza hasta que, tras varios estudios y prototipos, ideó la válvula anti-desecho de sangre, que se coloca entre el sistema de suero y el catéter y, mediante dos válvulas de seguridad, permite extraer sólo la sangre necesaria para el análisis, ni una gota más. Pero esta no es la única ventaja de la válvula, subraya: “También permite reducir las infecciones asociadas al catéter, porque se disminuye su manipulación y, además produce un ahorro en los costes, ya que se utilizan menos jeringas que del modo convencional”, aclara.

Con el prototipo en la mano, Villalta acudió a la oficina de patentes, donde tras los pertinentes pasos burocráticos, consiguió la licencia internacional. “Ahora estoy en conversaciones con varias empresas que están muy interesadas y están haciendo estudios de mercado antes de tomar una decisión”, señala.

Está en el mismo punto con otro de sus inventos, un protector facial para evitar las úlceras por presión en la cara. Como en el caso anterior, Villalta llegó a esta idea después de asistir al sufrimiento de muchos enfermos a su cuidado.

“En muchos pacientes con patología severa de la vía aérea, como la insuficiencia respiratoria aguda, es necesario utilizar una mascarilla de ventilación mecánica no invasiva”, explica el enfermero. “Lo que se pretende con esa técnica es proporcionar aire a presión al paciente, por lo que las mascarillas deben apretarse mucho para evitar fugas en la terapia, lo que genera unas úlceras por presión en la cara y nariz”, añade.

En ese caso, recurrió a sus conocimientos como profesional de la podología y pensó que estos enfermos podrían beneficiarse de una solución similar a la que se emplea para proteger los pies de los pacientes diabéticos. “Diseñé un protector facial, de silicona, que tiene forma de osito y se adapta a la frente, la mandíbula y los pómulos del paciente, permitiendo el uso de la mascarilla de ventilación y, a la vez, protegiendo su piel”.

El dispositivo, añade, también es útil para los pacientes que necesitan una CPAP domiciliaria, un dispositivo que se utiliza, por ejemplo, para tratar la apnea del sueño.

En este caso, tiene la patente nacional y espera que la industria decida apostar por un modelo que puede limitar una complicación importante de muchos enfermos críticos.

“Siempre estoy dándole vueltas a las cosas”, reconoce Villalta, que antes de prototipos sanitarios inventó otras aplicaciones para uno de sus grandes hobbies: el aeromodelismo. “En su día, diseñé un dispositivo para colocar una cámara a los aviones y poder grabar durante el vuelo, algo de lo que me acordé cuando vi los modernos drones”, señala el enfermero, que decidió empezar a pasar por la oficina de patentes espoleado por su director de tesis.

Por eso, también ha patentado un tapón flexible que ideó cuando asistió a un concierto. “Fui a una actuación con mi familia y me quitaron el tapón de la bebida a la entrada, por seguridad”, recuerda. “Fue un engorro porque entonces la bebida se podía derramar o, si la dejabas apoyada en algún sitio, era más fácil introducir de forma accidental o voluntaria alguna sustancia que pudiese contaminar la bebida, así que decidí diseñar algo”.

El prototipo ha sido reconocido como modelo de utilidad y Villalta ha comenzado a contactar con varias empresas de bebidas para proponerles su idea. “Me gusta darle una vuelta a las cosas, intentar mejorarlas, algo que no siempre es fácil, ya que estamos en una sociedad que se mueve por la inercia”, señala. “La clave para tener buenas ideas», concluye, es simple: sólo hay que “observar lo cotidiano”.

La válvula Villalta nació de la necesidad, dice su creador. “Hoy en día, si el paciente tiene canalizada una vía con un catéter, se suele aprovechar ésta para la extracción sanguínea, pero como ese catéter se usa también para inyectar medicación, para que la analítica sea fiable, se ha de desechar una cantidad de sangre, unos 10 cc, que no se puede volver a inyectar para evitar posibles infecciones. Está calculado que al mes podemos desperdiciar unos 500 cc de sangre, y con ello favorecer la aparición de anemias”, dice el enfermero. La válvula, que se conecta entre el catéter y la perfusión de suero, tiene dos compuertas de seguridad. Para usarla, hay que conectar una jeringa a una de ellas, la distal, y extraer 10 cc de sangre. Esta jeringa se deja conectada mientras se cierra la comunicación a través de un sistema de clampaje. Con otra jeringa y por la otra compuerta, se extrae la sangre necesaria para el análisis, se abre de nuevo la comunicación y se devuelve al paciente la sangre de la primera jeringa, que se iba a desechar.

¿Se parecerá 2015 a 2014?

Es probable que, donde usted vive, la temperatura, la nubosidad y la precipitación de mañana sean similares a las de hoy. Esta es una antigua fórmula para pronosticar el tiempo que los meteorólogos llaman la regla de la persistencia. Obviamente, no siempre funciona.

Durante el verano, y en zonas tropicales, esta regla es más confiable que durante el invierno en los países de clima templado, por ejemplo. Y antes funcionaba mejor que ahora. La variabilidad del clima ha aumentado, creando sorprendentes cambios en los patrones históricos de temperatura y precipitación. Pero este artículo no es sobre el clima. Es sobre los eventos que han desestabilizado al mundo en 2014 y la probabilidad de que persistan y nos afecten a todos el año próximo.

Esa probabilidad es baja. Lo más factible es que 2015 nos depare sorpresas muy diferentes a las de este año, e igualmente difíciles de prever. ¿Quién pronosticó, a finales de 2013, que en 2014 el Estado Islámico (EI), súbitamente convertido en una formidable fuerza militar, invadiría Irak? ¿O que Vladímir Putin invadiría Crimea, desestabilizaría Ucrania y que Occidente impondría a Rusia duras sanciones económicas? ¿Quién anticipó que la epidemia de ébola en África desataría el pánico mundial o que los precios del petróleo entrarían en caída libre? Nadie. Ni los gobiernos, sus militares y servicios de inteligencia, ni organismos internacionales como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional, ni los grandes bancos privados o empresas multinacionales, ni académicos, editorialistas o futurólogos. Nadie.

Por ello aplicar la regla de la persistencia al mundo de 2015 sería un error. Ciertamente ni el ébola, ni el EI ni la beligerancia de Putin desaparecerán en 2015. Pero no serán tan importantes como este año. Tristemente, en 2015 el ébola seguirá provocando víctimas, y si bien algunos países lograrán contener su expansión, en otros estallará con fuerza. Esto ya está pasando: mientras que en Liberia hay progresos, en Sierra Leona la epidemia se ha agudizado. Pero, afortunadamente, los peores cálculos sobre la letalidad de la crisis no fueron correctos. Los pronósticos eran de 10.000 nuevos casos cada semana, que escalarían hasta llegar, en enero de 2015, a 1,4 millones de nuevos infectados. Y cientos de miles de muertos. En realidad, hasta ahora han fallecido en todo el mundo 5.674 pacientes y el número total de casos es de 15.901. Las pérdidas económicas en África subsahariana, originalmente estimadas en 25.000 millones de dólares para 2015, ahora se calculan entre 3.000 y 4.000 millones de dólares.

Algo parecido ha pasado con el Estado Islámico. Continuará operando militarmente, a veces con éxito, en la inmensa franja de territorio que va de Siria a Irak. Individuos y células dirigidas o inspiradas en esa organización atacarán blancos en otros países. Pero el financiamiento, los líderes, la movilidad, el armamento y, en general, la capacidad militar del Estado Islámico se verán disminuidos mientras que las capacidades de sus enemigos habrán aumentado. El Estado Islámico se enfrenta a una alianza, hasta hace poco inimaginable, de más de 50 naciones que incluye a Estados Unidos y varios países europeos y de Oriente Próximo. Todo indica que el futuro del EI no será tan exitoso como su brevísimo pasado.

Otro que ha creado las condiciones para la aparición de una alianza también inimaginable es Vladímir Putin. A pesar de su reciente acercamiento a China, la realidad es que el presidente ruso se las ha arreglado para que muchos países se unan para tratar de contener sus atropellos. Así, Putin ha logrado aislar a su país y dañar gravemente su economía. La caída de los precios del petróleo, la masiva fuga de capitales y las severas sanciones económicas hacen que las bravuconadas del presidente ruso sean vistas cada vez más como gestos de histrionismo nervioso que como los actos de un líder seguro de sí mismo y de su poder. En 2015, la debilidad de Vladímir Putin dará más que hablar que su fuerza.

Pero si los principales eventos de 2014 no seguirán marcando la pauta en 2015, ¿entonces cuáles serán? No lo sé. Pero sospecho que algunos de los eventos que nos podrían sorprender el año próximo tendrán cuatro orígenes: 1) Un ciberataque de una magnitud y consecuencias sin precedentes; 2) Un accidente climático que también tendrá un alcance inédito; 3) La inestabilidad que sufrirán los países exportadores de petróleo como consecuencia de la caída de los precios del crudo, y 4) Buenas noticias: la firma de un tratado nuclear con Irán y el comienzo de la normalización de las relaciones entre ese país y EE UU.

Twitter: @moisesnaim

 

Cayetano Martínez de Irujo recibe el alta médica tras su operación

Cayetano Martínez de Irujo, el menor de los hijos de la fallecida duquesa de Alba, abandonó la Clínica Santa Isabel de Sevilla este sábado a las cinco de la tarde, tras ser operado de una obstrucción intestinal severa el pasado día 25. Durante los cinco días de convalecencia, el conde de Salvatierra ha recibido la visita, al menos en dos ocasiones, del viudo de su madre, Alfonso Díez, así como de muchos amigos sevillanos.

El conde de Salvatierra, de 51 años, ha estado acompañado en todo momento de una asistente personal. Tras la operación, en la que según los médicos todo fue bien, el aristócrata ha estado atendido durante su estancia por auxiliares de enfermería las 24 horas del día.

Tras el entierro de su madre, en el que se le vio muy afectado, Cayetano Martínez de Irujo viajó a Londres, acompañado su exesposa, Genoveva Casanova, para llevar a sus hijos al internado en el que estudian y del que salieron para asistir al sepelio. Al regresar a Sevilla se sintió mal y acudió al centro médico, donde fue intervenido de urgencia.

Martínez de Irujo, poco amigo de los medios de comunicación, ha logrado evitar a los fotógrafos a su salida de la clínica sevillana. Alfonso Díez lo visitó este jueves una hora antes de recibir el alta y, previsiblemente, preparó una salida discreta.

El hijo menor de la duquesa de Alba fue condenado el año pasado a seis meses de cárcel y a pagar una multa de 3.831 euros a la empresa Aprok Imagen. La sanción se produjo por un incidente en un restaurante de Madrid en 2009, cuando el conde de Salvatierra cenaba con una persona y, al ser sorprendido, golpeó a un fotógrafo en la cabeza y le quitó la cámara.

El virus del ébola deja ya cerca de 7.000 muertos

Cerca de 7.000 personas han muerto por el virus del ébola en África Occidental, según el último balance de la Organización Mundial de la Salud, que cifra en 1.200 los muertos desde el pasado miércles.

Según las cifras publicadas por la OMS en la noche del viernes al sábado, 16.169 personas han sido contagiadas por el virus y 6.928 han muerto por la fermentad en los tres países de África Occidental más afectados por este brute. El último balance, hecho público el miércoles, daba la cifra de 5.674 muertos, pero el nuevo balance podría incluir muertes no señaladas.

‘No basta con dar a los médicos una charla sobre violencia de género’

La prestigiosa revista The Lancet publicaba hace unos días varios estudios en los que abordaba la violencia de género desde distintas perspectivas. En uno de ellos, se explicaba el papel crucial de los sanitarios en la respuesta a esta lacra mundial. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha puesto el foco en este problema. EL MUNDO entrevista a Claudia García Moreno, encargada del equipo de violencia contra las mujeres de esta institución, que es, a su vez, coautora de los trabajos publicados en The Lancet.

Desde Vietnam, donde se encuentra trabajando para asesorar a su Ministerio de Salud, García Moreno explica a este periódico cómo ha evolucionado la percepción mundial de la violencia contra la mujer en las últimas décadas: “Cuando empezamos, a veces era visto como una anécdota o un problema social, pero ahora, afortunadamente sí que hay una comprensión bastante consciente de que la violencia contra la mujer es un problema de salud pública“.

OMS

Es por esto, por las implicaciones sanitarias de la violencia de género, por lo que la OMS ha desarrollado un manual clínico que da directrices a médicos, enfermeros y demás personal sanitario. “Lo hemos querido hacer de forma muy sencilla y práctica, dirigiéndolo principalmente a médicos de Atención Primaria e intentando destacar el componente de la atención mental y psicosocial”, explica García Moreno.

Esta experta, que lleva 20 años investigando sobre el tema, señala que una de las cuestiones más importantes para que la relación del profesional sanitario con la mujer que sufre abusos sea adecuada es la formación que el médico o la enfermera tenga. “Hay que tratar la violencia de género desde la Universidad. No podemos seguir graduando médicos y enfermeras que nunca han oído hablar de esto y luego darles una charla de una hora en el trabajo y creer que con eso es suficiente”, apunta.

García Moreno señala que el papel de la OMS durante estos años se ha centrado en “recopilar datos para poder dar recomendaciones basadas en pruebas científicas de efectividad“, explica. Por esto, le preguntamos por las cosas que sabe que funcionan.

Según ella, los ejemplos de éxito no se dan a todos los niveles, sino más bien a pequeña escala. “Funcionó bien un proyecto con embarazadas en Sudáfrica, donde hay mujeres que sufren violencia durante el embarazo; u otro en el que se combinaba la microfinanciación con un programa de empoderamiento de género; e incluso uno en el se introducían temas de sexualidad y violencia en las telenovelas, con el que se logró un impacto positivo en los jóvenes”, explica. “Hay ejemplos de todo tipo”, añade.

No obstante, es difícil sacar conclusiones globales, porque es evidente que no todos los países están al mismo nivel. En este aspecto, García Moreno explica que Europa ha evolucionado mucho en la última década: mientras que la tasa de violencia contra las mujeres aquí es del 3% al 6%, en otras zonas del planeta esta cifra se dispara hasta el 30%. “En los países desarrollados, las mujeres tienen más opciones para salir de una relación abusiva porque tienen la protección de la ley. No es como una mujer de Etiopía o Bangladesh que no tiene opciones económicas o ni siquiera puede divorciarse”, cuenta.

Además de la concienciación y el cambio normativo, desde la OMS subrayan la importancia de la prevención. “Es importante trabajar con los niños que han sido víctimas de abusos o los han presenciado, porque tienen más probabilidad de reproducir la violencia”, señala García Moreno. Y es igualmente necesario trabajar con los hombres, porque, recuerda, “tenemos que dejar de ver esto como un problema que sólo afecta a las mujeres: es algo que atañe a toda la sociedad”.

Para esto, Moreno explica que hay programas enfocados a trabajar la masculinidad y las normas sociales a su alrededor, “que pretenden que ésta no se base en el ejercicio de la violencia y el uso del poder, sino que sea una masculinidad sana”. En cuanto a los agresores, este es un tema complicado, ya que la mayoría de los programas son obligados por ley, esto es, que no acuden voluntariamente, por lo que tienen unas tasas de abandono muy altas y su efectividad es limitada.

La complejidad del problema obliga, según García Moreno, a abordarlo desde muchos puntos de vista: “La respuesta debe de ser multisectorial, pero el sistema sanitario debe -reconociendo que no es el único que debe estar involucrado- tomar el papel que le corresponde”. En este sentido, la OMS aprobó en mayo de este año una resolución sobre el fortalecimiento del sistema para responder a la violencia sobre las mujeres y las niñas, lo que supone un reconocimiento explícito del papel de la Organización en esta cuestión.

Además, el departamento que dirige pretende desarrollar un Plan Global de Acción que supondrá un largo proceso de negociación con todos los países, motivo por el que Moreno está en Vietnam en estos momentos. “Tener que hacer este Plan es una buena herramienta para enganchar a los países, porque trabajamos con 190 y cada uno está a un nivel muy diferente de comprensión del tema… desde aquellos donde todavía no se reconoce el problema hasta países que sí están haciendo mucho”, cuenta.

Pero no se trata sólo de que los países tengan o no voluntad. Hay retos prácticos que se deben solventar: “Hay lugares donde en las consultas no existe un sitio en el que hablar con privacidad”, señala García Moreno, para después añadir que ” en aquellos en donde sí lo hay, el médico sólo tiene tres minutos por paciente y tiene que atender a 100 enfermos cada día”.

Ese es precisamente el trabajo de Moreno y su equipo: observar carencias y negociar con las instituciones, convencerlas y asesorarlas. “Todavía existen muchos países que tienen sistemas de salud muy empobrecidos. Pero tenemos que ir paso a paso, este es un proceso en el que poco a poco se va construyendo”.