la terapia celular regenera por vez primera corazones infartados en primates los investigadores afi

«Un gran paso en este difícil camino de la regeneración cardiaca que avanza lenta pero firmemente». Así define Francisco Fernández Avilés, Director de la Plataforma de Medicina Regenerativa y Órganos Bioartificiales del Hospital General Universitario Gregorio Marañón, los resultados del trabajo que hoy se publica en «Nature» en el que por vez primera se demuestra que es posible producir un número suficiente de células cardíacas cuyo fin sea regenerar corazones dañados en un animal de gran tamaño cuyo tamaño y fisiología es similar a la del corazón humano. Y tal y como explica el autor del trabajo, Charles Murry, del Instituto de Medicina Regenerativa de la Universidad de Washington (EE.UU.), el enfoque podría estar listo para ensayos clínicos en humanos dentro de cuatro años.

Los investigadores han empleado células pluripotentes de origen embrionario en un modelo animal de infarto de miocardio. En primer lugar, transformaron dichas células pluripotentes en células musculares cardíacas (cardiomiocitos) y las inyectaron después en el corazón de un pequeño número de primates (macaca nemestrina o ‘macaco cola de cerdo’), a los que se les había provocado dos semanas antes un infarto de miocardio, «imitando de forma muy rigurosa lo que ocurre en la clínica humana», explica Fernández Avilés, uno de los mayores expertos en medicina regenerativa cardíaca. Después del trasplante de las células, los animales fueron sacrificados con diferentes intervalos de tiempo, «para analizar la seguridad y la capacidad regenerativa de estas células en comparación con otros animales infartados que se utilizaron como control».

Las células madre trasplantadas regeneraron el 40% del tejido cardíaco dañado, añade otro de los autores del trabajo, Michael Laflamme. En su opinión, «los resultados muestran que ya podemos producir el número de células necesarias para llevar esta terapia a humamos y lograr así la formación de nuevo músculo cardíaco a una escala que es necesaria para mejorar la función del corazón en personas».

la oms alerta de que la resistencia a los antibióticos es ya una amenaza mundial

La OMS alerta de que la resistencia a los antibióticos es ya una amenaza mundial

Una neumonía, una infección urinaria o una salmonella, problemas de salud que hoy se resuelven sin complicaciones con un antibiótico, podrían convertirse en enfermedades letales por la pérdida de eficacia de estos tratamientos. No es una amenaza a largo plazo. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha recurrido a su lenguaje más dramático para advertir que la resistencia a los antibióticos se han convertido en una grave amenaza para la salud pública en todo el mundo.

La advertencia de la OMS llega acompañada de un informe de la situación, el primero de carácter mundial que evalúa la resistencia a los antimicrobianos y en particular a los antibióticos. El estudio, con datos de 114 países, deja claro que las resistencias son una realidad en todas las regiones del mundo y no distingue entre países pobres y ricos.

Los medicamentos dejan de ser eficaces porque las bacterias que causan las infecciones sufren cambios y se vuelven inmunes al tratamiento. Y gran parte de culpa de esta transformación está en el uso abusivo de los antibióticos.

«Repercusiones devastadoras»

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Keiji Fukuda, subdirector de Seguridad Sanitaria de la OMS fue contundente y auguró consecuencias devastadadoras si no se toman medidas urgentes. «El mundo está abocado a una era postantibióticosen la que infecciones comunes y lesiones menores que han sido tratables durante decenios volverán a ser potencialmente mortales. Los antibióticos eficaces han sido uno de los pilares que nos ha permitido vivir más tiempo con más salud y beneficiarnos de la medicina moderna. Si no tomamos medidas importantes para mejorar la prevención de las infecciones y no cambiamos nuestra forma de producir, prescribir y utilizar los antibióticos, el mundo sufrirá una pérdida progresiva de estos bienes de salud pública mundial cuyas repercusiones serán devastadoras»

El informe señala que la resistencia está afectando a muchos medicamentos para combatir infecciones, pero se centra en la resistencia a los antibióticos de siete de las bacterias responsables de infecciones muy comunes y graves. Problemas de salud como la septicemia, la diarrea, la neumonía, las infecciones urinarias y de transmisión sexual, como la gonorrea. En estos siete casos el arsenal terapéutico esta fallando a pasos agigantados.

Fallan los antibióticos de «último recurso»

A la OMS le preocupa especialmente la pérdida global de efectividad de los antibióticos considerados hasta la fecha como el último recurso cuando los demas fallan. Estos antibióticos llamados carbapenémicos se habían convertido en la última bala contra la «Klebsiella pneumoniae», una bacteria que causa neumonías y graves infecciones de la sangre (septicemia) e intestinales. La Klebsiella se ha convertido también en uno de los quebraderos de cabeza de muchos hospitales porque es la responsable de infecciones nosocomiales, las que contraen los enfermos más débiles que están ingresados en los hospitales y , sobre todo, en unidades de cuidados intensivos.

Según el informe de la OMS, en algunos países más de la mitad de las personas con este tipo de infecciones son resistentes a los antibióticos más potentes.

Las resistencias también están dejando sin efecto a las fluoroquinolonas, los antibióticos más utilizados contra las infecciones urinarias causadas por la bacteria «E. coli». En los años ochenta, cuando aparecieron estos fármacos, la resistencia era prácticamente inexistente. Hoy es ineficaz en más de la mitad de los pacientes en muchas zonas del mundo.

En España preocupa la resistencia a los antibióticos de último recurso para la Klebisella es importante, «pero menos grave que la que tienen otros países de nuestro entorno como Italia o Grecia», apunta Rafael Cantón, vicepresidente de la Sociedad española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica (SEIMC)

Un millón de contagios diarios de gonorrea

Sí preocupa en nuestro país el ascenso de la gonorrea, una enfermedad de transmisión sexual, que se está quedando sin antibióticos efectivos. La agencia de Naciones Unidas también confirma el fracaso del tratamiento de la gonorrea en Austria, Australia, Canadá, Eslovenia, Francia, Japón, Noruega, el Reino Unido, Sudáfrica y Suecia. En estos países están fallando las cefalosporinas de tercera generación, el último recurso terapéutico en estos casos. Diariamente contraen esta enfermedad más de 1 millón de personas.

una proteína hallada en un coral de australia bloquea el vih

Varios científicos del Instituto Nacional del Cáncer han dado un nuevo paso en la lucha contra el VIH. En este caso, y según un estudio publicado este miércoles, han hallado una proteína en los corales ubicados en aguas australianas que impide que el virus penetre en las células del sistema de inmunidad de cuerpo. Si se consigue adaptar esta sustancia a lubricantes, se podría detener la transmisión de la infección a través de relaciones sexuales sin necesidad de usar preservativo.

Las conclusiones de este estudio, el cual ha sido dirigido por Barry O’Keefe, fueron presentadas en la reunión de Biología Experimental celebrada en California a la que acuden más de 14.000 científicos todos los años. Durante la exposición de la investigación, el experto señaló que la sustancia parece bloquear la infección del VIH de una forma completamente novedosa, lo que le resulta «excitante».

Las susodichas proteínas –llamadas cnidarinas- fueron halladas por los científicos en una serie de corales recogidos en las costas del norte de Australia. Los investigadores se fijaron en ellas después de examinar miles de extractos naturales en el acervo biológico del Instituto Nacional del Cáncer. Los expertos purificaron entonces las proteínas y luego probaron su actividad contra cepas de VIH producidas en el laboratorio. El resultado fue positivo:

Uso práctico

el cnio emplea un ratón ‘avatar’ para optimizar el tratamiento del cáncer

El mejor tratamiento para cada paciente. Eso es lo que trata de obtener una nueva estrategia de medicina personalizada en pacientes con cáncer avanzado y de mal pronóstico desarrollada por el equipo de investigadores del laboratorio de Manuel Hidalgo, del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO). Los tratamientos seleccionados a partir de esta nueva herramienta, señalan los investigadores en un trabajo que se publica en «Clinical Cancer Research» provocaron respuestas clínicas hasta en un 77% de los pacientes, ya sea mediante estabilización de la enfermedad o respuesta parcial de mejora.

Las células tumorales pueden acumular en su ADN hasta cientos o miles de mutaciones, las cuales inducen el desarrollo y la propagación de los tumores. El número y el patrón de mutaciones son distintos según el tipo de tumor, incluso entre aquellos clasificados dentro de un mismo grupo. Esta complejidad del cáncer, muy superior a la que se podía intuir hace tan solo unos años, requiere de nuevas herramientas capaces de filtrar la información genética relevante para la implementación y el desarrollo de terapias personalizadas que combatan de forma dirigida las características de cada tumor. Y eso es lo que está haciendo el equipo del CNIO.

En una primera fase, se analizó la firma genética de los tumores –en concreto, los centenares de millones de letras que componen el exoma, o parte del genoma cuya información dará lugar a proteínas– procedentes de 23 pacientes con cáncer avanzado, incluidos adenocarcinomas pancreáticos y cáncer de colon. Mediante técnicas de secuenciación masiva y análisis bioinformáticos, los investigadores seleccionaron aquellas mutaciones que podrían ser relevantes para el crecimiento y la propagación del tumor.

La segunda fase consistió en la utilización de ratones avatar –aquellos a los que se les implanta fragmentos de tumores de los pacientes– donde estudiar los tratamientos potencialmente eficaces según la firma genética de cada paciente. Según afirma la investigadora Elena Garralda, son precisamente los ratones avatar «uno de los aspectos más singulares de la investigación».

¿Qué vacunas necesitamos más allá de los 14 años?

No hace mucho, un mes quizás, oí a un grupo de amigos que comentaban el caso de un conocido. A su vecino, un joven de 37 años le habían diagnosticado sarampión. ¿Nosotros estamos vacunados?, reflexionaba uno de los jóvenes. ¿Deberíamos vacunarnos ahora?, comentaba otro.

La realidad es que la mayoría de adultos ignoran o no recuerdan si están correctamente vacunados, qué vacunas recibieron, y mucho menos si les recomendaron alguna vacuna para cuando fueran adultos. Cierto es que todos disponemos de un carnet de vacunación infantil donde se registraron las vacunas recibidas y de donde podemos rescatar la información que nos puede ayudar en determinadas ocasiones. Sin embargo, en no pocos casos el carnet se ha extraviado y ha caído en el olvido.

Si no disponemos del carnet de vacunación, existen dos factores que nos pueden ayudar a determinar las vacunas que requerimos los adultos: el año de nacimiento y la zona geográfica donde hemos nacido y crecido. Fue en el año 1965 cuando se inició en nuestro país la vacunación infantil de forma sistemática y se institucionalizó mediante los conocidos calendarios de vacunación, en los que se plasma las vacunas que deberían recibir todos los niños. Estos calendarios no son rígidos, sino que han ido variando a lo largo de los años con la introducción de nuevas vacunas, la modificación de pautas o el cambio de unas por otras. Además, pueden existir pequeñas diferencias entre comunidades ya sea en la inclusión o no inclusión de determinadas vacunas o en la administración temporal de las mismas. De ahí que el año y la comunidad de nacimiento y residencia sean factores.

En base a todo ello, podemos afirmar que los mayores de 50 años nunca fueron vacunados de forma reglada y por tanto podríamos preguntarnos: ¿Son todos ellos candidatos a las mismas vacunas que los niños? ¿Son susceptibles a todas las enfermedades infecciosas? ¿Deberíamos vacunarlos de todo? En los años anteriores a 1965, la incidencia de enfermedades infecciosas infantiles como sarampión, rubéola, parotiditis y varicela, entre otras, era muy alta y la mayoría de niños las padecía, por lo que adquirían inmunidad para toda la vida. Por este motivo, este grupo de adultos, tienen una gran probabilidad de estar protegidos frente a estas enfermedades de forma natural. No ocurre así con otras enfermedades como el tétanos o la difteria, por lo que aunque las hayamos padecido deberemos pensar en la vacunación periódica que nos permita mantener la inmunidad a lo largo de la vida. Tras la primovacunación con tres dosis a los 0, 1 y 6 meses, se recomienda una dosis a los 45 años y otra a los 60-65. Es a partir de esta edad cuando conviene recordar la necesidad de vacunarse frente a la gripe cada año. Y también frente al neumococo, siguiendo las pautas que nos indicará nuestro médico.

Otro grupo de edad en el que se observa una particularidad vacunal serían todos aquellos nacidos entre 1966 y 1977, debido a su relación con la vacuna triple vírica. Esta vacuna, que contiene antígenos frente al sarampión, la rubéola y la parotiditis, no se incluyó en calendario vacunal hasta el año 1981, cuando se inmunizó a los niños de 12 meses. Eso significa que los adultos que actualmente tienen entre 35 y 50 años pueden ser susceptibles al sarampión, a la rubéola y a la parotiditis y sería recomendable administrarles la vacuna triple vírica. Además, cabe recordar que a los 45 años nos corresponde una dosis de recuerdo de la vacuna antitetánica.

¿Y qué pasa con los menores de 35 años? Este grupo de población fue correctamente vacunado y recibió la última dosis de vacuna a los 14 años. Debería pensar en vacunas en caso de viaje o actividad profesional. En cualquier caso, será nuestro médico quien nos dirá cuáles son las vacunas indicadas. En definitiva, la edad nos va ayudar a revisar nuestra situación vacunal, pero lo que nos dará una información segura y fidedigna será nuestro carnet de vacunación. Por lo que hace falta darle la importancia que tiene y no considerarlo como una simple anécdota de nuestra historia personal.

Anna Vilella i Morató. Médico consultor del Servicio de Medicina Preventiva y Epidemiología del Hospital Clínic de Barcelona e investigadora del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal).

Fleming tenía razón

“Existe el peligro de que un hombre ignorante pueda fácilmente aplicarse una dosis insuficiente de antibiótico, y, al exponer a los microbios a una cantidad no letal del medicamento, los haga resistentes”. Aquella profecía que lanzó Alexander Fleming en 1945, en su discurso al recibir el Premio Nobel por el descubrimiento de la penicilina, se ha cumplido. No es que haya habido un hombre ignorante. Han sido millones de hombres y mujeres los que, al medicarse mal cuando tenían una infección, han facilitado que las bacterias y otros microorganismos adquieran resistencias. Y la carrera evolutiva —bacterias que mutan para sobrevivir al antibiótico contra seres humanos que desarrollan nuevos fármacos para actuar contra los nuevos patógenos— ha llegado a un punto que ha llevado a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a emitir una alerta. El llamamiento es claro: “Si no tomamos medidas importantes para mejorar la prevención de las infecciones y no cambiamos nuestra forma de producir, prescribir y utilizar los antibióticos, el mundo sufrirá una pérdida progresiva de estos bienes de salud pública mundial cuyas repercusiones serán devastadoras”, ha dicho Keiji Fukuda, subdirector general de la OMS para Seguridad Sanitaria. “Los datos son muy preocupantes y demuestran la existencia de resistencia a los antibióticos, especialmente a los utilizados como último recurso, en todas las regiones del mundo”, indica la OMS.



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Alexander Fleming, descubridor de la penicilina.

El problema de las resistencias no es nuevo, pero la OMS ha intentado, por primera vez, ponerle cifras. Para ello ha pedido a los 194 países que son miembros de la organización que le envíen los datos más recientes que tienen. Y ahí ha surgido el primer problema: solo 114 tenían información acerca de alguna de las siete bacterias sobre las que se les preguntó, y nada hace más difícil tratar un problema que no saber su extensión. Aun así, son muchos los países que han contestado, y la conclusión es clara: las formas más resistentes —las peores— están ya en todo el mundo.

“Estamos en un momento de transición. El problema de las resistencias empieza a trascender el ámbito sanitario”, ha dicho Fukuda. “Pero el problema es mundial. Lógicamente varía de regíón a región y según la enfermedad, y va a afectar más a los países en desarrollo o más pobres”, añadió. Otra organización especializada en atención sanitaria, Médicos sin Fronteras (MSF), resalta el impacto en los más pobres: “Asistimos a tasas terribles de resistencia a los antibióticos donde quiera que miramos, desde los niños y niñas ingresados en nuestros centros nutricionales en Níger a los pacientes de nuestras unidades de cirugía y trauma en Jordania”, señala Jennifer Cohn, directora médica de la Campaña de Acceso a Medicamentos Esenciales de MSF.

Tampoco los pacientes son todos iguales. Los inmunodeprimidos, los bebés prematuros o los niños malnutridos son más susceptibles ante estos problemas. En ellos, por ejemplo, una diarrea, que normalmente es autocontenida (la supera el paciente por sí solo) puede ser incluso mortal, ha dicho Carmem Pessoa, de la unidad de Resistencias Antimicrobianas de la OMS.

Josep Maria Cots, de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria, añade otro factor de variabilidad. “No es lo mismo los microorganismos del ámbito hospitalario que los de la comunidad. De los primeros hay menos casos pero son más graves; de los segundos es al revés. Y, en España, en los de la comunidad hemos mejorado”, afirma.

El ejemplo más claro de la proliferación de los microorganismos resistentes en los últimos años puede ser la bacteria Klebsiella pneumoniae resistente a los carbapenémicos, una de las más nuevas familias de antibióticos. Estas superbacterias se detectaron hace poco más de 10 años en las UCI de EE UU. Su propagación ha sido imparable. En el informe de la OMS, que se ha hecho público ayer, 80 países han notificado casos. Y en proporciones que no son despreciables.

Por centrarse en la región europea, el 68,2% de las personas infectadas por klebsiella en Grecia ya presentaban esta resistencia; en Georgia, el porcentaje es del 57,1%. En España, afortunadamente, la tasa es del 0,3%, aunque hay hospitales madrileños, entre otros, que han reportado brotes que no consiguen erradicar desde hace meses. Tanto, que la Comunidad de Madrid ha puesto en marcha un plan específico para intentar su control.

Afortunadamente para la población general, esta bacteria es propia de sistemas hospitalarios, y no suele aparecer en el exterior (la comunidad que decía Cots). Pero para los afectados, todavía pocos, es un importante problema ya que causan infecciones para las que casi no quedan alternativas. Suelen ser graves, en personas ya debilitadas, y aparecen neumonías (como su nombre indica) y bacteremias o infecciones generalizadas. Además, se transmiten fácilmente, indica la OMS.

Los siete grupos de bacterias-resistencia elegidos por la OMS para este primer estudio mundial podrían considerarse “patógenos centinelas”, indica Rafael Cantón, vicepresidente de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología (Seimc). “Se podrían haber elegido otras, pero estas hacen evidente que están en todas partes”, dice.

En concreto, aparte de la Klebsiella pneumoniae resistente a los carbapenémicos, se ha preguntado por las klebsiellas resistentes a cefalosporinas, las Escherichia coli resistentes a cefalosporinas y fluoroquinolonas, el Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (la famosa MERS), y, dentro de las bacterias que no son propias de entornos hospitalarios, el estreptococo neumónico resistente a penicilina, la salmonela y la Shigella resistentes a fluoroquinolonas y la Neisseria gonorrhea resistente a la cefalosporina. Como se ve, un combinado capaz de preocupar al menos aprensivo.

Como un añadido, el informe recoge otras cuatro infecciones en las que las resistencias también son un problema: tuberculosis (3,6% de casos no responden al tratamiento estándar; un porcentaje que sube al 20,2% entre quienes ya la han pasado con anterioridad); y tres no bacterianas: VIH (entre el 10% y el 17% de los nuevos infectados presentan un virus insensible a alguno de los antivirales existentes); malaria (con focos de resistencia a la artemisinina, la medicación estándar), y gripe (con variantes, como la llamada A, que ya no responden a una de las dos familias de fármacos existentes). También se menciona un hongo, el Candida albicans, que coloniza la boca y la garganta de personas bajas de defensas (causa la candidiasis que afectaba a personas con sida en los noventa) y que tiene un tratamiento largo, costoso, y al que ha empezado a hacerse resistente.

Traducidas a enfermedades, estos patógenos son suficientes para infectar sistema digestivo, urinario, vías, sondas, sistemas de respiración asistida, sangre, pulmones y cualquier herida superficial. Y de causar muertes, prolongar las estancias hospitalarias o acortar los años de vida saludables —la medida favorita de la OMS—. Por ejemplo, solo a la gonorrea se le atribuyen la pérdida de 440.000 años de vida saludable. Ello sin contar con otros problemas asociados, como la infertilidad, ha señalado Fukuda. Y son muchos más los debidos a diarreas producidas por la Escherichia coli y salmonela.

Cantón coincide en el diagnóstico de la gravedad del problema: “Nos podríamos quedar sin alternativas”, afirma. Sería como si el mundo diera un salto para atrás en el tiempo y se volviera a los años de antes de los antibióticos. “El peligro es que podemos llegar a una situación preantibióticos”, dice el médico. “Hoy día no se entendería un trasplante o una cirugía sin profilaxis; son clave para la medicina actual”. “Los antibióticos son un pilar de la medicina actual”, coincide Fukuda.

Esta situación, sin embargo, aún no ha ocurrido. O lo ha hecho solo parcialmente. Fukuda señala que en el caso de la gonorrea, una enfermedad de la que se infecta un millón de personas al día, ya hay 10 países que han detectado formas intratables. Y una embarazada con esta enfermedad puede suponer que el niño nazca ciego. En otras, “como enfermedades del tracto urinario o la diarrea, nos estamos quedando sin medicamentos por vía oral, con lo que eso complica el tratamiento”, ha añadido el responsable de la OMS.

La situación obliga a que los médicos se esfuercen. Para los enfermos de estas variantes “se eligen combinaciones de medicamentos”, dice Cantón. “O se recurre a antibióticos clásicos con un perfil de seguridad no tan bueno”. También hay otras medidas que se pueden tomar, como extremar el cuidado en el manejo de los pacientes (sobre todo los mas graves en UCI) “con programas multidisciplinares”.

Un reciente ensayo danés, publicado en Science Translational Medicine, apuntaba otra posibilidad para luchar contra las resistencias: más que combinar medicamentos, se podían alternar con ciertas pautas. Por ejemplo, el cloranfenicol puede alternarse con la polimixina B.

Sin llegar a eso, y ante un problema que no es nuevo, el médico español pone un ejemplo de que los planes de lucha contra estas infecciones funcionan: “En los ochenta, el 40% o 45% de los estafilococos en España eran MRSA; ahora, según el informe de la OMS, son el 22,5%”.

Pero la preocupación está ahí. Si las resistencias se extienden aún más, solo se podrán combatir con antibióticos. “Pero nuevos no hay y los que vienen son pocos”, dice Cantón.

Mientras los fármacos acuden a nuestra ayuda, a Cantón le parece bien que la OMS lance un mensaje de alerta. “Hay que cambiar las normas sociales como pasó con el tabaco” para que la población sepa utilizar bien estos medicamentos, dice. Y eso teniendo en cuenta que el efecto no va a ser inmediato. “Hay un decalaje de unos cinco años desde que mejora la prescripción y disminuyen las resistencias”, añade Cots. Pero, para que esto sea posible, es fundamental que la gente sepa que el “mal uso de los antibióticos tiene un efecto secundario: las resistencias”, añade Cantón.

Fleming, hace 70 años, lo hubiera dicho de otra manera: “Hace falta que el hombre no sea tan ignorante”.

Los microorganismos ‘centinela’

El informe. La OMS ha presentado un trabajo en el que recoge los datos mundiales sobre resistencias de un grupo de bacterias con su tratamiento más avanzado. Esto quiere decir que, más allá, empiezan a ser difíciles de tratar. También ha incluido información de tuberculosis (también bacteriana), VIH, gripe (víricas), candidiasis (hongo) y malaria (parásito).

  • Klebsiella pneumoniae. Esta bacteria habita el sistema digestivo de las personas. Cuando llega a otras partes del cuerpo es muy peligrosa. Los bebés prematuros, los inmunodeprimidos o personas con diabetes son especialmente vulnerables. La variante resistente a los carbapenémicos es muy peligrosa. Puede suponer un aumento de la mortalidad en los afectados de hasta un 50%, indica la OMS. Un nivel anterior en cuanto a riesgo están las resistentes a las cefalosporinas. Requieren tratamientos intravenosos y muy agresivos. Se dan, sobre todo, en las UCI.
  • Escherichia coli. Otra bacteria que está en el sistema digestivo. Puede causar importantes infecciones (una variante fue la del famoso caso en Alemania con varios muertos que se atribuyó, por error, a pepinos españoles). Produce diarreas, infecciones urinarias u otras más generalizadas. En los casos más graves (resistente a la tercera generación de cefalosporinas o a fluoroquinolonas) requiere tratamiento agresivo intravenoso.
  • Staphylococcus aureus. Es de las bacterias más comunes. está, por ejemplo, en la piel, por lo que puede producir infecciones en heridas o en órganos y tejidos internos al operar. También puede pasar a la sangre. La variante resistente a la meticilina (uno de los antibióticos más potentes), llamada MERS, fue el terror de los quirófanos y UCI en los ochenta, pero ahora la ha desplazado la klebsiella.
  • Salmonela. Es la primera casua de intoxicaciones alimentarias del mundo.
  • Shigella. Está presente en el agua de consumo humano no tratada. produce importantes diarreas.
  • Neisseria gonorrhea. Ya hay una variante que no responde a ninguno de los tratamientos conocidos.

Células madre humanas regeneran el corazón infartado de los macacos

La investigación en medicina regenerativa ha avanzado esta semana a un ritmo solo comparable a las eliminatorias de la Champions. Si hace dos días conocíamos las primeras células productoras de insulina derivadas por clonación de una paciente de diabetes, hoy le llega el turno a la reparación del corazón tras el infarto; el experimento es en macacos, pero las células madre que han reparado su músculo cardiaco son humanas: el paso fundamental en el camino hacia el ensayo clínico. Ambos avances se basan en las células madre embrionarias, dando la razón a los científicos que persiguen esta línea en paralelo con las más modernas –y menos polémicas— células iPS, que evitan el uso de embriones humanos.

Charles Murry y su equipo de la Universidad de Washington en Seattle ha logrado regenerar parcialmente el corazón infartado de macacos con cardiomiocitos (células musculares del corazón) derivados de células madre embrionarias humanas. Hasta ahora solo se había conseguido en animales pequeños como ratones –también por el laboratorio de Murry—, y el nuevo experimento derriba tal vez la principal barrera que separa las células madre embrionarias de su aplicación en cardiología. Aunque no la única, porque los implantes han producido arritmias a largo plazo en algunos monos. Aunque estas arritmias no son fatales, constituyen una complicación grave que los investigadores deberán resolver antes de ni pensar en entrar en un hospital.

Pese a toda la ciencia y la tecnología utilizadas en estas investigaciones, uno de los grandes problemas que implica saltar de los ratones a los humanos es de fuerza bruta. Reparar el corazón de un ratón requiere un millón de cardiomiocitos; el de una rata, 10 millones; el de un conejillo de indias, 100 millones. El del macaco ha necesitado 1.000 millones, una cifra por primera vez comparable a la que necesitarían los médicos para regenerar el corazón de un paciente humano, pues ese es más o menos el número de células que mueren en un infarto humano típico. Los científicos de Washington han tenido que poner a punto la técnica para producir todas esas células cardiacas a partir de cultivos de células madre, incluida la congelación por tandas. Los resultados se presentan en ‘Nature’.



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El implante de células humanas (en verde) contiene una red estructurada de vasos sanguíneos derivados del huésped macaco (en rojo). / Verónica Muskheli

Los cardiomiocitos derivados de células madre embrionarias humanas e inyectados directamente en el miocardio de los macacos logran una remuscularización extensiva del corazón infartado; muestran una progresiva –aunque incompleta— maduración en los tres meses subsiguientes a la intervención; son ‘colonizados’ –perfundidos, en la jerga— por los vasos sanguíneos del corazón huésped; y se acoplan electromecánicamente con él, es decir, que laten a su ritmo y en buena sincronía. Los detalles muestran que ese acoplamiento no solo es aparente, sino que tiene un fundamento bioquímico normal, basado en ondas de liberación de calcio.

Las investigaciones con células madre embrionarias humanas están restringidas en Estados Unidos: no cuentan con financiación pública a menos que se restrinjan a unas pocas líneas celulares autorizadas hace años. ¿Ha supuesto eso un obstáculo para los investigadores de la Universidad de Washington?

“Las barreras legales al uso de fondos federales para investigar con células embrionarias nos han ralentizado”, responde Charles Murry a EL PAÍS, “y en ocasiones han hecho temer a la gente de mi laboratorio que pudieran perder sus trabajos por suspensión de fondos”. Murry dirige el Centro de Biología Cardiovascular de la Universidad de Washington, y codirige su Instituto de Células Madre y Medicina Regenerativa.

“Hay que decir a favor de Bush”, reconoce, “que nos dejó arrancar los proyectos con las líneas celulares que ya estaban establecidas en tiempos de su Administración, lo que fue bastante mejor que una prohibición absoluta; la llegada de Obama empeoró las cosas, porque empezó por anular todas las líneas que había aprobado Bush. Después de unos seis meses, sin embargo, sus nuevas regulaciones de regulación sobre células embrionarias entraron en vigor, y desde entonces pudimos trabajar con más líneas celulares que antes. La cosa está ahora significativamente mejor que con Bush”.

Los antibióticos pierden efectividad en todo el mundo

“Existe el peligro de que un hombre ignorante pueda fácilmente aplicarse una dosis insuficiente de antibiótico, y, al exponer a los microbios a una cantidad no letal del medicamento, los haga resistentes”. Aquella profecía que lanzó Alexander Fleming en 1945, en su discurso al recibir el premio Nobel por el descubrimiento de la penicilina (no su primer antibiótico, pero sí el más famoso), se ha cumplido. No es que haya habido un hombre ignorante. Han sido millones de hombres y mujeres los que, desde entonces, al inframedicarse cuando tenían una infección, han facilitado que las bacterias y otros microorganismos adquirieran resistencias. Y la carrera evolutiva (bacterias que mutan para sobrevivir al antibiótico contra seres humanos que desarrollan nuevos fármacos para actuar contra los patógenos mutados) ha llegado a un punto que ha llevado a la Organización Mundial de la Salud (OMS) a un punto de alerta. El llamamiento es claro: “Si no tomamos medidas importantes para mejorar la prevención de las infecciones y no cambiamos nuestra forma de producir, prescribir y utilizar los antibióticos, el mundo sufrirá una pérdida progresiva de estos bienes de salud pública mundial cuyas repercusiones serán devastadoras”, ha dicho Keiji Fukuda, subdirector general de la OMS para Seguridad Sanitaria. “Los datos son muy preocupantes y demuestran la existencia de resistencia a los antibióticos, especialmente a los utilizados como último recurso, en todas las regiones del mundo”, indica la OMS.

El problema de las resistencias no es nuevo, pero la OMS ha intentado, por primera vez, ponerle cifras. Para ello ha pedido a los 194 países que son miembros de la organización que le envíen los datos más recientes que tienen. Y ahí ha surgido el primer problema: solo 114 tenían información acerca de alguna de las siete bacterias sobre las que se les preguntó, y nada hay peor para tratar un problema que no saber cómo es de grave. Ni siquiera España ha ofrecido datos de todos, pero tiene una lógica: una de las bacterias por las que se preguntaba, la Shigella, se da en aguas contaminadas. Aun así, son muchos, y la conclusión es clara: las formas más resistentes —lo que en medicina podríamos definir como las peores— están ya en todo el mundo.

El ejemplo puede ser la bacteria Klebsiella pneumoniae resistente a los carbapenémicos, una de las últimas familias de antibióticos existentes. Estas superbacterias (a los patólogos no les gusta el nombre, pero los medios tendemos a simplificar rápidamente nombres tan complicados) se detectaron hace poco más de 10 años en UCI de EE UU. Su propagación ha sido imparable. En el informe de la OMS, 80 países han notificado casos. Y en proporciones que no son despreciables. Por centrarse en la región europea de la OMS, el 68,2% de las personas infectadas por klebsiella en Grecia ya tenían esta resistencia; en Georgia, el porcentaje es del 57,1%. En España, afortunadamente, la tasa en el 0,3%, aunque hay hospitales madrileños, entre otros, que han reportado brotes que no consiguen erradicar desde hace meses. Tanto, que la Comunidad de Madrid ha puesto en marcha un plan específico para intentar su regulación. Afortunadamente para la población general, esta bacteria es propia de sistemas hospitalarios, y no suele aparecer en el exterior. Pero para los afectados, todavía pocos, es un importante problema ya que causan infecciones para las que casi no quedan alternativas. Suelen ser graves, en personas ya debilitadas, y aparecen neumonías (como su nombre indica) y septicemias o infecciones generalizadas. Además, se transmiten fácilmente, indica la OMS.

Los siete grupos de bacterias-resistencia elegidos por la OMS para este primer estudio mundial podrían considerarse “patógenos centinelas”, indica Rafael Cantón, vicepresidente de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología (Seimc). “Se podrían haber elegido otras, pero con estas se hace evidente que están en todas partes”, dice.

En concreto, aparte de la Klebsiella pneumoniae resistente a los carbapenémicos, se ha preguntado por las klebsiellas resistentes a cefalosporinas, las Escherichia coli resistentes a cefalosporinas y fluoroquinolonas, el Staphylococcus aureus resistente a la meticilina (la famosa MERS), y, dentro de las bacterias que no son propias de entornos hospitalarios, el estreptococo neumónico resistente a penicilina, la salmonela y la Shigella resistentes a fluoroquinolonas y la Neisseria gonorrhea resitente a la cefalosporina. Como se ve, un combinado capaz de preocupar al menos aprensivo.

Como un añadido, el informe recoge otras cuatro infecciones las que las resistencias también son un problema: tuberculosis (3,6% de casos que no responden al tratamiento estándar; un porcentaje que sube al 20,2% entre quienes ya la han pasado con anterioridad); VIH (entre el 10% y el 17% de los nuevos infectados tienen un virus insensible a alguno de los antivirales); malaria (con focos de resistencia a la artemisinina, la medicación estándar) y gripe (con variantes, como la llamada A, que ya no responden a una de las dos familias de fármacos existentes).

Traducidas a enfermedades, son las suficientes para infectar sistema digestivo, urinario, vías, sistemas de respiración asistida, sangre, pulmones y cualquier herida superficial. Y de causar muertes, prolongar las estancias hospitalarias o acortar los años de vida saludables —la medida favorita de la OMS—: 440.000 en el planeta solo atribuibles a la gonorrea y muchos más a las diarreas de la Escherichia coli y la salmonela.

Cantón coincide en el diagnóstico: “Nos podríamos quedar sin alternativas”, afirma. Sería como si el mundo diera un salto —para atrás— en el tiempo y se volviera a los tiempos de antes de los antibióticos. “El peligro es que podemos llegar a una situación preantibióticos”, dice el médico. “Hoy día no se entendería un trasplante o una cirugía sin profilaxis; son clave para la medicina actual”.

Esta situación, sin embargo, aún no ha ocurrido. Para los enfermos de estas variantes “se eligen combinaciones de medicamentos”, dice Cantón. “O se recurre a antibióticos clásicos con un perfil de seguridad no tan bueno”. También hay otras medidas que se pueden tomar, como extremar el cuidado en el manejo de los pacientes (sobre todo los mas graves en UCI) “con programas multidisciplinares”.

El médico pone un ejemplo de que los planes de lucha contra estas infecciones funcionan: “En los ochenta, el 40% o 45% de los estafilococos en España eran MRSA; ahora, según el informe de la OMS, son el 22,5%”.

Pero la preocupación está ahí. Si las resistencias se extienden aún más, solo se podrán combatir con nuevos antibióticos. “Pero nuevos no hay y los que vienen son pocos”, dice Cantón.

Mientras los fármacos acuden a nuestra ayuda, al médico le parece bien que la OMS lance un mensaje de alerta. “Hay que cambiar las normas sociales como pasó con el tabaco” para que la población sepa utilizar bien estos medicamentos, dice. Que la gente sepa que el “mal uso de los antibióticos tiene un efecto secundario: las resistencias”. Fleming, hace 70 años, lo hubiera dicho de otra manera: “Que el hombre no sea tan ignorante”.

Nuevo recurso contra el ascenso del marido de la conselleira de Sanidade

La anulación del ascenso a jefe médico del marido de la conselleira de Sanidade por parte del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia por favoritismo no conllevó un mayor cuidado en la elección del nuevo tribunal encargado de valorar por segunda vez los méritos de los aspirantes. Uno de los integrantes suplentes del jurado, el neurólogo del hospital de Santiago José Castillo Sánchez, fue nombrado asesor de Rocío Mosquera solo cinco días después de que terminase el plazo para que el rival de su marido en el concurso de la plaza de jefe de cirugía del Complexo Hospitalario Universitario de Santiago (CHUS) pudiese recusar al comité de valoración. Bustamante, como ocurrió en 2010 cuando se le dio el cargo por primera vez de manera ilegal, volvió a ganar la plaza. Sanidade alega que Castillo es “uno de los científicos más reputados y acreditados de Galicia”, subraya que como suplente no llegó a participar en el proceso y se niega a aclarar qué retribuciones recibe como miembro del consejo asesor de Mosquera.

La inclusión de un asesor de Mosquera en el tribunal bloqueando la posibilidad de recusación es solo uno de los argumentos esgrimidos por el doctor Evaristo Varo, jefe de Trasplante Abdominal del CHUS, para impugnar el nombramiento de Manuel Bustamante, esposo de Mosquera. Varo denuncia que Bustamante tuvo “un trato especial y mayor información” que él en el examen celebrado el pasado 3 de abril. Para fundamentar su acusación, presenta pruebas de que el marido de la conselleira cambió la guardia que le correspondía el día del examen antes incluso de que se supiera la fecha de la prueba. Bustamante pasó su guardia a la Semana Santa, un cambio que, según Varo, se recibió con extrañeza en el hospital. Posteriormente se supo que ese día Bustamante se examinaba de nuevo para ser jefe médico.

Llegado el día del examen, según la versión de Varo, Bustamante tampoco se afanó en imprimirle seriedad a la prueba. El recurso de su contrincante reproduce algunas de sus respuestas a las preguntas del jurado. Según esta impugnación, cuando se le inquirió por los argumentos que utilizaría para convencer a un MIR de que se formase en cirugía general en Santiago, el marido de la conselleira contestó: “Las tazas [se supone que de vino] son buenas”. Y al interesarse el tribunal por su estrategia para mejorar el rendimiento de los quirófanos, Bustamante, en un acto de acceso público, espetó que sacaría “una ametralladora”, señala Varo. Por estas intervenciones que el recurrente tacha de “charla de taberna”, el esposo de Mosquera obtuvo 0,60 puntos más que su rival.

Varo denuncia además que el tribunal permitió a Bustamante modificar el proyecto que presentó para hacerse con el ascenso la primera vez, pese a que la sentencia que anuló su nombramiento lo prohibía. Aquel fallo judicial, que condenaba al Sergas por “desviación de poder”, es decir, por beneficiar intencionadamente al esposo de Mosquera, censuraba que se eligiera a Bustamante como ganador pese a que su proyecto estaba huérfano de bibliografía. En la repetición de la exposición del trabajo, el marido de la conselleira de Sanidade introdujo citas bibliográficas inexistentes, según denuncia Varo, en la primera prueba que anuló la justicia.

Pero para el aspirante que perdió la jefatura de Cirugía frente a Bustamante lo que “refuerza la sospecha” de que la plaza estaba adjudicada al marido de la conselleira es que el pasado viernes, justo cinco días antes de finalizar el plazo para impugnar la prueba, Bustamante fue investido en el anuncio de un curso en el CHUS como jefe de Cirugía. “Esta prueba documental refuerza la hipótesis de que ya sabían lo que ocurriría y quien ganaría el concurso”, afirma Varo.

La anulación del ascenso del doctor Bustamante por una sentencia del pasado enero llevó a la oposición a exigir la dimisión de la conselleira de Sanidade, que era gerente del Sergas cuando su marido fue ascendido ilegalmente en 2010. El pasado 3 de abril se repitió la prueba anulada por la justicia, aunque uno de los dos aspirantes del esposo de la miembro del Gobierno de Feijóo optó por no presentarse. A diferencia del anterior, el nuevo tribunal elegido para valorar los méritos de Bustamante y su rival Evaristo Varo estuvo integrado solo por médicos dependientes de la consellería que dirige la esposa de uno de los integrantes. Para Varo solo eso ya “resulta llamativo y sospechoso”.

Una vejiga de cerdo sin células para reparar el músculo humano

El concepto de matriz extracelular es ya casi un viejo conocido en el campo de la medicina regenerativa. Se utiliza un órgano donado, previamente lavado y limpio de sus propias células, para que sirva de andamio a las células del paciente receptor, que repueblan esa matriz antes de ser implantado definitivamente. Sin embargo, un nuevo trabajo presentado esta semana demuestra que tal vez la propia matriz pueda ejercer una función regenerativa, sin necesidad de una sola célula.

Al menos eso es lo que han demostrado científicos de la Universidad de Pittsburgh (EEUU), primero en animales y, posteriormente, en cinco pacientes -tres de ellos militares- con graves heridas musculares en brazos y piernas. Sus resultados (financiados por el Departamento de Defensa de EEUU con unos tres millones de dólares) se acaban de dar a conocer en la revista Science Traslational Medicine.

Aunque las células madre del músculo tienen una gran capacidad de regeneración, y acuden cuando se necesita su presencia en alguna lesión, cuando el volumen del músculo afectado es demasiado grande -por un accidente de tráfico o una explosión, por ejemplo- esta regeneración es insuficiente. Y aunque existen intentos por tratar esas lesiones con técnicas como la debridación o el trasplante de músculo de otra zona del cuerpo, los propios autores reconocen que los resultados suelen ser desfavorables.

En este caso, el equipo dirigido por Stephen Badylak, empleó una matriz fabricada a partir de la vejiga de un cerdo -y completamente descelularizada- para tratar de lograr suficiente proliferación celular para reparar las lesiones musculares. Pero en lugar de repoblarla previamente con células de los cinco voluntarios, simplemente la colocaron en el lugar de la herida (brazos o piernas en todos los casos) y les sometieron a un intenso programa de ejercicio físico pasadas sólo 24-48 horas de recibir el implante.

Esa terapia física, sugieren, podría haber despertado las señales necesarias para favorecer la conversión in situ de células madre en células musculares. Hasta el punto de que seis meses después de recibir el implante, y mediante pruebas de imagen como resonancia magnética o tomografía computerizada, se observó una densa formación de músculo en el lugar de la lesión.

La matriz basada en el tejido del cerdo (del que únicamente quedan las proteínas, el colágeno y algunas fibras que mantienen el armazón) se va degradando progresivamente en el organismo humano, pero cumple perfectamente su función de movilizar, reclutar y transformar células madre en células musculares, jóvenes y sanas, que ocupan su lugar en la zona de la lesión. De hecho, como han aclarado los autores en una teleconferencia organizada por la revista Science, se trata de un tipo de biomaterial degradable que ya se usa en la actualidad en otro tipo de cirugías, como soporte, por ejemplo, para sostener la pared abdominal o prótesis de mama. Al carecer de células, aclaran, no existe riesgo de rechazo por parte de los receptores.

Aunque los cinco candidatos mostraron una mejora en la calidad de vida (alguno de ellos caminaba incluso con dificultad con una muleta antes del ensayo), y en su capacidad para realizar tareas sencillas del día a día, sólo en tres de los cinco pacientes se pudo medir objetivamente una mejoría funcional de aproximadamente el 25%. Tres de los voluntarios eran militares -dos habían sufrido las lesiones musculares a consecuencia de una explosión en Irak y Afganistán y el tercero por una lesión deportiva-; en el caso de los otros dos, eran civiles que se habían lesionado en un accidente de esquí.

Como expuso Badylak en la conferencia de prensa, que su aproximación no requiera la manipulación ni extracción de células madre simplifica mucho los trámites regulatorios de cara a una futura autorización de esta posible terapia, pero también sus costes económicos. Y aunque admitió que se trata aún de número reducido de pacientes, confía en que la robustez de los “datos científicos” que lo avalan con los trabajos en animales -que han permitido identificar bien qué tipo de células son las que migran hasta el lugar de la lesión- permita pronto trasladarlo a nuevos ensayos.

Además, los autores apuntan dos caminos por los que seguir indagando y mejoran sus resultados en el futuro. Por un lado, trabajando con lesiones musculares más recientes (los voluntarios llevaban entre 13 meses y siete años con una pérdida muscular del 50% al 90% y probando sin éxito otros tratamientos). Además, sugieren, habrá que comprobar si la implantación de una matriz descelularizada cumple la misma función regenerativa en otros órganos del cuerpo diferentes del músculo.