Dietas sin gluten, ¿por qué tanta alarma?

El gluten ha pasado de ser una simple malla de proteínas que durante años se asociaba únicamente a la condición celiaca, a ser portada y protagonista de muchas dietas y planes de alimentación actuales.

¿Por qué se ha puesto tan de moda alimentarse sin gluten?

Los gurús han prescrito dietas sin gluten a la primera de cambio, muchas veces de manera injustificada o sin una necesidad real

El motivo ha sido la aparición de diversos estudios en los que se muestra que no solo las personas con celiaquía son las únicas a las que les afecta el gluten. Cada vez tenemos más información de que existe un cuadro denominado sensibilidad al gluten no celiaca en el que seguir una dieta exenta de gluten puede conllevar beneficios en la sintomatología del paciente, a pesar de que este no sea un celiaco diagnosticado como tal.

Por tanto, la dietoterapia más moderna ha incluido las dietas sin gluten como una opción a barajar en casos específicos como pueden ser síndrome de intestino irritable, artritis reumatoide u otros problemas inmunológicos.

Pero realmente no todas las pautas alimentarias que giran alrededor de esta restricción cuentan con un rigor suficiente detrás, y en ocasiones wa una recomendación generalizada que no tiene una justificación robusta detrás.

El campo de batalla de ideologías y ciencia

Estos potenciales beneficios que pueden presentar las dietas sin gluten han convertido a esta pauta en una seña de identidad para muchos gurús o sanitarios que le atribuyen al gluten gran parte de los males actuales en alimentación.

La proliferación de estos gurús o pseudoterapeutas que han prescrito dietas sin gluten o sin lácteos a la primera de cambio ha crecido durante los últimos años, muchas veces de manera injustificada o sin una necesidad real. El hecho de que ni los lácteos o el gluten sean imprescindibles en una dieta ha convertido esta práctica en una prueba muy recurrente, aunque prescrita a diestro y siniestro por profesionales que no son dietistas-nutricionistas.

Una estrategia de dietoterapia puede ser probar si un paciente mejora su sintomatología sin gluten, especialmente si sospechamos que tiene una sensibilidad al gluten no celiaca. Frente a esta moda, un sector de sanitarios más conservadores ha alertado sobre los “peligros” que una dieta sin gluten puede conllevar, dándole voz a interpretaciones de estudios que afirmaban sentencias como que una dieta sin gluten puede aumentar el riesgo de diabetes.

Tampoco hay que olvidar que la alimentación sin gluten, más allá de ser una simple moda de salud, ha sido un área de gran interés para la industria alimentaria de los alimentos sin gluten, que ha crecido durante estos años.

¿Es peligroso seguir una dieta sin gluten?

No, no lo es. El gluten es una proteína más, no es imprescindible y, por tanto, se puede seguir una dieta exenta de gluten sin problema. El mayor ejemplo es la dieta saludable celiaca. La proteína del gluten es de un valor biológico más bien moderado, no posee todos los aminoácidos esenciales, y por tanto no tiene mucho interés nutricional si la comparamos frente a huevo, legumbre, carne o pescado, fuentes proteicas de referencia.

Aquellas personas que afirman que dejar el gluten es peligroso, muy probablemente estén confundiendo los términos “peligroso” con “innecesario”, ya que no siempre es una estrategia prioritaria dejar de tomar gluten.

Mucha gente percibe beneficios reales cuando sigue una dieta sin gluten porque ha dejado de tomar basura alimentaria que contenía gluten

Existen cereales, panes, mahonesas, galletas, ensaladillas y demás ultraprocesados “sin gluten”. Son versiones que, además, tenemos la certeza de que suelen estar nutricionalmente peor formuladas. Y esto nos lleva a que hay mucha gente siguiendo una dieta sin gluten mal diseñada, con mucho producto ultraprocesado, que es lo que explica ese mayor riesgo de diabetes 2 que se observa en los consumidores de productos sin gluten.

Una alternativa mejor sería priorizar los productos frescos (como la fruta, verdura, legumbre, carne, pescados, huevos, lácteos…), en lugar de a los productos procesados etiquetados como “sin gluten”.

¿Por qué hay tanta gente que dice mejorar al seguir una dieta sin gluten?

Precisamente, mucha gente mejora porque deja de tomar toda una gama de productos ultraprocesados con gluten. La gente no ingiere, por lo general, gluten a base de seitán o de cereal entero, sino que la norma es que sea dentro del listado de ingredientes de un producto ultraprocesado y poco recomendable.

Este es el motivo por el que mucha gente percibe esos beneficios reales cuando sigue una dieta sin gluten: ha dejado de tomar basura alimentaria que contenía gluten, no por el gluten en sí mismo.

Sería mejor priorizar productos frescos (frutas, verduras, legumbres, pescados… en lugar de productos procesados etiquetados como “sin gluten”

En nuestro contexto actual, y dado nuestro patrón de dieta, es mucho mejor lanzar mensajes claros y más prioritarios, como el aumento del consumo de frutas y verduras, así como la reducción de carnes rojas procesadas, bebidas alcohólicas, dulces y bollería (tengan o no tengan gluten). Esos son los pasos a dar si se quiere mejorar la salud.

No confundamos una dieta exenta de gluten necesariamente con una dieta llena de productos sin gluten, porque corremos el riesgo de confundirnos con noticias y con el valor real de lo que echamos a nuestro carro de la compra.

Aitor Sánchez es dietista-Nutricionista, Tecnólogo Alimentario e investigador. Ha publicado recientemente ‘Mi dieta cojea’

NUTRIR CON CIENCIA es una sección sobre alimentación basada en evidencias científicas y en el conocimiento contrastado por especialistas. Comer es mucho más que un placer y una necesidad: la dieta y los hábitos alimenticios son ahora mismo el factor de salud pública que más puede ayudarnos a prevenir numerosas enfermedades, desde muchos tipos de cáncer hasta la diabetes. Un equipo de dietistas-nutricionistas nos ayudará a conocer mejor la importancia de la alimentación y a derribar, gracias a la ciencia, los mitos que nos llevan a comer mal.

Barnaclínic atendió pacientes privados en horario público

Barnaclínic, el controvertido brazo privado del hospital Clínic de Barcelona, no tiene amparo legal. Tras 25 años funcionando bajo el paraguas del centro público, la Sindicatura de Cuentas ha constatado ahora que ninguna ley ni marco jurídico vigente da cabida a esta clínica privada, que emplea espacios, recursos y profesionales del hospital público para atender pacientes de pago. Además, el ente fiscalizador ha demostrado que en 2012, año fiscalizado, Barnaclínic visitó y operó pacientes privados en horario público, es decir, que ocupó quirófanos y consultas del Clínic durante la jornada laboral del servicio público. Este demoledor informe de la Sindicatura es el que ha precipitado la decisión del Departamento de Salud de disolver Barnaclínic y convertirlo en un nuevo ente dentro de la ley. 

La clínica privada siempre ha estado en tela de juicio por las suspicacias que ha levantado entre sanitarios y actores sociales su actividad dentro del centro público. Sus opositores llevan años denunciando el riesgo de puertas giratorias —que un paciente entre por la entrada pública y acabe siendo atendido por la clínica privada previo pago del servicio— y el agravio hacia los pacientes públicos pues Barnaclínic ocupa personal e infraestructuras pagadas con dinero público para atender pacientes privados, también durante el horario en que estos recursos deberían estar 100% disponibles para atender exclusivamente a usuarios de la red pública. 

Según explicó Barnaclínic a la Sindicatura, la clínica privada “efectúa las intervenciones, consultas externas y pruebas complementarias en horario de tarde, una vez finalizada la jornada laboral del servicio público”. Solo en caso de urgencias realizan actividad privada por la mañana, aseguró. Sin embargo, la investigación de la Sindicatura, que fiscalizó el ejercicio de 2012, revela que el 7,4% de las intervenciones realizadas ese año por la clínica privada “se hicieron total o parcialmente en horario de atención a los pacientes públicos”. El 17,1% de las consultas externas también se efectuaron dentro del horario de trabajo público del médico en el hospital Clínic. 

Con las pruebas diagnósticas, los pacientes públicos y privados vuelven a solaparse. Según la Sindicatura, dos terceras partes de las pruebas son procedimientos que el Clínic efectúa a pacientes públicos durante todo el día, así que “forzosamente hay coincidencia horaria entre las realizadas a pacientes públicos y pacientes de Barnaclínic”. En pruebas de resonancia magnética, el agravio comparativo del que hablaban los detractores de la clínica privada, se confirma. “En resonancias, que representan el 12,7% de las pruebas facturadas en 2012 por el Clínic a Barnaclínic, hay lista de espera en el servicio público. En este caso, el Clínic realiza la prueba al paciente de Barnaclínic cuando la solicita y se reprograma al paciente público que la tenía programada para el siguiente fin de semana disponible, pese a que la fecha de visita con el especialista que solicitó la prueba no se retrasa”, señala el informe.

La puerta de entrada también se difumina con un análisis que ha realizado la Sindicatura a una muestra de 22 pacientes. De 34 pacientes revisados, el 44% habían tenido, a la vez, intervenciones, visitas, pruebas o tratamientos en el Clínic a cargo del Servicio Catalán de la Salud (CatSalut) en menos de tres meses antes o después de ser atendidos por Barnaclínic. De hecho, el ente fiscalizador reporta el caso de dos pacientes operados en el Clínic de una prótesis antes de 2012. La prótesis les causó problemas pero el cambio del dispositivo y el seguimiento de los pacientes se hizo en Barnaclínic.

Profesionales sin compatibilidad

El baile de trabajadores entre Barnaclínic y el Clínic también queda patente en el informe de la Sindicatura. De 556 facultativos que tenía en 2012 el hospital público, 524 percibieron honorarios por actos médicos realizados en Barnaclínic.

Para poder realizar actividad en el centro público y en la clínica privada, los sanitarios deberían solicitar el documento de compatibilidad que exige la ley. Sin embargo, el ente fiscalizador “no ha tenido constancia” de que ninguna de las personas del Clínic que realizaba tareas en Barnaclínic tuviese reconocida esa compatibilidad que exige la ley. 

Mañana se cumplen 30 años del juicio de la colza: Así fue el envenenamiento masivo

El juicio por el envenenamiento masivo por aceite de colza en España fue uno de los más seguidos por la opinión pública en la década de los ochenta. La intoxicación dejó secuelas permanentes a muchos de los afectados, además de causar la muerte a al menos 346 personas, según datos oficiales de hace una década.

El 27 de abril de 1981, un niño falleció en la localidad de Torrejón de Ardoz (Madrid) de una extraña enfermedad, que en principio se atribuyó a la enfermedad del legionario. Tras un mes de investigaciones —en el que el ministro de Sanidad de la época, Jesús Sancho Rof, llegó a afirmar que el agente infeccioso “era un bichito que si se caía de la mesa al suelo, se mataba”—, el ministerio confirmó que la muerte había tenido relación con el consumo de un aceite adulterado, el aceite de colza industrial.

Después de seis años de investigación judicial, se inició la primera sesión del juicio en Madrid el 30 de marzo de 1987, de cuyo comienzo se cumplen ahora tres décadas. El proceso se prolongó durante 15 meses y se extendió 11 más hasta que el tribunal dictó sentencia, una decisión que no dejó satisfecha a una parte importante de la sociedad civil ni a la mayor parte de los afectados por la masiva intoxicación. El Estado había abonado, a mediados de 2006, 2.374.943.831 de euros en indemnizaciones a las víctimas y contaba aún con 36 expedientes abiertos.

EL PAÍS explica en este artículo la crónica completa sobre el mayor envenenamiento de la historia reciente de España y sus consecuencias penales, económicas y sociales.


ACEITE DE COLZApulsa en la foto

Noticia de EL PAÍS publicada el 21 de mayo de 1989. EL PAIS

Cifuentes releva al gerente de La Princesa tras conocerse que tiene una empresa de seguros de salud

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, ha anunciado este miércoles que se va a proceder al cese del gerente del Hospital Universitario de La Princesa, Rodolfo Antuña, debido a “pérdida de confianza”. Este martes, la Cadena Ser reveló que es el socio único de una empresa que se dedica a la correduría de seguros de salud.

En declaraciones a los medios en un acto sobre Metro de Madrid y preguntada por la situación del gerente del Hospital de la Princesa, Cifuentes ha explicado que ha puesto su cargo a disposición del consejero de Sanidad, Jesús Sánchez Martos, y este lo aceptado.

“Se ha producido una evidente pérdida de confianza y se va a proceder a cesar al gerente del hospital de La Princesa”, ha afirmado la presidenta, quien ha indicado que este cese no se debe a “ninguna actuación ilegal”, sino a una “pérdida de confianza”. De hecho, ha afirmado que del estudio de la documentación presentada se ha detectado que “la actuación ha sido conforme a la ley”. 

La Cadena Ser informó este martes de que Antuña es socio de la empresa 365 salud S.L., que se dedica a la correduría de seguros de salud y que tiene como sede social su domicilio. Antuña asegura que la compañía no tiene actividad, aunque reconoce que no ha sido dada de baja del Registro Mercantil. 

“La presión por la delgadez en Hollywood empeora”

Emma Thompson, de 57 años, ha revelado que estuvo a punto de abandonar el rodaje de la película Retorno a Brideshead (2008) porque sentía que una actriz, compañera de reparto estaba siendo presionada por los productores para adelgazar. Thompson no mencionó a qué actriz se refería, pero calificó la presión ejercida sobre las intérpretes como “malvada” y aseguró que el problema está empeorando en la industria del cine. La actriz protagonizó esta película, basada en la novela de Evelyn Waugh de 1945, junto a Hayley Atwell, sir Michael Gabón, Ben Wishaw y Felicity Jones.

La dos veces ganadora de un Oscar aseguró en una entrevista que conoce estrellas femeninas que “simplemente no comen” y sostuvo que esta presión es habitual en la industria cinematográfica. En sus declaraciones al medio digital sueco Skavlan, Thompson también aseguró: “Hay tantos niños y niñas, y actrices que son muy, muy delgadas, que tienen 30 años y simplemente no comen. Había una chica maravillosa con la que trabajaba en Retorno a Brideshead. Los productores le dijeron: ‘¿Quieres perder algo de peso?’. Era absolutamente exquisita. Les dije: ‘Si le dices esto otra vez, de cualquier manera, dejaré el rodaje’. Es malo lo que está pasando ahí fuera y está empeorando”.

La actriz Emma Thompson, en un posado irónico.
La actriz Emma Thompson, en un posado irónico. GTRES

Thompson explicó que una de las razones por las que nunca se ha mudado a Los Ángeles pese a tener muchas ofertas de trabajo es porque se siente “demasiado gorda” cuando visita la ciudad. “Es un lugar extraño y no podría vivir allí”, dijo.

La actriz, que es una ferviente activista, también ha abanderado la lucha contra la dictadura de la eterna juventud y se ha pronunciado en contra de la cirugía estética y tratamientos extremos. “El bótox para mí sería una terrible traición hacia todo en lo que creo. No le veo ningún sentido. Tengo la edad que tengo, ¿qué tiene de malo? Me encantaría poder lavarle el cerebro a todas las mujeres del mundo y explicarles que no importa su aspecto. Es una obsesión insana”, declaró a la web Bangshowbiz al cumplir los 50 años.

Muere el médico más viejo de España

José Ramón Díaz de Durana, nació en Elorrieta, que no Bilbao, el 28 de diciembre de 1909. Entonces Deusto era aún municipio independiente; José Horn Areilza, alcalde de la villa por el PNV y Alfonso XIII, rey de España. Han pasado desde entonces 107 años y Díaz de Durana, que falleció el pasado lunes, se convirtió en el hombre más longevo de Euskadi. En su pueblo, el actual barrio de San Ignacio, hacía solo unos pocos años que el tren había sustituido a los caballos como unión entre el casco viejo, su mercado de La Ribera, y Getxo.

Con la vocación de convertirse en dentista, empezó a estudiar en Valladolid. Corrían los años de la dictadura de Primo de Rivera. Completó los dos primeros años de Medicina, requisito previo para especializarse, pero no solo esos dos. Finalmente se licenció como médico. Díaz de Durana ni lo imaginaba, pero ya nunca más dejaría la consulta. En plena II República y con el título bajo el brazo regresó a Bilbao, donde llegó a sus oídos que en un pequeño pueblo alavés había una plaza libre. Así que allí se presentó, en Artziniega. Era 1934.

Tres meses de prueba y unas oposiciones en Vitoria desembocarían en medio siglo como médico rural. De repente, la salud de un pueblo de unos 1.200 habitantes pasó a depender de un veinteañero. Y poco después, también la vida. Con el estallido de la Guerra Civil, José Ramón, como tantos otros, fue reclutado para curar a los heridos en el frente. La época más dura, como ha recordado siempre, en la que vio morir a amigos, compañeros. Por ejemplo, el 26 de abril de 1937, estaba en Amorebieta.

A 13 kilómetros tenía lugar en ese mismo instante el bombardeo de Gernika. En 1939 ni tan siquiera le esperaban, pero él volvió a Artziniega. Todavía le quedaban por delante cuatro décadas de medicina, que se llamaba igual pero poco tenía que ver con la de hoy. Su primera consulta estaba en su propia casa, donde cualquier vecino irrumpía de urgencia fueran las tres de la tarde o la madrugada. No había antibióticos, penicilina ni, por supuesto, radiografías o análisis. Se casó, tuvo cinco hijos y trajo al mundo a más de 1.800 niños.

Fue ginecólogo, otorrino, cirujano, traumatólogo… Y también dentista. Todo ello en la España rural del franquismo, donde no existió la Seguridad Social hasta casi su jubilación, en 1977. Una extensa carrera en la que compatibilizó Artziniega con el Igualatorio Médico Quirúrgico (IMQ), primer sistema sanitario privado de España, del que Díaz de Durana fue fundador.

Historia de la medicina en el siglo XX, Don José Ramón, como le conocía todo Artziniega, falleció este lunes en su domicilio de Bilbao a los 107 años. Era el vasco más anciano de Euskadi —séptimo a nivel estatal— y el médico más viejo de España. Hace unos años, poco después de hacerse centenario, el Colegio de Médicos de Álava homenajeó a su miembro con más solera. Él aprovechó el acto para regalar su receta al resto de la profesión: “Ser parco en comer, tomar ensaladas, verduras y mucha fruta, beber poco, no fumar y hacer ejercicio”.

Amancio Ortega dona 320 millones para la compra de equipos oncológicos

La fundación de Amancio Ortega, creador y máximo accionista del grupo Inditex (propietario de cadenas como Zara), ha donado 320 millones de euros para que hospitales públicos de toda España puedan comprar más de 290 equipos de última generación para el diagnóstico y tratamiento radioterápico del cáncer, según ha informado hoy la entidad.

La Fundación de Amancio Ortega —que a sus 81 años es uno de los empresarios más ricos del mundo gracias al éxito de su empresa de ropa— ya ha alcanzado principios de acuerdo con los departamentos de salud de todas las comunidades autónomas para extender el programa de apoyo a la oncología española iniciado en 2015 en Galicia que, posteriormente, amplió en mayo del año pasado a Andalucía.

Cada año se diagnostican en España más de 200.000 nuevos casos de cáncer. El 60% precisa tratamiento por radioterapia en algún momento de su evolución. Por ello, tal y como explica la fundación en una nota de prensa, “la incorporación de equipamientos de última generación, tales como la mamografía digital con tomosíntesis o los aceleradores lineales avanzados, permite realizar diagnósticos más precisos y proporcionar a los pacientes tratamientos más eficaces, menos agresivos y de menor duración”.

Tras el anuncio de este miércoles, el siguiente paso será formalizar la donación mediante protocolos específicos con los diferentes Gobiernos autonómicos para dar paso a los procedimientos administrativos públicos necesarios para la adquisición de los equipos. 

Donación a las autonomías

En 2015, la organización que lleva el nombre del cuarto hombre más rico del mundo según Forbes, donó 17 millones de euros al Servicio Gallego de Salud (Sergas) para financiar la renovación tecnológica de todos los centros de diagnóstico y tratamiento oncológico del sistema público de salud de Galicia.

Dichos fondos fueron destinados a la compra e instalación de 16 mamógrafos digitales con tomosíntesis, de los que 15 ya están en funcionamiento y otro en proceso de instalación; y 12 aceleradores lineales de última generación para los servicios de radioterapia de todos los hospitales públicos. Esta donación ha permitido, incluso, la puesta en funcionamiento el año pasado de un servicio de radioterapia en el hospital de Lugo, que hasta entonces carecía de este tipo de unidad.

En 2016, la entidad donó 40 millones de euros al Servicio Andaluz de Salud (SAS) para la adquisición de 25 aceleradores lineales, dos equipos de tomografía axial computerizada (TAC) y uno de radioterapia intraoperatoria, así como para financiar la construcción de los búnkeres para albergarlos y sus redes y sistemas de planificación.

Perder el puesto de trabajo por salvar a tu hijo

Una decena de padres ha perdido su trabajo por donar en vivo parte del hígado a sus hijos durante los últimos cinco años en España, según la Asociación Española de Ayuda a Niños con Enfermedades Hepáticas y Transplantados Hepáticos (HePa). El absentismo laboral que suponen las pruebas médicas previas a la intervención quirúrgica y el período de recuperación posterior implican para muchos donantes represalias laborales, que en los casos más extremos ha desembocado en el despido. Así lo denuncia la HePa, presidida por Luis Manuel Torres, que pide a las instituciones gubernamentales “una mayor cobertura social para la figura del donante en vivo”, similar a la que tienen las madres embarazadas, como respuesta a este “vacío legal”.

“A la preocupación de la cirugía de la niña y de tu propia cirugía, se suma tener que estar pendiente por el tema laboral. Si esto ya de por sí es estresante, eso ya te supera”, manifiesta Tomás Palazón, de 35 años, donante en vivo de su hija Daniela, de cuatro. Ella corretea por la planta séptima de enfermedades hepáticas del Hospital La Paz de Madrid como si fuera su casa. La baja de Palazón fue de unos 11 meses. Él es enfermero de la Sanidad pública y no sufrió represalias laborales, pero junto a su esposa, Davinia Leonardo —33 años—, ayuda en la HePa a quienes corren peor suerte. “En muchos casos se llega a perder el puesto de trabajo y eso supone un problema asociado al que ya tienes, que es la de la enfermedad de tu hijo”, añade Leonardo.

La HePa lleva cinco años en funcionamiento, aunque se constituyó formalmente hace dos. Durante todo este tiempo, unas 150 familias le han pedido asesoramiento. Según sus números, el 60% se ha topado con problemas laborales serios y el 10% de estas últimas, con despidos. En la asociación no quieren presentar papeles o denuncias concretas por miedo a consecuencias mayores y para evitar la “personalización” en situaciones individuales. La HePa inició una campaña en Change.org el pasado 15 de febrero y hasta este miércoles ha reunido más de 267.000 firmas.

La petición de Change.org es una llamada a las instituciones para aumentar su cobertura social. El Ministerio de Sanidad ha remitido a este diario a la Organización Nacional de Trasplantes (ONT) para manifestar su postura. Rafael Matesanz, director del organismo, apoya en cierta medida sus pretensiones. “Este tipo de intervenciones renales y hepáticas requieren una serie de pruebas y trámites que cuestan días de baja laboral, y, dependiendo de cuál sea la situación de donde trabaje la persona, le puede representar problemas. No es justo que sea así”. Para Matesanz, esta es una petición coherente, por lo que hace unos años él mismo quiso modificar la normativa: “En 2012 se intentó incluir en el decreto un apartado sobre este campo, pero no salió. Eran tiempos de crisis en los que económicamente se veía mal que se hiciera una distinción”.

Pero la situación parece haber cambiado. Según Torres, los cuatro partidos han mostrado su predisposición a regular este asunto y pretenden reunirse con él para fijar los parámetros de una futura normativa. Ya tienen cita con Ciudadanos y PSOE la próxima semana. La petición de la HePa suena con más fuerza este miércoles, coincidiendo con el Día Nacional del Trasplante. La cobertura social que demandan abarcaría una baja laboral que comprendería desde las pruebas previas, la operación y la recuperación. Aunque Tomás Palazón necesitó unos 11 meses, el presidente de la HePa afirma que las intervenciones hepáticas no necesitan más de un cuatrimestre.

La asociación critica también que algunos hospitales nieguen la posibilidad de la donación en vivo si el progenitor que se somete a la intervención es el único de los dos padres con trabajo, porque eso “supondría un menoscabo a su situación económica”, según los centros médicos. El presidente de la HePa reivindica que esa decisión ha de competer a los padres y que este es el momento de “cubrir ese vacío legal” y la “falta de protección sociolaboral”: “Frente a las represalias, muchos padres se están replanteando el donar en vivo a sus hijos y este tipo de donaciones está cayendo en los últimos dos años”.

El Hospital La Paz, un hospital TransplantChild

El Hospital Universitario La Paz presentó el pasado 15 de marzo la iniciativa TransplantChild. Liderada por el centro médico madrileño, esta red de excelencia está formada por 18 hospitales de 11 países europeos, entre los que se encuentran Alemania, Bélgica, Francia o Reino Unido. El proyecto incluye el trasplante infantil de órgano sólido y progenitores hematopoyéticos con un enfoque transversal, así como la prevención de enfermedades secundarias asociadas al trasplante. Entre sus objetivos está el empoderamiento y la mejora de la calidad de vida de los pacientes pediátricos y sus familias en toda la UE.

Los padres actuales, una generación perdida

Generación perdida, o mejor dicho, echada a perder, más bien. Podría parecer una aseveración radical y seguro que lo es, pero en el ámbito sanitario, que es de lo que yo hablo, los padres de ahora tienen muchas cosas buenas, que ni sus padres ni abuelos disfrutaron, pero han perdido otras que no han sabido aprender o recoger.

Jamás en la historia de la infancia el menor había estado tan en el centro del universo. Cien años atrás o menos incluso, los niños eran algo molesto que había que tener por obligación y sustento de la especie y para que quedara clara la fertilidad, ya que su ausencia se vivía como una lacra, una muestra de falta de hombría o de matriz seca. Tratados como fuerza de trabajo a la mínima de cambio, debían ser sustento y ayuda en las tareas de la casa o del campo a poco que la vida les hubiera enseñado a mantenerse de pie, relegados a un segundo plano hasta su mayoría de edad.

En estos últimos años mucho ha cambiado afortunadamente, sea por la información o por el desarrollo que nos permite tener hobbies en vez de salir a cazar o a trabajar de sol a sol; o bien sea por la evolución sin más, que nos ha llevado a respetar con mayúsculas a la infancia y protegerla del ambiente más hostil de los mayores. Tener a los niños en el centro de la familia y no al lado ha generado conceptos como el apego, la crianza respetuosa, la disciplina positiva y otras tendencias de moda. La información circula con rapidez en libros y blogs maternales o profesionales, grupos de madres, redes sociales, cursos y eventos donde fluyen consejos y modelos de crianza rodeados de opiniones y sabiduría, todo ello hasta llegar al grupo de madres de WhatsApp.

Pero toda esa información en temas de salud no está funcionando. Los mensajes tranquilizadores se pierden entre un montón de alarmas y bulos que circulan como la pólvora y que generan ansiedad para intentar proteger al máximo a nuestros herederos. El Estado, el Ministerio de Sanidad, las comunidades, no tienen planes ni campañas para fomentar los cuidados básicos sobre la infancia. Mucho éxito en trasplantes, campañas contra el cáncer de mama o de próstata que generan más alarma y más consumismo de pruebas y consultas, nada que fomente la autosuficiencia de los padres. No entendáis esto como una crítica, es sabiduría:

Los han dado por perdidos.

No vale para nada dirigirse a una población absorta en mensajes publicitarios y consumistas donde un bulo por WhatsApp tiene más valor que la palabra de su pediatra, donde un mensaje alarmista de pánico tiene más credibilidad que una campaña de la institución competente, porque hace tiempo que perdieron ese liderazgo. Los mensajes de gurús en eSalud, eHealth o mHealth, toda la información basada en la evidencia ciencífica y la experiencia difundida en apps sanitarias, redes sociales y cualquier otro medio de comunicación, van cayendo en el olvido de un rincón de la memoria. Predomina el mensaje de WhatsApp de la mamá de Juanito donde alerta de unos casos de no sé qué horrible enfermedad y de lo mala que es la leche o el pan blanco.

Yo también los doy por perdidos.

A partir de ahora abandono, voy a unirme firmemente al Ministerio y a la conserjería y no voy a volver a emitir ningún mensaje dirigido a los padres para que aprendan a cuidar de su prole y ser cada día más autónomos e independientes en temas de salud.

No es un abandono de objetivos, seguiré emitiendo y contando lo poco que sé y lo que aprendo de otros sabios de la salud. Lo que abandono es el destino de mis mensajes. Abandono a los padres, allá se las compongan con sus grupos y sus falacias. Propongo modificar el target, el destino último de los mensajes de salud.

Damos a esta generación por perdida.

Dediquemos nuestros esfuerzos por la salud infantil, por proteger a los menores, dirigiendo nuestros mensajes educativos al nuevo elemento cuidador, al sanador por cercanía cuando los padres delegan en instituciones, profesionales de todo tipo y grupos de WhatsApp. Mientras que el padre corre como pollo sin cabeza en busca de Urgencias, enseñemos al cuidador natural cómo intervenir para aliviar, cuidar y acompañar al peque.

¿Quién es el cuidador natural, y siempre lo ha sido, aunque no le tomábamos en cuenta?

El hermano mayor, la hermana mayor, el primo o prima que cuidan del canijo para no le pase nada en el parque, le protege en el colegio de los abusones, le lleva a la fuente a lavar la herida que se hizo con la bici o le acoge cuando le dieron ese balonazo. Ese hermano que se sienta paciente en la consulta del pediatra pensando ¿qué hacemos aquí, si no le pasa nada?, mientras exploramos a un bebé con madre angustiada porque tiene mocos, algo que él ya sabía.

Aunque es capaz de hacerlo naturalmente, a él debemos dirigirnos por todos los medios a nuestro alcance, para darle los conocimientos que mejoren su instinto antes de que lo pierda y se convierta de nuevo en otro miembro de una generación perdida.

Jesús Martínez es pediatra, autor del libro y del blog El médico de mi hij@ y director médico de Mamicenter.

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